

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2024)
La ENIGH 2024, levantada entre el 21 de agosto y el 28 de noviembre de 2024 por el INEGI, brinda un panorama revelador sobre los ingresos, gastos y condiciones de vivienda de los hogares mexicanos. Uno de los avances más notables es la reducción en el porcentaje de viviendas sin acceso al agua potable. En 2024 solo el 3.3 % de las viviendas carecía de agua en el domicilio, una mejora clara respecto a años anteriores.
Sin embargo, los avances confirman que se siguen treniendo desigualdades profundas. En estados del sur como Chiapas (49%), Guerrero (47%) y Oaxaca (47%), cerca de la mitad de la población vive en viviendas sin acceso adecuado a servicios esenciales. En cambio, entidades como Nuevo León registran solo 2% de población en esa condición.
La ENIGH 2024 es uno de los instrumentos estadísticos más completos que levanta el INEGI cada dos años. Su objetivo es medir cómo viven las familias mexicanas: cuánto ganan, en qué gastan, cuáles son sus condiciones de vivienda y qué servicios básicos tienen. A partir de esta información se construyen los indicadores oficiales de pobreza, desigualdad y bienestar, y también se identifican patrones de consumo que ayudan a comprender fenómenos sociales y económicos. En materia de agua, la ENIGH es especialmente valiosa porque nos permite observar la evolución del gasto de los hogares tanto en el servicio público como en alternativas como el agua embotellada o las bebidas industrializadas, mostrando con cifras claras las brechas de acceso y los retos de salud y sustentabilidad que enfrentamos.
La ENIGH 2024 también aporta evidencia sobre la vivienda adecuada desde una perspectiva de derechos. Por ejemplo, entre personas autoadscritas como indígenas, el 77% reside en viviendas con rezagos históricos en cobertura de agua y drenaje; además, el 44% recibe agua cada tercer día o con menor frecuencia. En el caso de las personas afrodescendientes, el 37% enfrenta esa misma limitación en frecuencia del suministro.
En síntesis, la ENIGH 2024 muestra que, si bien hay un avance general en acceso al agua, persisten desigualdades estructurales que colocan en desventaja a comunidades indígenas, afromexicanas y a quienes habitan en el sur y sureste del país. Las mejoras macroeconómicas o estadísticas —como el aumento del ingreso o la disminución de la pobreza— tienen poco valor si el agua, como derecho básico, sigue sujeto a rezagos territoriales, culturales y sociales.

La reciente ENIGH 2024 añade otro ángulo revelador a esta discusión. El gasto en servicio de agua potable creció de poco más de 42 mil millones de pesos en 2016 a 72 mil millones en 2024, un incremento del 71%. En paralelo, el gasto en agua natural embotellada pasó de 17 mil millones en 2016 a un máximo de 28 mil millones en 2022, para descender ligeramente en 2024 a 25 mil millones. Estos datos muestran que, pese a las deficiencias de continuidad y calidad del servicio público, la población sigue destinando una parte creciente de sus ingresos al acceso al agua.
Más revelador aún es el contraste con otros consumos: en 2024 las familias mexicanas gastaron casi 102 mil millones de pesos en refrescos y bebidas azucaradas, un 84 % más que en 2016, consolidándose como el rubro de mayor gasto. El gasto en cerveza duplicó su valor en ocho años al pasar de 9 mil millones a casi 20 mil millones.
Contar con cifras como las de la ENIGH 2024 nos recuerda que el acceso al agua no es un asunto de consumo privado, sino un tema de equidad y de salud pública. Mientras millones de hogares destinan crecientes recursos a comprar agua embotellada o bebidas azucaradas, el reto central sigue siendo consolidar una política pública que garantice servicios de agua potable adecuados, seguros y continuos. Solo así podremos reducir la dependencia de soluciones costosas y desiguales, y asegurar que el derecho humano al agua se cumpla en los hechos y no únicamente en la legislación.
*Profesor, consultor y gerente general de AQUATOR

