Los problemas estructurales del Sistema Penitenciario de Morelos

José Manuel Meneses y Raúl Antonio López[1]

Asumimos como problemas estructurales aquellos que están profundamente imbricados con la naturaleza del sistema y que, por sí mismos, pueden poner en jaque su funcionamiento, la lógica de sus principios o las bases sobre las cuales descansa. Efectivamente, hablamos de una estructura desde la perspectiva más amplia que el reduccionismo económico, es decir, desde la perspectiva normativa, cultural y administrativa. La metáfora de fondo señala que un problema estructural es el que compromete la estabilidad, fuerza, integridad del sistema, provocando su falla y, eventualmente, su colapso. Precisamente ese tipo de problemas son los que queremos ubicar y resaltar.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL 2024) la infraestructura penitenciaria nacional se conforma por un total de 331 centros, de los cuales 14 son centros penitenciarios federales, 266 centros penitenciarios estatales y 51 centros especializados. La tasa de ocupación es de 73.1% para centros penitenciarios federales y 105.9% para los centros penitenciarios estatales. El personal adscrito a estos centros es de 38,736 personas (60.2% hombres y 39.8% mujeres). La población penitenciaria de México se compone de 233,173 personas privadas de la libertad, de los cuales 94.3% son hombres y 5.7% mujeres, reportando en general un incremento del 3.2% en el total de la población internada respecto del año 2022. El delito con mayor representación en los centros penitenciarios federales es el secuestro (548), en tanto, dentro de los centros penitenciarios estatales fue el robo (4,942).

Por su parte, el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH, 2024), después de haber visitado un total de 145 centros penitenciarios estatales, 14 centros federales de reinserción social, 3 prisiones militares en un total de 162 centros penitenciarios. La Comisión evaluó con 6.0 a 142 de estos centros en una escala de 0 a 10, atendiendo a cinco condiciones:

I. Aspectos que garantizan la integridad de las personas privadas de la libertad;

II. Aspectos que garantizan una estancia digna;

III. Condiciones de gobernabilidad;

IV. Reinserción social de las personas privadas de la libertad y;

V. Grupos de personas privadas de la libertad con necesidades específicas.

Si se considera únicamente a los centros estatales y federales la población es de 223,204 personas privadas de la libertad, en tanto, la ocupación instalada es de 231,954, lo que significa una sobrepoblación de 3.92%. Al mes de junio de 2024, el Diagnóstico resalta que 124 de los centros de la república presentan sobrepoblación. Del total de centros únicamente 78 cuentan con los estándares internacionales en materia penitenciaria, lo que habla no solo de las problemáticas a las que se enfrentan, sino de la disposición para solucionarlas.

De manera específica, el Sistema Penitenciario Morelense está integrado por la Coordinación del Sistema Penitenciario, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado de Morelos, los centros distritales ubicados en las ciudades de Cuautla, Jojutla, Jonacatepec, así como el CERESO Morelos (área femenil y varonil) y en Agosto del año 2024, se inauguró el Centro Estatal de Reinserción Social Varonil número 10, junto con los demás centros se encuentran sujetos a un modelo de reinserción social, que implica la necesidad de contar con instalaciones penitenciarias que respeten los derechos humanos y garanticen la seguridad.

En 2024 se reportaron 3,933 personas privadas de su libertad en el estado de Morelos, 3, 697 hombres y 236 mujeres. El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de 2024, detectó deficiencias como que el programa de reinserción social que se aplica en el estado de Morelos, fallas por problemas de sobrepoblación, hacinamiento, corrupción, falta de capacitación del personal tanto de custodios como administrativos, autogobiernos, posibles desvíos de recursos financieros, falta de redes de apoyo para las personas que alcanzan su libertad. En tanto, para este año, el estado de Morelos escaló hasta una calificación de 7.40 en sus centros penitenciarios; de manera particular resalta el Centro Estatal de Reinserción de Jojutla con 7.50 y el Centro Estatal de Reinserción de Cuautla con 7.36; sin embargo, el Centro Estatal de Reinserción de Atlacholoaya presentó una disminución con 7.34.

En suma, con base en los datos presentados por los datos presentados pueden identificarse tres tipos de problemas fundamentales que son previos al proyecto de reinserción y que condicionan los resultados de todo el proyecto penitenciario. Se trata de problemas que pueden agruparse en los ejes de a) organización, b) infraestructura y c) ética profesional, respeto y aplicación de la ley. De tal modo, desde estos grandes ejes se pueden agrupar los ocho problemas estructurales específicos más marcados en todo el país y en Morelos particularmente:

Clasificación de los problemas estructurales del Sistema Penitenciario en México y Morelos

Cuadro 1.3

 

Tipo

Problemas estructurales

Comentario

A

Organización

1a) la falta de separación entre procesados y sentenciados

Hace evidente la incapacidad administrativa.

B

Infraestructura

2b) hacinamiento,

3b) la sobrepoblación,

4b) Falta de personal adecuado

5b) Salud

Hace evidente la incapacidad en términos de diseño, planificación e interés de los agentes de la política pública penitenciaria en México.

C

Ética profesional y respeto y aplicación de la ley

6c) Condiciones de cogobierno y autogobierno,

7c) Corrupción,

8c) Violación sistemática de los derechos humanos

9c) Presencia del crimen organizado dentro de los centros.

Hace evidente la falta de integridad ética y legal del sistema.

Fuente. Elaboración propia con datos de ENPOL 2024 y el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2024.

  1. Profesores de Tiempo Completo del Colegio de Morelos.

La Jornada Morelos