

El riesgo del regreso del sarampión
El sarampión es una enfermedad transmitida por la vía aérea que es causada por un virus altamente contagioso entre las personas que no cuentan con inmunidad. Se caracteriza por la presencia de fiebre, escurrimiento nasal, tos, ojos rojos, manchas blancas en la cara interna de las mejillas y erupción generalizada en el cuerpo.
En general, se percibe al sarampión como una enfermedad benigna de la infancia, pero puede llegar a causar complicaciones graves. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que hubo 107,500 muertes por sarampión en 2023 y que la vacunación ha evitado más de 60 millones de muertes entre 2000 y 2023.
Existe una vacuna eficaz y segura contra el sarampión y en México hay un largo historial de vacunación. Sin embargo, en 1989-90 hubo una epidemia regional de sarampión y en México afectó a mas de 68 mil personas y causó carca de 6,000 muertes, lo que reveló que la cobertura de vacunación era insuficiente. En 1991 se creó oficialmente el Programa de Vacunación Universal y uno de los objetivos era eliminar la transmisión endémica del virus.
Con esfuerzos de autoridades y operadores de salud en todos los niveles y de la población, después de muchos años, en México se logró la eliminación del sarampión en 1996. Fue hasta 2016 que se eliminó el sarampión en todo el continente americano, con lo que se convirtió en la primera región en el mundo en conseguir este logro.

Los casos de sarampión que han ocurrido en México, desde 1996 hasta 2024, han sido adquiridos en otros países donde todavía circula el virus. Un viajero infectado llega al país y contagia a algunas personas cercanas que son susceptibles. Los casos se han detectado oportunamente, se realiza la búsqueda activa de casos y con una campaña de vacunación alrededor del caso inicial se ha logrado el control de los brotes, debido a que en estas poblaciones existen altas coberturas de vacunación.
Desafortunadamente, en febrero de 2025 se inició un brote de sarampión en México importado desde Canadá y Estados Unidos hacia Chihuahua en una comunidad cerrada que, por creencias culturales, no acepta la vacunación. Esto desencadenó un extenso brote de sarampión que se ha diseminado por relaciones de comercio o laborales a la mayoría de los municipios de ese estado (con más de 4,000 casos). Esto indica que había un acúmulo de población susceptible (por falta de vacunación o vacunación insuficiente), principalmente de niños pequeños y adultos jóvenes, en la población del estado. Esto hizo que la infección se diseminara a estados vecinos y de ahí a casi todo país. Otros estados como Sonora, Michoacán, Guerrero y Jalisco también han presentado varias decenas de casos. Se sugiere que los acúmulos de población susceptible en ciertos grupos de edad están generalizados en el país. Morelos no ha reportado casos.
El criterio de eliminación es que no se detecte transmisión sostenida del virus en una región geográfica durante 12 meses o más. En 2017 y 2019, Venezuela y Brasil, respectivamente, perdieron el estatus de eliminación de sarampión y tuvieron que realizar una gran inversión financiera y operativa para recuperarlo.
La notificación inmediata ante un caso sospechoso de sarampión es crucial para implementar oportunamente las medidas de prevención y control. Muchos médicos jóvenes no han visto casos de sarampión, por la situación de eliminación, así que deben buscar toda la información que les permita diagnosticar a tiempo y reportar los casos.
Lo importante es estar protegidos, particularmente en los estados donde hay brotes activos. Las personas mayores de 50 años convivieron con el virus de sarampión por años, tuvieron la enfermedad, además de estar vacunados, y esa inmunidad es suficiente para tener protección. Las personas menores de 50 años, y en especial los menores de 40, deben revisar sus cartillas de vacunación y confirmar si recibieron la vacuna a los 12 meses y la dosis de refuerzo que se ponía a los 6 años. Si no se conoce el estatus de vacunación o no han recibido el refuerzo, se recomienda una dosis de vacuna. Todas las infancias deben recibir su primera dosis como parte de la vacuna triple viral a los 12 meses y su segunda dosis a los 18 meses.
Se recomienda acudir al centro de salud, clínica del IMSS o ISSSTE más cercanos para recibir información más detallada.
* Especialista en salud pública. Invitada por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce.

