

Octavio Paz. Gobernador de Morelos
Hoy 8 de septiembre, hace exactamente un siglo, esto es, el 8 de septiembre de 1925, el Senado de la República designó por Decreto al licenciado Octavio Ireneo Paz Solórzano como gobernador provisional del Estado Libre y Soberano de Morelos. El Presidente de México era Plutarco Elías Calles y su designación respondía a una doble necesidad: por un lado, colocar a una persona cercana al zapatismo y, por otro, postular a un hombre de confianza del gobierno federal que lograra restaurar la gobernabilidad, en un territorio diezmado por la guerra y con una alta exigencia de restitución de tierras. Gobernar Morelos significaba, en 1925, enfrentar el dilema entre la institucionalización del régimen revolucionario y la fidelidad a la memoria zapatista.
La Revolución mexicana está surcada por líderes políticos y militares, luchadores sociales y caudillos campesinos, pero también por una red de intelectuales que, desde posiciones menos visibles apoyaron al proyecto revolucionario. Entre ellos recordamos a Octavio Ireneo Paz Solórzano, padre del futuro premio Nobel de Literatura. Su vida transcurrió en una encrucijada, entre la lucha zapatista, el quehacer político y un alcoholismo que lo llevó a una trágica muerte despedazado por un tren el 19 de marzo de 1935. Su hijo lo recordaría en memorables versos de Pasado en claro:
Del vómito a la sed,
atado al potro del alcohol,
mi padre iba y venía entre las llamas.

Por los durmientes y los rieles
de una estación de moscas y de polvo
una tarde juntamos sus pedazos.
Yo nunca pude hablar con él.
Octavio I. Paz Solórzano nació en la Ciudad de México el 20 de noviembre de 1883. Su vida política transcurrió entre la Ciudad de México y el Estado de Morelos. Se formó como abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y trabajó como editor y periodista. Primero al lado de su padre: el historiador, político, abogado y periodista José Ireneo Paz Flores, quien en el libro titulado Algunas campañas, narra los combates en Colima y Jalisco durante el Segundo Imperio. En Colima, José Ireneo fue Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia y en 1864, el gobernador Julio García lo nombró Secretario General de Gobierno. Apoyó a Porfirio Díaz en el Plan de la Noria, pero pronto se distanció de él. Fue diputado por el Distrito 14 de Jalisco, su estado natal, del 16/9/1908 al 15/9/1910. Durante esos años su hijo Octavio se vinculó con liberales radicales opuestos al porfirismo. Como muchos jóvenes de su generación, vio en la crítica a la dictadura de Díaz una ruta para democratizar el país.
En la capital trabajó en periódicos opositores y comenzó a cultivar amistades con intelectuales como el magonista Antonio Díaz Soto y Gama quien lo presentaría con Emiliano Zapata. Su afinidad con causas campesinas lo condujo a vincularse con los revolucionarios sureños.
El vínculo con Emiliano Zapata
La relación entre Octavio Paz Solórzano y Emiliano Zapata se inicia en 1913 y se sitúa en el terreno del ideario agrario. Paz Solórzano, era conocido entre la tropa como el “güero Paz”. Fue uno de los asesores políticos de Zapata, en la redacción de manifiestos, discursos y negociaciones con otras facciones. Zapata lo envío como su representante a los Estados Unidos, el dos de octubre de 1916. Se instaló en Los Ángeles, California donde lo siguieron su esposa Josefa Lozano y su hijo de dos años Octavio Ireneo Paz y Lozano. Al poco tiempo consolidó la circulación del hebdomadario La Semana, en el que se publicaban proclamas del movimiento zapatista. Regresó a México en 1919 tras el asesinato de Zapata.
En distintos momentos Paz Solórzano fue negociador entre el zapatismo y el carrancismo. Esa posición le permitió sobrevivir políticamente. Aunque nunca renegó de su filiación zapatista. Su compromiso con la causa marcaría su carrera política en Morelos, donde el recuerdo de Zapata era la base de toda legitimidad. Fue diputado al Congreso de la Unión del 1/9/1920 al 31/8/1922, por el Partido Nacional Agrarista, del que fue fundador con Soto y Gama.
Colaboró en la defensa de los principios del Plan de Ayala, al que consideraba no sólo un documento de reivindicación campesina, sino como un proyecto de justicia social que debía articularse con la Constitución de 1917.
Paz Solórzano es designado como gobernador provisional de Morelos del 8 de septiembre al 9 de octubre de 1925. Durante su breve mandato impulsó tres líneas de acción principales:
1. Restitución de tierras: priorizando a comunidades que habían sido base del zapatismo.
2. Reconstrucción institucional: buscó reorganizar la administración pública y restablecer la infraestructura destruida por los años de guerra.
3. Equilibrio político: intentó mantener la paz entre facciones revolucionarias locales, muchas de ellas enfrentadas por el control de los recursos y los cargos municipales.
Su gestión, aunque fue corta, consolidó la transición de Morelos hacia una etapa institucional, en la que el agrarismo fue absorbido y redefinido por el Estado mexicano. Escribió una útil biografía de Emiliano Zapata que se publicó póstumamente en 1936. Donde entre otros datos revela que Zapata tenía un vivo interés en conseguir libros y estudiar. “Dedicándose a leer dos o tres horas diarias por lo regular en las noches… Su lectura favorita eran las obras históricas y le divertían grandemente Las memorias de Lerdo.”

Imagen cortesía del autor

