

Resignificando la historia
El día 12 de octubre, “Día de la raza” era una fecha muy representativa durante mis años de escuela. Celebrábamos el “descubrimiento de América”, y no había discusión sobre la importancia de ese suceso, aunque no se nos enseñaba el contexto histórico en el que se dio. Estábamos familiarizados con el nombre de Cristóbal Colón, y el de la Niña, la Pinta y la Santa María, los nombres de las tres carabelas en las que emprendió su primer viaje en busca de acortar el camino hacia las indias. También, desde luego, nos aprendimos de memoria el nombre de Rodrigo de Triana, un marinero a bordo de la carabela La Pinta, quien en la madrugada de ese 12 de octubre de 1492 gritó «¡Tierra a la vista!», y con ello el avistamiento de la creían ser la tierra buscada.
Como antecedente a señalar, en España, en el año 1918 se denominó esa fecha como el día de “La Fiesta de la Raza”, hasta que en el año 1958 se cambió por “El día de la Hispanidad”, y oficializada a partir 1987, como “Fiesta Nacional de España”.
Todo parecía estar en orden, hasta que, en el año 1992, a propósito del aniversario quinientos del “descubrimiento de América”, se generalizó la discusión sobre el significado e importancia de ese hecho.
Quienes lo consideraban como un evento histórico, defendían el concepto de “descubrimiento” y su impacto positivo, ya que fue la ocasión para que países europeos tuvieran conocimiento de estas tierras, lo que permitió establecer rutas regulares de comercio entre Europa y América; en lo científico, sirvió para confirmar la esfericidad del planeta, mejorar la tecnología de comunicación naval, e impulsar la investigación y documentación científica; también se consideró positivo expandir la religión cristiana y los valores culturales europeos; además se argumentó que la periodicidad de los viajes trasatlánticos permitió la colonización europea y el intercambio cultural, social y económico, en resumen, fue para muchos el “encuentro de dos mundos”, que modificó la geopolítica existente en esa época.
Por su parte, quienes consideraron el hecho como algo negativo, señalaron, entre otras cosas, la destrucción de culturas originarias muy avanzadas, la imposición violenta de la religión europea, la muerte de millones de nativos por enfermedades traídas por los europeos, la imposición de la esclavitud de poblaciones americanas y africanas, y el saqueo de los recursos naturales. En resumen, no fue un “descubrimiento”, sino una intromisión violenta y desproporcionada que sometió por las armas a antiguas y desarrolladas civilizaciones nativas, y les impuso el idioma, la religión, las formas de gobierno y los antivalores europeos. Fue una imposición colonial violenta en todos sentidos, justificada con argumentos de superioridad racial y derechos discriminatorios.

En México, fue en diciembre del año 2020, cuando el gobierno estableció que el 12 de octubre ya no se denominara Día de la Raza, sino “Día de la Nación Pluricultural”, en reconocimiento de los valores culturales de los pueblos originarios y afroamericanos, y de la importancia de conservar y fortalecer su diversidad lingüística y pluriétnica. Con ello quedó descartado cualquier referente a celebrar la conquista y colonización española.
Como secuela de esta resignificación de la fecha 12 de octubre, el 30 de septiembre del 2024, se publicó la reforma al artículo segundo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas. En dicha reforma se reconoce que la nación mexicana es única e indivisible, con una composición pluricultural y multiétnica.
Se señala, entre otras cosas, que dichas comunidades son sujetos de derecho público con personalidad jurídica y patrimonio propio. Establece el derecho a que ejerzan su libre autodeterminación conforme a sus propias normas y formas de gobierno, respetando la Constitución y derechos político/electorales; protege y promueve la educación bilingüe e intercultural, la medicina tradicional, y la conservación de su hábitat y espacios sagrados; y también garantiza el derecho a consultas previas, libres e informadas sobre medidas gubernamentales que puedan afectar sus territorios y formas de vida, prestándoles la asistencia jurídica que requieran.
La revalorización de las culturas nativas es un movimiento que crece y se fortalece en Latinoamérica, por lo que otras naciones también han renombrado el día 12 de octubre por esa razón, por ejemplo, en Perú, se le llama el Dia de los Pueblos Originarios y el Diálogo Intercultural; en Bolivia, el Día de la Descolonización; y en Venezuela, Día de la Resistencia Indígena.
Vivir en sociedades multiculturales no es algo sencillo, y se requiere de mucha madurez civilizatoria. Es muy común la idea de considerar a la persona o grupo social que es diferente de nosotros como un potencial enemigo o como causante de los problemas sociales que nos afectan. Esto se agudiza por el racismo y clasismo que está muy enraizado en países, como el nuestro, que fueron sujetos de regímenes coloniales.
Sabemos que gobernar una sociedad homogénea culturalmente es más fácil que hacerlo en sociedades plurales y complejas, pero tenemos que aceptar que son realidades que así se han gestado y que no podemos ignorar. Debemos aprender a disfrutar la riqueza de la diversidad, por razones de estética social, pero también por razones de sobrevivencia social.
*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

Imagen cortesía del autor

