

¿Qué significa y cuál es el papel de la información en el universo, en la vida, en las estrellas y en las máquinas?
A Carlos A. Coello
Puedo iniciar esta nota con un provocativo desafío para quien la lea, al afirmar que, junto con la materia y la energía, la información es el tercer componente fundamental del universo. Ante tamaña y temeraria afirmación es necesario preguntarse: ¿Qué significa y cuál es el papel de la información en el universo?
En el habla popular de nuestra vida cotidiana se menciona el término información con relativa frecuencia, en diferentes contextos, pero sobre todo con muy diversas interpretaciones. Así por ejemplo una conductora de noticiero en televisión habla de información como un sinónimo de noticia; habla de pasar a otra información pero ahora considerada como una categoría: nacionales e internacionales. Finalmente nos promete que tendremos toda la información deportiva (temática), al regresar de una información importante de sus patrocinadores (publicidad). Total, que nos encontramos con la palabra información hasta en la sopa (de fideo y de letras).

Mucho escuchamos decir información, pero poco nos detenemos a tratar de esclarecer su compleja naturaleza, cambiante y evasiva. En el breve espacio que dispongo presentaré objeciones puntuales a ciertas creencias muy difundidas, no solamente en el habla popular, sino también entre las cumbres del poder político, las élites intelectuales y científicas. Finalmente ofreceré una aproximación al concepto, acotándolo al ámbito de la perspectiva cibernética.
- La noción ingenua de la información propuesta por el historiador de la Universidad Hebrea de Jerusalén Yuval N. Harari en su reciente libro: Nexus (2024). La información ingenua, según Harari es un intento de representar la realidad de los hechos. Cuando el intento tiene éxito decimos que es verdadera. La ingenuidad consiste en creer que la información lleva a la verdad y esta a su vez a la sabiduría. Hasta aquí Harari. Lo que nos lleva al problema de entender la “verdad” desde la semántica, hasta la lógica, pero también desde la epistemología y la ética hasta la moral.
- La noción ambigua de información no puede distinguir entre la substancia y el proceso, al utilizar como sinónimos datos e información, sin lograr distinguir: el principio, el proceso y el fin de la substancia. Esta mescolanza se da con frecuencia en el discurso de los políticos, tanto como de ciertos intelectuales y opinólogos que de forma deliberada (o no) mantienen la ambigüedad de sus mensajes para maquillar a su modo la versión de la verdad a la que sirvan sus intereses.
- La idea confusa de la información. Aquí se confunde el medio con el mensaje, y la comunicación con la información. Se ha llegado a escuchar en medios oficiales el revoltijo conceptual de decir: “medios de información”. Cuando el medio es el canal por donde se transmiten mensajes, que ya será el receptor el encargado de transformar en información. Esta idea reduce el proceso a un tubo donde se vierte un kilo de info en la entrada por un emisor, y aparece del otro lado un kilo de info en la salida para un receptor. En la confusión del pecado intelectual va la penitencia del entendimiento. Pues para lo que el emisor es información para el resto de los interlocutores en el proceso serán simplemente datos. Por otro lado, sabemos por la naturaleza probabilística de la información, la que se establece mediante la ecuación correspondiente, que la cantidad de datos recibidos por el receptor siempre será menor que la cantidad emitida. Esto es, hay una pérdida física de datos durante el proceso. Lo que fácilmente se entiende en el juego del teléfono descompuesto.
Ahora bien, establezcamos que es lo que sí entendemos por información, desde la perspectiva de la cibernética. Parafraseo a Norbert Wiener en su libro: Cibernética y sociedad (1950): Damos el nombre de información, a todo lo que es objeto de intercambio entre animales y máquinas con su medio ambiente. Pero ese intercambio se da en un proceso con al menos dos etapas. La primera es la percepción de datos o entrada. Esos datos son analizados, comparados e interpretados para obtener como resultado información susceptible de transmitirse ahora como salida de un emisor que decide y actúa.
Pero ese intercambio con el medio tiene un doble propósito: adaptarnos a las condiciones que el medio nos impone, o bien, nosotros adecuar esas condiciones a nuestros fines e intereses.
De esta manera la información es siempre el resultado de un proceso de transformación de datos simples a información elaborada, para ese doble propósito antes enunciado, adaptarnos y adecuar. Pero esta noción de información no se limita a símbolos pues nuestra respiración y alimentación son otras formas de información en nuestra adaptación al entorno.
Queda por enunciar la tesis planteada en el libro de Wiener citado. Y esta consiste en que solamente podemos entender la sociedad actual si estudiamos y entendemos los mensajes cursados entre animales y animales; animales y máquinas; máquinas y animales y sobre todo entre máquinas y máquinas.
La información finalmente nos permite vivir de manera efectiva durante un breve tiempo, el de nuestra fugaz existencia.
*El Colegio de Morelos

