

¡Hecho en Las Estacas!
Braulio Hornedo Cubillas, tomó una decisión que cambiaría su vida esa tarde del domingo 30 de diciembre de 1945. Él nació el 28 de mayo de 1912 en el País Vasco, bajo el signo de Géminis y año del ratón en el horóscopo chino. A sus 33 años reconocía estar profundamente enamorado de una hermosa jovencita morena, que rondaba apenas los veinte años, y con quien casi no había cruzado palabra. Se prodigaban miradas de indefinible naturaleza que electrificaban sus cuerpos, chisporroteando sensaciones. Su voz le cautivaba al escuchar con placer los cotidianos —buenos días— que ella le decía cada madrugada antes de clarear el día.
Compartían el “santo olor de la panadería” al salir del horno el pan que llevarían en canastos a sus respectivos expendios. Braulio era el penúltimo hijo de Eduardo Hornedo de la Riva, nacido en Navajeda, Santander, España, el año de 1869. Se dejó morir de tristeza el 6 de julio de 1938, ante la pérdida inminente de la República española. Braulio se encargó de cuidar y mantener a su madre viuda con fervoroso amor filial por el resto de su vida. Luisa Cubillas Lombana nació en 1881, en el pueblo de Entrambasaguas, en Burgos, Castilla y León, España. Pero existía el rumor familiar de que era hija ilegítima de Laura Marx y Tomás Cubillas. ¿Nieta de Karl?
Braulio se decidió a dar un paso que le resultaba extraño, pues a sus 33 años no se había enamorado y menos había pensado llevar una serenata. Cuando lo decidió, le pidió con vehemencia a Adalberto Martínez Chávez (el futuro Resortes), su socio de baile en el Smyrna Dancing Club, que se quedara a cargo del expendio de pan, que ambos atendían por turnos, mientras él se aventuraba en su serenata. Adalberto accedió a corresponder a la petición de su amigo, pues meses atrás lo había apoyado, en similares circunstancias, cuando empezaba su romance con Gloria Ríos, con quien Adalberto se casaría pocos años después.
La de la serenata era María Cruz Rocha Hernández, nacida el sábado 3 de mayo de 1924, en Zacualpan, Morelos. Bajo el signo de Tauro y también en un año chino del ratón. Era hija de Gabino Rocha Luna, arriero de oficio, nacido el 21 de febrero de 1900 en Villa de Reyes, San Luis Potosí. Su madre, con quien guardaba gran parecido físico y sobre todo moral era: Guadalupe Hernández Palomo, que nació en León, Guanajuato el 12 de diciembre de 1897. La abuela Lupita estuvo siempre presente en nuestras vidas.
Esa noche Braulio llegó junto con el trío al domicilio de la joven. El trío consistía en un moreno, alto, viejo y flaco. El otro era güero, chaparro y gordo. El tercero, de mediana estatura era la primera voz. No habían terminado de interpretar El andariego cuando desde la azotea cayó un chorro de agua. Junto al agua llegó una lluvia de insultos de parte del padre de la destinataria de la serenata. La humillación fue grande pero el sentimiento fue creciendo en la mente de ambos.

Los primeros días de enero de 1946 se presentó María Cruz en el negocio de Braulio, con los ojos enrojecidos por el llanto. Le explicó que desde el día de la serenata estaba siendo maltratada por su padre, pero que ese día no resistió más y se escapó de su casa. Él reconoció las precarias condiciones de su pequeña habitación anexa al expendio y que ella era menor de edad, decidió llevarla a casa de su mamá, quien tras conocer la situación de la jovencita la adoptó como una nueva hija y modificó su nombre a Maricruz.
Esa adopción se prolongó por poco más de un lustro al estrecharse la relación con la joven hija adoptada. Con su tenaz ejemplo, Luisa despertó el interés de Maricruz por aprender a leer y escribir, la aritmética, la historia, la poesía, la cocina y otras manualidades que la joven aprendía con avidez, pues el método de Luisa era sumamente efectivo. Su enseñanza estaba basada en poner el ejemplo ¡y compartirlo con gozo! Era parte de su herencia familiar de maestros.
Braulio al principio visitaba a su mamá cada semana, pero con el paso del tiempo terminó presentándose a diario para comer con ellas. Su hermana Clara Hornedo Cubillas después de pasar unos años en España regresó a México y se instaló en la casa de doña Luisa a fines de 1950.
Durante el siguiente año la relación de Clara con Maricruz se fue deteriorando gradualmente junto con la paralela desmejora de la salud de doña Luisa. Cuando Braulio se enteró que su hermana trataba a Maricruz como su sirvienta se la llevó a vivir con él.
El fin de semana del sábado 8 al domingo 9 de diciembre de 1951 fueron a nadar al nacimiento del Río Yautepec en la Hacienda de Temilpa, ejido de Bonifacio García, Tlaltizapán, Morelos. Era un vergel de varias hectáreas que estaba cercado con estacas de donde recibió su nombre.
Se propusieron nadar un tramo contra corriente del río. La dificultad era enorme pues el caudal formaba una fuerza de arrastre que requería de un gran esfuerzo para lograrlo. Cuando llegaron al borbollón exhaustos, con la respiración entrecortada, de inmediato se tendieron en el pasto, bajo un árbol que con su fronda les ofrecía un refugio natural. Se abrazaron fuerte y se besaron, al principio de una manera pausada, momentos después de forma apasionada, en un breve instante eterno. Se fundieron los dos, en Dios, en uno. Entonces sucedió el milagro de mi concepción.
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