

Uso de marihuana en México es mayor en municipios que contribuyen significativamente al PIB nacional: más preguntas que respuestas
Andrés Sánchez Pájaro y Eduardo C Lazcano Ponce*
Existen estudios a nivel global que refieren que la población joven que reside en áreas con mayor riqueza podría ser más susceptible a tener problemas de drogas. Recientemente se publicó en la revista Development and Psychopathology que la probabilidad de que jóvenes de clase media-alta en EUA fueran diagnosticados con adicción a las drogas a lo largo de su vida era, en promedio, de dos a tres veces mayor que las tasas nacionales para hombres y mujeres de edad adulta. A este respecto, en dicho país se acaba de alcanzar un hito: hay más consumidores diarios o casi diarios de marihuana que consumidores diarios o casi diarios de alcohol. De nuestro lado, la marihuana es la droga ilegal más usada en México. De acuerdo con las encuestas nacionales de adicciones y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, una de cada ocho personas en el país la ha probado alguna vez en su vida y su uso se ha incrementado cinco veces desde 2002.
Es importante tener en cuenta que el uso frecuente y excesivo de marihuana se asocia con secuelas negativas en la salud. La evidencia científica muestra asociación con: deterioro de la capacidad cerebral, inflamación bronquial, disminución de la función pulmonar, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, depresión y esquizofrenia. De hecho, se ha documentado que, bajo los efectos de la exposición, los consumidores de marihuana tienen 10 veces más riesgo de estar implicados en un accidente de tráfico. Además, sabemos que uno de cada cinco consumidores desarrolla un trastorno de consumo; es decir, no puede dejar de usarla y esto afecta su funcionamiento y sus relaciones sociales.
Existen diferencias entre el uso medicinal y lúdico. El uso médico legal es cuando existe autorización para utilizar algunos compuestos de la marihuana para contribuir a tratar enfermedades específicas, como la epilepsia. El segundo, lo que llamamos uso lúdico, es un tema polémico y complejo. En junio de 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales diversas disposiciones de la Ley General de Salud que prohibían a la Secretaría de Salud emitir autorizaciones para el autoconsumo de marihuana con fines recreativos. Sin embargo, debemos de enfatizar que en México no está permitido vender, comprar o sembrar marihuana con fines lúdicos. En cualquier caso, debido a sus enormes consecuencias sobre la salud, es vital identificar estrategias para prevenir el uso frecuente y excesivo.
Para poder aplicar estrategias que sirvan, es necesario entender qué lleva a las personas a usar marihuana. En el Instituto Nacional de Salud Pública de México llevamos a cabo un estudio para tratar de identificar qué municipios del país tienen mayor frecuencia de consumo de marihuana y el resultado es que aquellos con mayores ingresos económicos son los que reportan mayor prevalencia de exposición. El hecho de que la marihuana sea más usada en municipios con mayor riqueza nos llevó a buscar explicaciones. Una posibilidad es que la marihuana está en una etapa temprana de lo que llamamos “difusión” y eventualmente también incrementará el uso en los demás municipios. Tenemos esta explicación porque eso fue lo que sucedió con el tabaco durante el siglo XX. Además, sabemos que esta difusión se ha dado con la marihuana en otros países. Nuestra siguiente pregunta fue ¿por qué se usa más marihuana en los municipios más adinerados? Las respuestas pueden ser muchas: en estas áreas hay más mercado y disponibilidad, menor estigma o percepción de riesgo, aunque, a ciencia cierta, no lo sabemos.

Lo que es relevante desde la salud pública es implementar diversas acciones de promoción de la salud, incluyendo las múltiples oportunidades para que adolescentes y personas jóvenes, madres, padres, docentes, organizaciones públicas y comunitarias hagan conciencia permanentemente sobre el riesgo del consumo frecuente y excesivo de la marihuana. En este tenor, en la discusión de estrategias de regulación preventivas de consumo de marihuana que se pudieran implementar dentro del marco legal, existen múltiples lecciones aprendidas en otros contextos, así como propuestas de intervenciones y regulaciones de política pública que hay que diseñar, antes de discutir su posible legalización: 1) etiquetado de advertencia en empaques, 2) prohibición de productos con sabores, 3) restricción de publicidad, 4) aplicación de impuestos, 5) limitar puntos y horarios de venta, 6) regular promociones y estrategias de precios, 7) edad mínima permitida para su uso, 8) prohibir el uso en sitios públicos.
Aún nos queda mucho por entender sobre el uso de la marihuana en México. Nos parece importante tener información útil y de calidad para cuando se tengan que tomar las decisiones políticas sobre cómo prevenir el uso frecuente y excesivo de la marihuana. Estamos tratando de generar esta información científica con anticipación. Hay dos preguntas que queremos responder con más profundidad: ¿qué otros factores llevan a que las personas usen marihuana en México? ¿Qué estrategias pueden modificar esos factores para prevenir el uso frecuente y excesivo de marihuana?; pero la frase «más preguntas que respuestas» refleja la idea de que la búsqueda de conocimiento y comprensión a menudo se vea limitada por la incapacidad de encontrar soluciones definitivas. Por esta razón vamos a continuar trabajando para encontrar esas posibles respuestas.
* Especialistas en salud pública

