Salud visual en México: identificando quiénes necesitan más apoyo

Paola de la Parra Colín, Jibrán Mohamed Noriega, Yenisei Ramírez Toscano, Tonatiuh Barrientos Gutiérrez, Van Charles Lansingh, Manuel Garza y Luis E Segura*

Imagina levantarte cada mañana y no poder ver claramente el rostro de tus familiares, las letras del periódico o los escalones de tu casa. Esta es la realidad diaria de 2.5 millones personas en México que viven con problemas graves de visión.

Hoy conocemos este dato gracias a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018. Recientemente, analizamos los datos de dicha encuesta y encontramos que 2.8% de los adultos mexicanos mayores de 20 años experimenta discapacidad visual grave. Esto significa que de cada 100 personas adultas, aproximadamente tres han perdido completamente la vista o tienen muchas dificultades para ver, incluso cuando usan lentes.

La discapacidad visual no nos afecta a todos por igual. Por ejemplo, en el análisis encontramos que entre las personas jóvenes (20 a 39 años), una de cada 100 tiene discapacidad visual. Conforme pasan los años, la historia cambia dramáticamente: en las personas mayores de 60 años, 8 de cada 100 tienen problemas graves de visión. Estos hallazgos reflejan la importancia de la edad como un factor asociado con la pérdida de la visión.

El estudio también reveló algo que sospechábamos pero no habíamos podido documentar: en México, el lugar donde vives puede influir sobre la pérdida de la visión. En las comunidades rurales e indígenas, donde las clínicas especializadas en ojos son escasas y los viajes a la ciudad pueden tomar horas, más personas enfrentan problemas graves de visión. También encontramos que la educación y el nivel socioeconómico marcan una gran diferencia. La frecuencia de problemas graves de la visión fue tres veces mayor en las personas con educación primaria que en quienes fueron a la universidad. Esto no es una coincidencia, el nivel educativo está vinculado con mayor cantidad de recursos económicos y sociales que facilitan que las personas puedan cuidar mejor de su salud.

Quizás la parte más reveladora del estudio fue lo que encontramos sobre la diabetes: un problema que afecta a 17 millones de personas. Nuestra investigación mostró que las personas con esta enfermedad experimentan dos veces más problemas de visión y tres veces más si además padecen de presión alta, comparado con las personas sin diabetes. La pérdida de la visión es una de las complicaciones más graves de la diabetes. La mejor forma de evitarlo es manteniéndola bajo control y visitando a un profesional de la oftalmología al menos una vez al año.

A pesar de este panorama desafiante, muchos casos de pérdida de la visión son prevenibles. Las soluciones incluyen llevar clínicas móviles a comunidades remotas, crear programas especiales de detección para personas con diabetes y presión alta, integrar la atención visual en los esquemas de cobertura universal de salud para garantizar un acceso equitativo, e implementar más y mejores servicios de salud en comunidades indígenas y marginadas. Es indispensable que nuestras autoridades impulsen políticas y programas dirigidos a las poblaciones más vulnerables y que integren la salud visual en la cobertura universal de salud. Solamente así será posible garantizar que todas las personas, sin importar dónde vivan o cuánto ganen, puedan acceder a la atención que necesitan.

Esta investigación nos recuerda que la salud visual no es sólo un problema individual, sino un asunto que nos compete a todos como sociedad. Cada uno de nosotros puede hacer la diferencia:

  • Si tienes diabetes o presión alta, busca atención para tus ojos al menos una vez al año, aunque veas bien. La detección temprana puede salvarte la vista.
  • Si tienes más de 50 años, realiza un examen de la vista al menos una vez al año. Esto podrá ayudar a identificar problemas visuales que pueden atenderse a tiempo. Además, si usas lentes, esta visita servirá para que ajusten tu graduación.
  • Infórmate sobre los servicios de salud visual disponibles en tu área. El IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar prestan servicios de salud visual de forma gratuita. Además, existen organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la salud visual que ofrecen atención gratuita o a bajo costo.

La vista es uno de nuestros sentidos más preciados, y cuidarla es una responsabilidad compartida. La historia de la salud visual en México está escribiéndose ahora, y debe incluir tanto nuestras acciones personales como el compromiso del Estado con políticas públicas efectivas para proteger la visión.

* Especialistas en salud pública. Invitados por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce.

Imagen cortesía de los autores

La Jornada Morelos