

Como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza fue un pilar en la conformación de las actuales Fuerzas Armadas Mexicanas. De su valiente postura frente a Victoriano Huerta y del Plan de Guadalupe surgió el Ejército Mexicano, de su visión la industria militar, así como al suscribir el histórico acuerdo del 5 de febrero de 1915, nació el Arma de Aviación Militar del Ejército Constitucionalista. Décadas después, el 10 de febrero de 1944, la Dirección de Aeronáutica Militar se transformó en la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).
A partir de 1915, la aviación militar mexicana tuvo una destacada participación, no sólo en la fabricación de aeronaves, sino en los combates revolucionarios y en las asonadas posteriores. Previamente en abril de 1914, el biplano “Sonora” de las fuerzas de Álvaro Obregón bombardeó en Topolobampo al cañonero “Guerrero” de la Armada Federal, acción que es considerada el primer combate aeronaval en la historia mundial. En la recta final de la Segunda Guerra Mundial, México organizó la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM) en apoyo al esfuerzo bélico aliado. La FAEM se constituyó con el Escuadrón Aéreo de Pelea 201 conformado por 300 hombres entre aviadores y personal de apoyo, lo equiparon con aviones P-47 Thunderbolt y fue mandado por el Coronel Antonio “El Charro” Cárdenas Rodríguez. El Escuadrón 201, combatió en 1945 en la liberación de Filipinas, y su participación fue reconocida por los filipinos y el propio General Douglas MacArthur. Los aviadores mexicanos conocidos como Águilas Aztecas perdieron cinco hombres en el teatro del Pacífico y fueron recibidos triunfantes en noviembre de 1945 en un apoteósico desfile en la Ciudad de México. Actualmente se alza una tribuna monumental en su honor, en el bosque de Chapultepec, frente a los restos del mítico ahuehuete de “El Sargento”.
Existe una entrañable anécdota asociada al Escuadrón 201. Resulta que uno de sus miembros, el Sargento Mecánico Ángel Bocanegra del Castillo, fue nativo de Tepoztlán. Antes de partir al Lejano Oriente, el Presidente Ávila Camacho pasó revista a las Águilas Aztecas, ahí mismo preguntó a los expedicionarios si alguno de ellos, tenía una petición antes de partir al frente, entonces Bocanegra dio un paso al frente y pidió una escuela para su pueblo. Cuando el Tepozteco volvió de la guerra, la icónica Escuela “Escuadrón 201” ya se encontraba en pie.
Pero la historia del Sargento Bocanegra no es la única que vincula al estado de Morelos con el Escuadrón 201, para fortuna nuestra, uno de los tres veteranos sobrevivientes de la histórica unidad aérea, el Sargento César Maximiliano Gutiérrez es residente de la Casa Hogar para militares en retiro que se ubica en Jiutepec. La Casa Hogar dependiente del ISSFAM es una magnífica instalación que cuenta con amplios jardines, lago, áreas comunes y 53 habitaciones en módulos individuales donde se atiende la salud física, emocional, mental, espiritual y recreación de adultos mayores, hombres y mujeres que sirvieron en las Fuerzas Armadas.
El Sargento Gutiérrez, héroe de guerra, originario de Hermosillo, Sonora tiene 100 años con dos meses de edad, vive desde el año 2019 en la Casa Hogar, donde es el orgulloso decano de sus residentes. El pasado 10 de febrero, en el marco del 110 aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), fue objeto de un merecido homenaje en las instalaciones de la Casa Hogar por parte de autoridades del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos. El veterano expedicionario fue acompañado en el acto por el General de División E.M. Ret. Dagoberto Espinoza Rodríguez, Director del ISSFAM, el General de División Piloto Aviador E.M. Ret. Manuel Wonchee Montaño, El General de Ala Piloto Aviador E.M. José de Jesús Moran Gutiérrez, Jefe de Estado Mayor de la FAM, el General de Brigada E.M. José Luis Bucio Quiroz, Comandante de la 24 Z.M. y por General Brigadier Raúl Castro Aparicio, Administrador de la Casa Hogar para militares en la honrosa situación de retiro.
La emotiva ceremonia dio cuenta de virtudes militares como el honor, el respeto y el espíritu de cuerpo, que no son solo privativas a quienes visten el uniforme, sino son también inherentes a los valores cívicos que deben normar la vida y convivencia en sociedad. Fue también un justo homenaje a quienes han servido a México allende nuestras fronteras y un ejercicio que robustece la memoria histórica, la identidad nacional así como el recuerdo y reconocimiento a Las Águilas Aztecas de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana.

*Escritor y cronista morelense.

Fotografía cortesía del autor

