Epimeleia heautou

 

Estuve tentado a hacer una lista de propósitos para este año nuevo. (Propósitos modestos, en todo caso: leer más, ver más cine). Pero tuve la enorme fortuna de toparme sin querer con un post de Instagram de Bruno Bonoris que modificó mis intenciones por completo. La publicación en cuestión decía lo siguiente:

«Cuando alguien me dice que tiene que “salir de su zona de confort” yo le digo que no, si estás ahí, mejor quédate. El sufrimiento nunca es confortable. Tal vez uno esté habituado, pero comodidad y costumbre son dos cosas bien distintas. Yo creo que no importa tanto de dónde hay que salir, eso se ve después, sino a dónde hay que entrar: a la dimensión de la pregunta, a la zona de inquietud, epimeleia heautou».

Curioso como soy, de todas las pequeñas cosas que se apoderan de mi atención, por peculiares, únicas, o llamativas, lejos de preguntarme o reflexionar sobre el post de Bruno, corrí al buscador a preguntar qué rayos significaba epimeleia heautou. Y como quien busca encuentra, ya se sabe, obtuve mi respuesta.

El término ya me resultaba familiar. Foucault lo retoma de los griegos, y trabaja en torno a él en la que resulta ser mi obra favorita del filósofo francés: «La Hermenéutica del Sujeto». Pero yo no conocí la epimeleia por Foucault en primer lugar, sino por Jean Allouch, quien retoma La Hermenéutica para trabajar otro de mis libros favoritos: «¿Es el psicoanálisis un ejercicio espiritual?»

No voy a cansarlos con rodeos. Lo importante es que, al volver a consultar ambas obras, algo se iluminó en mis ojos y en mi pecho: «el concepto de épiméleia […] significa el cuidado de uno mismo. […] designa un determinado modo de actuar, una forma de comportarse que se ejerce sobre uno mismo, a través de la cual uno se hace cargo de sí mismo, se modifica, se purifica, se transforma o se transfigura».

Se entiende entonces por qué Allouch retoma esta obra para hablar sobre el psicoanálisis como ejercicio espiritual. Pero con esto no quiero decir que mi propósito de año nuevo sea simple y llanamente proseguir mi análisis. Ya que, como Foucault señala a propósito de la fórmula del Oráculo de Delfos: «en realidad, esta fórmula de conócete a ti mismo va acompañada siempre, por otra parte, de otra exigencia: ocúpate de ti mismo».

«La épiméleia heautou es una determinada forma de atención, de mirada. Preocuparse por uno mismo implica que uno reconvierta su mirada y la desplace […] hacia sí mismo. La preocupación por uno mismo implica una cierta forma de vigilancia sobre lo que uno piensa y sobre lo que acontece en el pensamiento».

Este sí es mi propósito de año nuevo. Más modesto y complicado al mismo tiempo. Y esto es lo que deseo para todo lo que haga este 2025. Para este espacio, incluso: cuidar y ocuparme de mí. Epimeleia heautou.

*Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y maestrante en Salud Pública, por la Escuela de Salud Pública de México (ESPM/INSP). Contacto: freudconcafe@gmail.com

Luis Marín