

La agricultura está ligada al territorio que conforma la geografía morelense, desde tiempos inmemoriales. En lo que hoy es Morelos, primero el maíz, no solo dio el sustento a los pueblos que de recolectores se convirtieron en agricultores, sino que la cosmovisión precortesiana y su rica mitología afirmaron que los hombres estaban hechos del ancestral grano y vincularon los ciclos de su cosecha con la vida y la fertilidad. Pero los proto morelenses, no solo sembraron milpas, sino también otros cultivos de gran valor como lo fue el algodón, el cual fue tributado en importantes cantidades por el Señorío de Cuauhnáhuac al Imperio Mexica.
La conquista de México supuso la llegada de nuevos cultivos que cambiaron en definitiva el paisaje y el horizonte morelense. Particularmente la caña de azúcar, que los españoles sembraron con éxito desde el siglo XV. Originaria de la región de Melanesia, la caña de azúcar llegó a las islas Canarias, de ahí Colón la introdujo en su segundo viaje, a la isla de la Española, de donde se extendió por las Antillas. Cortés a su paso por Santiago de Cuba apreció las bondades del cultivo y lo trajo a México, donde encontró un entorno inmejorable. El conquistador intentó sembrar caña primero en Coyoacán pero el valle de México no tiene el clima de Morelos, entonces fundó el primer trapiche de tierra firme americana en Axomulco, en la zona de Tlaltenango al norte de Cuernavaca. Conforme la caña fue bajando a las tierras más cálidas de los valles de Cuernavaca y Cuautla de Amilpas, el éxito estuvo asegurado. No en vano para finales del siglo XVII el pequeño territorio morelense contaba con 40 ingenios y trapiches. El siglo XIX fue a su vez, uno de luchas para emancipar a México y consolidar su soberanía, sin embargo, en su recta final y en los días de la pax porfiriana, las haciendas y trapiches morelenses se modernizaron e industrializaron. Lo anterior, incrementó de manera notable la producción de la caña de azúcar en la entidad. Nuestra zafra de 1907 galardonada y premiada en la Exposición Universal de París, fue un marcado referente de hasta dónde había llegado la calidad de la industria azucarera en Morelos. Las Haciendas consolidaron una extraordinaria bonanza económica, pero a un costo muy alto, no se atendieron las causas sociales ni los Derechos de pueblos y comunidades sobre tierras y aguas, así como tampoco, las condiciones de vida y trabajo de los campesinos y sus familias. Las consecuencias derivaron en el estallido de la Revolución del Sur, bandera del agrarismo mexicano, pero también en la destrucción de la industria azucarera. En Morelos no puede haber un campo próspero, sin atender las causas sociales.
tras la cruenta Revolución del Sur, la paz volvió y es el General Cárdenas quien, con enorme visión, trajo de nueva cuenta la prosperidad cañera a Morelos. A iniciativa suya en febrero de 1938, se inauguró el Ingenio de Zacatepec, con lo cual no solo se saldó una deuda histórica con los campesinos surianos sino se consolidó la mayor agroindustria en Morelos. Los campesinos en un principio estuvieron reacios a volver a sembrar caña de azúcar, la asociaban con los días anteriores a la revolución, pero la sagacidad y liderazgo de Cárdenas se impusieron y afortunadamente acertó. Otros ingenios reabrieron en aquellos años como el de San Ignacio Actopan en Tetecala, el “Morelos” en El Hospital, Cuautla, qué fue vendido al gobierno federal en época del presidente López Mateos y aún opera en Casimiro Castillo, Jalisco. Otro Ingenio emblemático, el de Oacalco en Yautepec, trabajó hasta su cierre en 1989. Alrededor de los años cincuenta del siglo pasado, la producción se tornó de alcoholera a refinar azúcar, dando un giro en la industria. Actualmente subsisten dos ingenios, “La Abeja” en Casasano, Cuautla y el propio “Emiliano Zapata” en Zacatepec, ambos administrados con eficiencia por el Grupo Beta San Miguel, principal productor de azúcar en México.
A casi 500 años de la fundación del Trapiche de Axomulco, los morelenses seguimos sembrando caña de azúcar. La historia de Morelos no se puede entender sin su acento agrícola, y este a su vez, sin la presencia del más icónico, próspero y pujante de los cultivos locales. La caña de azúcar se ha transformado de 1938 a la fecha, en referente ineludible, a diferencia de 1910, de paz social y prosperidad para muchos, no solo para unos cuantos.
*Escritor y cronista morelense.

Trapiche azucarero de Tracción animal de 1884, aún en funcionamiento.


