El que hoy Jesús Solís Alvarado sea un creyente y apasionado del arroz se debe en gran parte a su padre, pues a temprana edad inició su relación con este apasionante cultivo que en el 2036 cumplirá su bicentenario.

Terminando sus clases en la primaria Jesús salía corriendo a la casa pues su mamá ya tenía listo el morral con la comida para su papá. En lo que él comía Jesús espantaba a los tordos tronando el chicote o moviendo los tendidos con botes. En esos tiempos las parvadas eran inmensamente grandes y al menor descuido, aterrizaban en los plantíos. De su padre aprendió que el arroz es celoso, que no se le puede descuidar un solo día. Le enseñó los secretos del abordado o curvas de nivel para distribuir y retener el agua y las técnicas para plantar, cortar y sacudir los manojos en el bote.

En estos días lluviosos ha dado inicio la cosecha 189; la primera de las cuales fue gracias a don Ricardo Sánchez en 1836.

Pero hay que decirlo con todas sus letras, aunque duela: el actual es el peor ciclo de toda la historia porque en Jojutla solo se cosechará arroz en 38 hectáreas, una cuarta parte de las 148 hectáreas que hace siete años se dedicaron al cultivo de arroz, según cifras de la Sagarpa. Don Jesús y su hermano Adalberto lo harán en siete hectáreas rentadas porque ellos no tienen parcela. Es el peor ciclo no solo en Jojutla sino en el estado de Morelos porque solo habrá arroz en 350 hectáreas mientras que el año pasado lo hubo en 550, un poco lejos de las 695 hectáreas del 2023 y a años luz de aquellas más de 4000 del año 1984.

Ni soy pesimista ni ave de mal agüero, pero a este ritmo en el bicentenario del arroz (2036) no habrá nada que celebrar.

Bien vale la pena no estancarse en la queja y acompañar a Jesús Solís y a la veintena de productores encariñados con el arroz de Jojutla que, por su reconocida calidad tiene y seguirá teniendo demanda. Algo tenemos que hacer. Ellos ya consiguieron desde febrero de 2012 la denominación de origen, pero les falta la acreditación de organismo certificador que cuesta algo así como millón y medio de pesos. Ayudemos a conseguir esos fondos. Armemos una campaña de recolección. Cuando el pueblo se lo propone las cosas se consiguen, por más difíciles que sean. ¿Quién se suma?

Julián Vences