La nueva escuela mexicana

(Segunda parte)

 

Como sabemos, el propósito de la educación formal promovida por los gobiernos se ha caracterizado, por un parte, en asegurar que el estudiante adquiera un determinado “paquete de conocimientos y habilidades”, reflejados en los programas de estudio; y por otra, en que incorpore una serie de actitudes y valores que guíen su comportamiento en sociedad.

Para entender el alcance de la propuesta de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), operada por el actual gobierno de la llamada “cuarta transformación”, es necesario conocer sus diversos componentes: definición, objetivos, fundamentos legales, características, principios, prioridades, estructura del plan de estudios, evaluación, rol del maestro y de los alumnos, características de los libros de texto gratuitos, la función del Consejo Técnico Escolar y el perfil de egreso esperado del estudiante.

Es una idea generalizada entre la población que la educación es una función especializada que sólo puede ser operada por profesionales que se han formado para ese propósito. Sin desmentir esta apreciación, el hecho es que ha sido reiterativo a lo largo de los años señalar que los padres y madres de familia, así como la comunidad misma, son elementos claves para que el sistema escolar pueda cumplir su razón de ser.

Esta fórmula de corresponsabilidad no ha sido fácil de hacerse realidad por diversas razones, entre otras cosas, por el insuficiente entendimiento de lo que realmente corresponde que hagan los profesionales de la educación, y qué lo que corresponde hacer a la familia y a la comunidad. Este tema ha dado para mucha reflexión, debate, y reclamos fundados de ambas partes.

Por lo pronto, y para entender el reto que implica la NEM, en este espacio perfilaremos sólo uno de los aspectos centrales que componen el nuevo plan de estudios, esto es, sus ejes articuladores.

Un eje articulador es un elemento transversal de carácter ético y pedagógico que da dirección al trabajo educativo y que busca ser un puente entre el conocimiento académico y la realidad del estudiante, conectando saberes de diversas disciplinas para atender problemáticas sociales y culturales específicas. Los ejes articuladores son siete:

1. Inclusión: Busca atender las diversas necesidades y características de los estudiantes, evitando la desigualdad. Promueve una educación que derribe la lógica colonial y fomente la integración de todos los estudiantes. 

2. Pensamiento crítico: Desarrolla la capacidad de los estudiantes para razonar, analizar información y tomar decisiones fundamentadas, promoviendo la reflexión sobre su realidad. 

3. Interculturalidad crítica: Promueve la valoración de la diversidad cultural y el respeto hacia los diferentes puntos de vista. Impulsa el diálogo de saberes entre diversas culturas, reconociendo la pluralidad y combatiendo la exclusión. 

4. Igualdad de género: Se enfoca en la construcción de una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas, sin distinción de género. 

5. Vida saludable:  Fomenta el desarrollo de capacidades para el cuidado del propio bienestar, la salud individual y la de la comunidad. 

6. Apropiación de las culturas a través de la lectura y la escritura:  Vincula la lectura y la escritura con las manifestaciones culturales para construir conocimiento. 

7. Artes y experiencias estéticas: Promueve la capacidad creativa e imaginativa de los estudiantes, fomentando su apreciación de las artes y su capacidad para relacionarse con el mundo desde lo sensible. 

https://educacionbasica.sep.gob.mx/wp-content/uploads/2024/05/La-NEM-y-su-impacto-en-la-sociedad.pdf

Si en efecto los ejes transversales articulan la estructura curricular de los campos formativos y de las distintas fases y grados del sistema escolar, la NEM es una invitación a desarrollar la creatividad por parte de los cuatro actores centrales del proceso enseñanza/aprendizaje, esto es, el alumno, los maestros, la familia y la comunidad. La NEM es una propuesta cuya realización y resultados esperados está condicionada a que los diferentes actores hagan la parte que les corresponde.

Todos los componentes de la NEM son fáciles de enunciar y caracterizar como modelo deseable, pero llevarlos a la práctica requiere de mucha motivación, trabajo, y creatividad. En ese sentido, habría que tener respuestas claras a las siguientes preguntas: ¿qué y sólo qué le corresponde hacer al alumno? ¿qué y sólo qué le corresponde hacer al maestro? ¿qué y sólo qué le corresponde hacer a la familia? ¿qué y sólo qué le corresponde hacer a la comunidad en su conjunto?; y las respuestas a estas preguntas deben ser ampliamente socializadas para ajustar las expectativas que cada actor debe tener frente a los demás.

Así planteado, los propósitos de la NEM llevan implícito un modelo de sociedad, más allá de pensar que son sólo una serie de acciones que deben realizarse en el salón de clases o en el patio de recreo. Un modelo de sociedad en donde el bien ser y el bien estar de todas las personas, sin exclusión alguna, sea lo que estructure todas las interacciones sociales.

*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

La Nueva Escuela Mexicana: qué es y cuáles son sus características más  importantes | UNIR México

Imagen cortesía del autor

Vicente Arredondo Ramírez