

¿Qué estamos haciendo para mejorar la prescripción de antibióticos en los hospitales?
Anahí Dreser*
El día que Alexander Fleming recibió el premio nobel de medicina en 1945 por el descubrimiento de la penicilina advirtió que el uso indiscriminado de este antibiótico podría ocasionar que las bacterias se hicieran resistentes y, con ello, la penicilina perdería la capacidad de curar infecciones. Desafortunadamente, Fleming tenía razón: la resistencia antimicrobiana (RAM) se ha convertido en una amenaza para la salud global.
Para contener esta amenaza, en 2015, la Organización Mundial de la Salud publicó el Plan de Acción Mundial sobre la RAM. Una de sus principales líneas de acción es la implementación de Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos (Proa). Los Proa son esfuerzos sostenidos en las instituciones de salud dirigidos a mejorar la prescripción de antibióticos y otros antimicrobianos con el objetivo de contener la RAM y también para mejorar la calidad y seguridad de la atención brindada a los pacientes.
En México, diversos estudios realizados en hospitales han documentado el uso inadecuado de antibióticos —que incluye la prescripción excesiva de antibióticos de amplio espectro— y la creciente RAM. Si bien la Estrategia Nacional sobre RAM de México (publicada en 2018) señala que los hospitales públicos y privados deben establecer sus Proa, existe poca evidencia sobre el diseño e implementación de estos programas, así como sobre los desafíos que enfrentan. Por ello, el INSP desarrolló un estudio, cuyos resultados acaban de ser publicados, con el título “Avances y desafíos en la implementación de Programas de Optimización del Uso de Antimicrobianos en 50 hospitales de México”.
En el estudio participaron 32 hospitales públicos y 18 privados. Se encontró que la mayoría de los hospitales tiene un Comité específico sobre antimicrobianos, conformado por médicos especialistas y profesionales de las áreas de farmacia y microbiología. No obstante, muy pocos hospitales asignan recursos y tiempo a los miembros de estos comités (“equipos Proa”) para que realicen las acciones requeridas. En cuanto a las acciones para mejorar la prescripción, mientras que en los hospitales públicos predominan las intervenciones restrictivas (que tienden a generar más conflictos), en los privados son más frecuentes las intervenciones de retroalimentación a los prescriptores. Solamente un tercio de los hospitales hacen planificación anual de actividades del Proa; un cuarto monitorea la implementación de intervenciones; y una proporción menor reporta los resultados obtenidos por el Proa. Asimismo, mientras la mayoría de los hospitales vigilan la RAM, menos de la mitad evalúan si los tratamientos prescritos se apegan a las guías, lo cual es necesario para priorizar las intervenciones de mejora.

Los principales desafíos que reportan los equipos Proa para implementar estos programas son: la sobrecarga de trabajo y la insuficiencia de recursos humanos, particularmente en hospitales públicos. La falta de medicamentos e insumos son barreras reportadas exclusivamente en el sector público. En cambio, en los hospitales privados, los desafíos son distintos: predomina la resistencia de los prescriptores ante nuevos procedimientos, así como la dificultad de comunicación entre los equipos Proa y los médicos de estos hospitales. En cuanto a los facilitadores para implementar los Proa, el apoyo de las autoridades hospitalarias fue el factor más importante reportado por hospitales públicos y privados.
Este diagnóstico proporciona una base para fortalecer la implementación de los Proa en los hospitales de México. Si bien hay avances, los desafíos más importantes que enfrentan los Proa son la organización estratégica y la escasez de recursos humanos asignados al programa, particularmente en hospitales públicos. Estos aspectos deben ser considerados por las políticas nacionales e institucionales.
La RAM se asocia con casi 5 millones de muertes cada año en todo el mundo. De no tomarse medidas, tales como la prevención y control de infecciones y la mejora de la prescripción de antimicrobianos en cada país y en cada institución de salud, se estima que para 2050 habrá más muertes por RAM que por cáncer. Ante esta creciente amenaza, la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre RAM de 2024 llamó a los países a redoblar esfuerzos para acelerar la implementación de las acciones necesarias. En este sentido, el INSP ha colaborado con la Organización Panamericana de la Salud y con el Sector Salud en la capacitación de hospitales para el desarrollo de Proa, y ha organizado videoconferencias y cursos para el personal de salud. Es necesario sostener y multiplicar estos esfuerzos. Contener la RAM no solamente depende de los esfuerzos institucionales, sino del compromiso continuo de toda la comunidad médica y hospitalaria. Fortalecer los Proa es, hoy más que nunca, una necesidad impostergable.
*Especialista en salud pública. Invitada por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce

