El pasado viernes por la tarde, se presentó en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo de la UAEM, el ensayo “El Sistema Político Mexicano,” de la autoría del general Tomás Ángeles Dauahare y publicado por la fundación nacional “Caballero Águila”. La Jornada Morelos, recientemente publicó una nota al respecto. El texto entraña una profunda reflexión en torno al sistema político en México de 1940 al año 2000. El general Ángeles Dauahare, partió de la amistad que tuvo con Don Antonio Velasco Piña y de su libro “El Círculo Negro”, en el cual Don Antonio narró la historia de una suerte de cofradía secreta conformada por cinco jóvenes, que organizaron y dominaron al Estado Mexicano en la segunda mitad del siglo XX, entre esos hombres estuvieron Alfonso Corona del Rosal y Fidel Velázquez. Queda la incógnita de si la obra de Velasco Piña a pesar de su precisión reseña una anécdota conocida por el autor o es una ficción novelada. Ni “El Círculo Negro” ni el ensayo del General Ángeles pretenden hacer apología al partido único que gobernó a México hasta la llegada de Fox, pero sí en cambio, referir al periodo en el cual, el Estado Mexicano, fue artífice del Desarrollo Estabilizador, también llamado el Milagro Mexicano.

En resumen, el autor del ensayo, actualmente Coordinador de Asesores de la Secretaría General de Gobierno, destaca que el periodo aludido, dio a México una estabilidad financiera que se tradujo en un crecimiento anual de hasta el 8%, en el imperio del Estado de Derecho, en un prestigio internacional y un liderazgo regional notable. El texto es valioso al referirse a la pluma de Don Antonio, recordado por obras como “Regina” o “Tlacaélel”, pero, sobre todo, por las reflexiones finales, en las cuales se precisa lo que atinadamente denomina el descenso de México. Resume el general Ángeles, que de 1940 hasta 1970, el país fue gobernado por avezados funcionarios, dueños de un verdadero oficio político, posteriormente asumieron el poder tecnócratas, con una impecable formación académica pero ajenos al arte de gobernar.

Entre las razones del descenso de México, Ángeles Dauahare describe varias causas, como la histórica oposición por parte de Los Estados Unidos a permitir la consolidación de un México fuerte, el ya mencionado relevo de políticos por tecnócratas en la conducción del país, así como el cambio del modelo económico de Desarrollo Estabilizador al de Desarrollo Compartido, que se tradujo en que las políticas económicas ya no fueron definidas por hombres como Don Antonio Ortiz Mena, sino desde el exterior con la catastrófica consecuencia de las dramáticas devaluaciones y el desplome del Producto interno Bruto (PIB), a lo anterior, se añadieron otros yerros, como el fracaso de la Reforma Agraria.

Se añade también, la permuta del modelo educativo se dejó atrás a Justo Sierra, José Vasconcelos y a Don Jaime Torres Bodet para apostar por una educación que suprimió el civismo, los valores nacionales y tradicionales que fueron una fortaleza de la familia y la sociedad mexicana. La proliferación de instituciones de educación privadas sin control de calidad, así como la politización, la polarización radical y la violencia en el sector educativo.

Pero no todo está perdido, y afortunadamente subsisten bastiones de nacionalismo que pueden significar el renacimiento del México que anhelamos. Son diversos, pero podemos centrarnos en tres de ellos: las Universidades Públicas, las Fuerzas Armadas, y la Cultura Mexicana. Para fortuna también, Morelos a nivel regional, es dueño de manifestaciones locales de estos tres poderosos bastiones de nacionalismo.

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) es una de las instituciones más queridas y valoradas por los morelenses. Cuenta con 40,000 alumnos distribuidos en 50 planteles en 19 municipios a lo largo y ancho de la entidad. Es un referente de excelencia académica, científica y cultural que redunda en sólidos valores nacionalistas, formando a incontables generaciones de morelenses de bien.

Las Fuerzas Armadas, más allá de sus labores cotidianas y su asociación histórica con nuestro pasado, representan una sólida columna en la reconstitución del tejido social y la construcción de la paz, es imposible un desarrollo social y económico sin un territorio seguro. Los miembros de las Fuerzas Armadas no solo velan por la integridad de la vida y el patrimonio de los morelenses, sino que despliegan una notable labor social y de ayuda a la población en casos de desastres naturales.

Imposible sería no pensar en la vibrante cultura morelense, y sus expresiones en todas las manifestaciones y campos. Ello no sólo robustece la identidad suriana, sino también el pensamiento morelense. En suma, nuestra cultura tiene un sólido acento de nacionalismo y virtudes mexicanas.

Finalmente, y abundando en todo lo anterior, siempre es satisfactorio ver a morelenses poniendo en alto el nombre de la entidad más allá de nuestra geografía. Hoy no es la excepción, motivo de orgullo local es ver a un Cuautlense asumir la Comandancia del Ejército Mexicano: Enhorabuena al General Francisco Jesús Leana Ojeda.

*Escritor y cronista morelense.

Centro Cultural Universitario de la UAEM, en Cuernavaca. Foto: UAEM

Roberto Abe Camil