Los controles del sistema de asilo y refugio tienen fines especializados. El control del cruce fronterizo y las formas de acceder a los mecanismos legales para la movilidad internacional son cada vez más complejos. Una de las estrategias para llevar a cabo la “gobernanza de la migración” es a través de delegar el control. No sólo los Estados-nación juegan parte de este control, otros actores locales-globales tienen injerencia. Por ejemplo, la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) goza de un incremento de compromiso para su financiamiento por parte de Estados Unidos en lo que respecta al año 2025. Este incremento no es casualidad, juega parte de un sistema de control migratorio, selección-discriminación y perfilamiento racial de quienes pueden acceder a ciertos sistemas de asilo/refugio. Aquí algunas notas.

La gobernabilidad para la migración puede ser entendida como un mecanismo de gestión del cruce fronterizo. Autores como Lelio Mármora proponían utilizar una idea de gestión de flujos bajo una perspectiva humana (Mármora, 2010). Sus críticos como Eduardo Domenech consideran que la idea de la gestión de flujos no es más que “una política con rostro humano” (Domenech, 2013). Desde la literatura, especialmente francesa, Pécoud considera que la gobernanza de la migración tiene múltiples propósitos, entre ellos, delegar acciones que pertenecen al Estado a otros actores globales como las Agencias Internacionales (Pécoud, 2018).

En general es posible observar una retracción de los Estados hacia lo internacional. Durante la Segunda Guerra Mundial tres sistemas competían en teoría: el modelo de producción socialista, el capitalista y el fascista. Rusia, Estados Unidos y Alemania eran los principales promotores respectivamente de estos sistemas. Con Alemania como perdedora de la gran guerra y la implosión de la URSS, Estados Unidos se corona como promotor del libre mercado. Sin embargo, la tesis de James Whitman (2017) fue que el sistema nazi alemán se basó en prácticas originadas en Estados Unidos. Con la segunda presidencia de Donald Trump y los saludos nazi de Elon Musk, puede comprobarse tal hipótesis.

La migración siempre estuvo midiendo el pulso y se encuentra en el margen de estas discusiones. Si el libre mercado realmente hubiera ganado, el libre movimiento hubiera sido una realidad. Sin embargo, sólo los productos tuvieron la posibilidad de viajar entre fronteras casi sin ninguna restricción. Hoy en día, la circulación de personas y productos es cada vez más difícil por ciertas medidas restrictivas de corte proteccionista, aislacionista, fascista y/o nazista. A pesar de contar con sistemas de procesamiento cada vez más veloces, las restricciones para el libre movimiento de productos, personas e información se ve limitado.

Este límite danza, es un control que indica movimiento rápido o lento, dependiendo de las necesidades melódicas de los mercados. El control migratorio global se delega a varios actores, el Estado-nación se pone en duda a sí mismo. Para poder seleccionar qué personas podrán pasar se requieren datos, información, entrevistas e investigaciones que no pueden ser todas gestionadas por un solo Estado. Se configura una especie de capitalismo nazi a razón del Imperio (Hard y Negri, 2000). Por poner un ejemplo querida lectora, la movilidad internacional fue más “eficaz” al momento de brindar visados de asilo/refugio a personas que provienen de Ucrania. No fue así con las masacres en Congo, Ruanda y Nigeria. Este sistema de control es selectivo, sólo aquellos: blancos, católicos, europeos, “calificados” y hombres tienen acceso a dichos sistemas legales. Se produce un perfilamiento a distancia.

ACNUR, suele procesar estas solicitudes y si tiene más presupuesto, tiene la capacidad de procesar estos visados, no sólo para Estados Unidos o la Unión Europea, sino para que las personas soliciten asilo/refugio en países como México, Turquía, Libia, Marruecos. La intención es disuadir la llegada de personas a las fronteras donde podrían solicitar asilo como España, Alemania, Francia, Estados Unidos y Canadá. Los Estados-nación no “dan paso sin guarache”, que tenga la promesa de un gran presupuesto a ACNUR tiene diferentes propósitos a los humanitarios.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Víctor Villarreal Cabello