

Conversar con Alfonso Reyes gracias a la Cibernética
La obra de Alfonso Reyes cubre una vasta diversidad de temas y géneros. Desde la historia, la filosofía, la educación, la política, hasta la divulgación, reflexión y crítica de las ciencias. Octavio Paz señaló que «La obra de Reyes no es una obra, sino toda una literatura». Esta afirmación nos permite entender su visión anticipada de la cibernética.
La curiosidad intelectual de Reyes lo abarcaba casi todo, lo que le permitió explicar con gran claridad conceptos intrincados de las ciencias exactas y naturales. Reflexionó sobre temas tan variados como la mecánica cuántica, la relatividad, la teoría matemática de la información y la cibernética, demostrando una solidez analítica que no estaba reñida con la claridad conceptual. No se limitó a la mera divulgación, sino que formuló una profunda reflexión crítica sobre las consecuencias sociales de las diversas ciencias.
Reyes estudió el libro Cibernética de Norbert Wiener (1948). Esta lectura le causó una «gran fascinación». A un par de años de su publicación, lo había leído con gran atención, formulando agudas críticas. Reyes pudo tratar a Wiener personalmente en enero de 1950, cuando el matemático dictó un par de conferencias en El Colegio Nacional de México. Las ideas de Wiener, junto con la Teoría de Juegos de Von Neumann, le hicieron decir que: «parecen inaugurar un nuevo pensamiento científico».
Reyes no dudó en criticar el cientificismo, observando que las ciencias sociales habían cometido un «grave error» al intentar adoptar métodos de las ciencias exactas sin considerar su pertinencia. Se percató de un cambio sustantivo en el paradigma de la «ciencia universal» del siglo XX, alejándose de la noción de certeza absoluta y del determinismo newtoniano, hacia una visión de un universo contingente y complejo, que sólo podía entenderse mediante un enfoque estocástico. Esta nueva mirada era, para él, la esencia del rol de la Cibernética en la sociedad moderna.
En su ensayo «El hombre y sus inventos» (1952), Reyes, con fina ironía, criticó los primeros pasos de la cibernética, advirtiendo: «¡Física, guárdate de la metafísica!» y señalando que “la metáfora es el gran pecado mortal de nacimiento» de la incipiente cibernética. También reconoció las ventajas y diferencias entre el cerebro humano y las nacientes computadoras electrónicas. Observó que, si bien la máquina superaba al cerebro humano en la velocidad de cálculo, carecía de imaginación e iniciativa, poseyendo solo el «reflejo» pero no el «retardo en que la reflexión se acomoda» o el «don del córtex» que permite la «negación, la admiración, la duda o la pregunta». Sin embargo, también reconoció que estos «sistemas mecánicos» permitían derribar «murallas de cifras» que ocultaban enigmas científicos y que excedían la «paciencia y la resistencia humana», beneficiando campos como la astrofísica, meteorología, química y economía.

Reyes habla también de los ajedrecistas artificiales. En 1952, escribió que «pronto disfrutaremos de un ajedrecista mecánico superior al que conoció Edgar Allan Poe». Esta predicción se materializó 45 años después, cuando Deep Blue de IBM venció a Garri Kaspárov en 1997. Reyes sabía del fraude del «Turco» de Maelzel, descrito por Allan Poe, pero también supo de «El Ajedrecista» diseñado por el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo en 1912. Presentado al público en la Feria de París de 1914. Este autómata utilizaba electroimanes y un algoritmo simple, fue el primer mecanismo con capacidad de jugar al ajedrez en la historia. Reyes se ocupó de Torres Quevedo en 4 de sus escritos.
Don Alfonso ya vislumbraba la Informática antes de su nacimiento formal. En «La teoría de la información» (1956), se planteó la medición precisa de la «cantidad de información comunicada por un mensaje», asegurando la integridad del contenido «durante el viaje» o transmisión. Entendió los problemas análogos en telefonía, radio y televisión. En «Más sobre la teoría de la información» (1956), Reyes reconoció que esta teoría se apoyaba en el cálculo de probabilidades y la estadística matemática, comprendiendo la naturaleza estocástica del concepto de información como el inverso negativo de la entropía.
Quizás lo más profético de Reyes fue sugerir la necesidad de una reflexión filosófica sobre el concepto matemático-cibernético de la información, abogando por una «filosofía de la cibernética». Afirmó que «El estudio de la Información llega hasta el lindero de la filosofía y, si se procede con cordura, allí ha de detener su carrera». Nueve años después de su artículo, esta sugerencia encontró eco en la fundación del Instituto Filosófico para la Inteligencia Artificial (IFIA) en la Universidad de Notre Dame en 1965, dedicado a investigar las implicaciones filosóficas de los avances en Cibernética e Inteligencia Artificial.
La Cátedra Alfonso Reyes en Cuernavaca de El Colegio de Morelos, con el apoyo de la Agencia de Transformación Digital ha desarrollado el Oráculo Alfonsino, un Chat bot entrenado con los 26 tomos de las Obras Completas de Reyes. De forma que usted pronto podrá interrogar a don Alfonso sobre sus opiniones acerca de: escritores y científicos, libros y revistas, personas históricas y personajes literarios o mitológicos y otros temas mencionados en su obra.
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