En las últimas semanas nos hemos enterado por los medios de comunicación de la existencia de varios charlatanes que han tenido mucha difusión mediática. Está el caso de Marilyn Cote, quien se hizo pasar por casi diez años como psicóloga y psiquiatra con estudios en las universidades de Harvard, Oxford y Oslo, asegurando, entre muchas otras mentiras, que ella podía curar la depresión de cualquier persona en un par de días. Prescribía medicamentos utilizando recetas falsas, ostentaba títulos y premios que nunca recibió y muchas personas le creyeron y cayeron en sus redes. Otro caso muy famoso es el de Jaime Maussan, un charlatán que por años ha forjado una profesión engañando a la gente tratando de hacernos creer que existen los OVNIS y que los extraterrestres han visitado nuestro planeta. Más preocupante aún es el caso de Maryfer Centeno, supuesta “grafóloga” que se atreve a describir la personalidad y la conducta de las personas a partir solamente de algunos rasgos de la escritura. Incluso ha dicho públicamente que escribir con tinta azul ayuda a bajar de peso.

El caso de Maryfer Centeno es preocupante porque refleja no sólo la poca educación científica de nuestra sociedad, sino también las deficiencias muy profundas en nuestro sistema de procuración de justicia. Maryfer Centeno debería estar en la cárcel porque su charlatanería juega con la salud física y emocional de las personas. Desgraciadamente a esta mujer se le han dado espacios en medios de comunicación de gran audiencia, en los cuales se pone a analizar públicamente la personalidad de los conductores que la invitan a partir de una firma o de una frase que escribieron con su puño y letra, haciéndose pasar por “experta” en cuestiones de la personalidad y dando consejos de vida. En un minuto, la “grafóloga” Maryfer te dice todo lo que necesitas saber sobre tu vida y tus emociones a partir de una frase que escribiste. El significado de lo que hayas escrito no importa. Lo importante es la forma de tu letra, si escribes con letras redondas, ovaladas, alargadas, inclinadas hacia la izquierda o hacia la derecha, etc. Según esta charlatana, el color de la tinta con la que escribes también importa para saber tus niveles de ansiedad y ella propone escribir con un color diferente para remediar tus males emocionales. ¡Lo ha dicho públicamente en medios de comunicación! ¿Por qué no está en la cárcel?

Hacer charlatanería con la salud física o emocional de las personas debería ser un delito. Recuerdo que a principios de la década de 1990 existía un programa dirigido por el periodista y conductor Nino Canún que se llamaba “Y usted… ¿qué opina?” Era un programa de televisión donde se discutían temas relevantes para la sociedad y Nino Canún invitaba gente que estaba a favor y en contra del tema en cuestión para generar debates. En una de sus transmisiones se abordó el problema del VIH/SIDA. En ese programa Nino invitó a personas que decían que los tratamientos contra el VIH no sólo no funcionaban, sino que eran justo esos tratamientos los que provocaban los síntomas del SIDA y la muerte de las personas. Se armó el debate con los médicos especialistas que sostenían que los medicamentos contra el VIH/SIDA sí eran efectivos, se gritaron, se agarraron a sombrerazos y el programa terminó con todos los ánimos encendidos. Como consecuencia de este programa, más de 100 televidentes suspendieron sus tratamientos contra el VHI/SIDA creyendo que los charlatanes que invitó Nino Canún tenían razón.

Jugar con la salud física, psicológica o emocional de las personas debería ser un delito. Maryfer Centeno debería estar en la cárcel ahora mismo. Por el contrario, nuestro sistema de justicia la está defendiendo de la persona que la exhibió justo como lo que es, una charlatana. El Dr. Jorge Octavio Arrollo Martínez (conocido en redes informáticas como Mister Doctor) se atrevió a publicar un video desmintiendo la sarta de charlatanerías de Maryfer Centeno respecto a la grafología y su relación con la salud emocional de las personas. Maryfer lo demandó y ahora el Dr. Arrollo tiene una orden de aprensión en su contra. (Por cierto, el Dr. Arrollo fue quien exhibió a la supuesta psiquiatra Marilyn Cote). ¿Cómo es posible que la persona que desenmascara a un charlatán sea la que después tenga que defenderse ante el sistema judicial mexicano? Maryfer Centeno está jugando con la salud de las personas sin importarle las consecuencias que esto pueda tener y el médico que lo dijo abiertamente es quien ahora tiene que enfrentar una denuncia penal. Esto sólo me hace pensar que nuestro sistema judicial está de cabeza.

Lo que más me preocupa es que nadie en la comunidad científica se ha pronunciado respecto a este caso. ¿Dónde están los verdaderos psicólogos, los psiquiatras, los médicos, los verdaderos científicos que conocemos los grandes daños que los charlatanes pueden provocar en la salud de las personas? ¿Por qué no nos expresamos en bloque como una comunidad organizada en contra de los charlatanes que juegan con la salud, como Maryfer Centeno? En México existe la Academia Mexicana de Ciencias, la Sociedad Astronómica de México, la Sociedad Mexicana de Física, la División de Física Estadística y Termodinámica, etc. ¿Por qué no existe la “Academia Mexicana Científica Contra la Charlatanería”? Sería genial que una academia así existiera porque entonces gente como Jaime Maussan, Marilyn Cote y Maryfer Centeno no podrían aprovecharse de la escasa cultura científica que impera en nuestro país. El sistema judicial no iría en contra de una sola persona, sino de una academia bien organizada. Ya quiero ver a esos charlatanes y a los jueces que los defienden debatiendo con científicos. Ya quiero verlos.

*Instituto de Ciencias Físicas, UNAM. Centro de Ciencias de la Complejidad, UNAM.

 

Maximino Aldana