Las bolsas de nicotina: el nuevo peligro para los jóvenes


Inti Barrientos, Guadalupe Ponciano, Luz Myriam Reynales, Rogelio Pérez Padilla, Belén Sáenz de Miera, Adriana Rocha, Yahaira Ochoa y Erick Antonio*

La epidemia de tabaco, causada por el uso de tabaco combustible, continúa estancada desde hace una década; no ha logrado reducirse a menos de 10%, que era la meta establecida para 2025. Por el contrario, la epidemia se focaliza entre los más vulnerables: adolescentes y adultos jóvenes con menores ingresos y de nivel educativo bajo. La disminución o estancamiento del mercado del tabaco va en contra de los intereses económicos de la industria tabacalera y por eso ha lanzado una serie de productos novedosos que prentenden enganchar a una nueva generación de consumidores en la adicción a la nicotina.

La última adición a esta nueva ola de productos son las bolsas de nicotina. Están hechas de fibras naturales o artificiales, rellenas de celulosa microcristalizada, e impregnadas con nicotina (natural o sintética), endulzantes y saborizantes. Se usan colocándolas en la boca, entre la encía y el labio superior, donde se dejan hasta por media hora. La nicotina, una droga potente y altamente adictiva, se absorbe a través de la mucosa oral y llega al torrente sanguíneo, alcanzando rápidamente la circulación sistémica, con lo que genera adicción y daño a diversos órganos.

El contacto prolongado con la encía puede ocasionar irritación, aftas, abscesos, sequedad, dolor y otras alteraciones en la boca, lo cual incrementa el riesgo de enfermedades periodontales (de dientes y encías). Más grave aún, la nicotina eleva la presión arterial y la frecuencia cardiaca, aumentando el riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares, como el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular o embolias. Un aspecto particularmente preocupante es la asociación con el cáncer. En las bolsas de nicotina se han encontrado altas concentraciones de nitrosaminas, que son sustancias productoras de tumores malignos, y otras sustancias tóxicas (como el formaldehído y el cromo), las cuales se asocian con el desarrollo de cáncer en cavidad oral, faringe, colon, hígado, riñón y vejiga.

Además, la nicotina es altamente tóxica; incluso funciona como un insecticida natural para la planta del tabaco. La dosis letal está calculada en 5 mg por kilo de peso. Esto es especialmente delicado en población infantil, ya que es fácil que confundan las bolsas de nicotina con caramelos y las ingieran. La intoxicación por la nicotina contenida en estos productos llega a provocar síntomas graves, como salivación excesiva, vómito, diarrea y alteraciones cardiacas, en un lapso de 30 minutos; puede llegar incluso a causar depresión respiratoria que, de no ser tratada, puede llevar a la muerte.

Nada de esto ha detenido a la industria tabacalera de lanzar estos productos acompañados de intensas campañas de publicidad y promoción, trasgrediendo los compromisos internacionales y la legislación mexicana, que prohíben expresamente este tipo de campañas en productos derivados del tabaco (como lo es la nicotina). Algunas de las tácticas usadas son los anuncios en redes sociales, promociones con influencers, promotoras en puntos de venta, paquetes de regalo con otros productos, sorteos de viajes y boletos a eventos, así como la entrega de muestras gratuitas (en persona o a través de mensajería), todo con el fin de reclutar nuevos consumidores, especialmente adolescentes. El empaque atractivo, la variedad de sabores y la posibilidad de uso discreto, imperceptible para los padres, docentes y tutores, hacen que estas bolsas de nicotina sean particularmente atractivas para niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Estos productos se encuentran al menos desde 2024 en el mercado mexicano. De manera inesperada, sin consultar con la comunidad académica o especializada, ahora se les incluye en la reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) 2026. Sin embargo, la inclusión en dicha ley de las bolsas de nicotina, junto con otros productos derivados de esta sustancia genera un gran potencial de riesgo para la población mexicana. Más aún porque se realiza sin evidencia científica del efecto del impuesto; sin un marco regulatorio sólido, y sin restricciones claras sobre su comercialización, distribución, publicidad, etiquetado, uso de saborizantes y demás medidas necesarias para el control de un producto dañino.

Por lo anterior, resulta esencial que el Congreso de la Unión retire de la reforma a la Ley del IEPS toda referencia a los productos de nicotina, incluidas las bolsas de nicotina, al menos hasta que se presente, discuta y apruebe la legislación secundaria que regule de manera integral este tipo de productos que, de otra manera, se tranforman en una nueva amenaza de la industria del tabaco para la salud de sus consumidores.

* Especialistas en salud pública. Invitados por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce.

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