A propósito de sus 104 años de vida de Edgar Morin, quien representa un faro del pensamiento complejo que nos invita a mirar más allá de las fragmentaciones simplistas para comprender la complejidad de la existencia humana. Su enfoque transdisciplinario sostiene que la realidad está entrelazada y que para entenderla debemos aceptar la incertidumbre y la diversidad, dejando de lado las respuestas reduccionistas.

Este pensamiento complejo resulta especialmente pertinente para analizar el comportamiento de los gobernantes mexicanos, quienes a menudo muestran una visión fragmentada y simplista del poder y la gobernanza, frecuentemente llena de trapacerías. La realidad política de México está marcada por contradicciones, conflictos de intereses y un trato ambivalente hacia la prensa y la transparencia, lo que dificulta soluciones integrales y sostenibles. En estos momentos con un control férreo del poder y de alianzas inconfesables con la delincuencia organizada.

Morin advertiría que esta unilateralidad y fragmentación en el ejercicio del poder profundizan las crisis en lugar de resolverlas y que se requiere una mirada que integre las múltiples dimensiones sociales, económicas y culturales.

Finalmente, la obra de Morin nos invita a reflexionar sobre la importancia de un pensamiento que no sea dogmático ni obediente, sino libre y complejo, para construir sociedades más justas y democráticas. En el contexto mexicano, este llamado apela a que los gobernantes asuman una postura reflexiva y multidimensional que promueva el diálogo, el pluralismo y la responsabilidad social y no el control de un poder omnímodo de un solo partido político o una camarilla. Solo así podrán responder a las demandas sociales con integridad, entendiendo que la gobernanza eficaz requiere mirar el país como un tejido complejo y vivo, no como un simple escenario de poder convenenciero.

Antonio Ponciano Díaz