

Hay personas que dejan huellas profundas a su paso. Ese es el caso de Martha Patricia Velarde, quien fue una destacada activista a favor de las personas y comunidades afectadas por el derrame de metales pesados en el Río Sonora. Martha Patricia dejó el plano terrenal en febrero de este año y la presente columna es un homenaje a su persona y su legado.
La activista social vivía en Baviácora, una de las comunidades afectadas por el crimen de Grupo México. Fue ese mismo crimen lo que la volvió activista; era muy activa en sus posturas a favor de la justicia ambiental y, como debe ser, no le temblaba la mano a la hora de decir lo que fuera necesario. Podría citar muchos ejemplos al respecto, pero lo haré con uno en particular: como puede observarse en un video de la página de Facebook de Libera Radio, en una reunión con funcionarios de la SEMARNAT celebrada el 10 de junio del año pasado, señaló lo siguiente:
“Tenemos un municipio del río que del 15 de enero al 15 de mayo tiene treinta y seis muertos. El cáncer a la orden del día, todas las enfermedades renales, hepáticas y demás. Y sí, como todo, queremos dar gracias, pero también queremos decirles que su esfuerzo no ha sido suficiente; ¿que nos han ayudado?, sí, ¿lo agradecemos?, sí, pero alguien necesita ponerle freno a la CONAGUA y la PROFEPA. ¡Necesitan ponerle orden, porque ya estuvo suave! [aplausos y gritos de apoyo] ¡Son 10 años! 10 años de lucha por la vida. Porque nosotros no concebimos el territorio como un espacio de tierra físico. Lo concebimos como la misma tierra que sustenta la vida […] No puede ser que no haya quien le pueda poner una rienda a esa empresa depredadora y asesina […] Nuestra lucha no solamente es contra el capitalismo mundial, desgraciadamente también nos hemos enfrentado con unas que otras dependencias sectorizadas del ramo del medio ambiente que también nos han sido un estorbo”.
Cuando habla de una empresa depredadora y asesina, se refiere a Grupo México, por su puesto. En su admirable lucha contra dicha empresa, Martha Patricia formó parte de los Comités de Cuenca del Río Sonora, uno de los movimientos sociales medioambientales más importante del México actual.
Martha Patricia era una de sus figuras más destacas, aunque ella misma no se asimilaba como vocera o representante. Tuve el gusto de conversar con ella en varias ocasiones. Una vez me señaló que, para hablar conmigo a nombre de los comités, primero debía tener autorización de la asamblea. También me comentó que existían otras y otros activistas y que si ella hablaba en ese momento alguien más podría hacerlo en otro. En aquel entonces no lo pensé como lo hago ahora, ante su ausencia física: sus palabras reflejan humildad y compromiso con la lucha social. Desde esa trinchera, se relacionó y solidarizó con otros movimientos, como el que exige justicia en el caso de la guardería ABC.
El crimen de Grupo México en el Río Sonora le cambió la vida, junto con miles de personas más. La experiencia de Martha Patricia nos recuerda que incluso en los momentos más dolorosos y complejos hay espacios para búsqueda de justicia social. Con su deceso, la activista se une a una larga lista de personas que han muerto sin ver que haya solución ante el ecocidio de la empresa minera (ciertamente depredadora y asesina).

El mejor homenaje que podemos rendirle a Martha Patricia es seguir luchando por justicia para las y los habitantes de las comunidades del Río Sonora. ¡No olvidemos el crimen, ni dejemos de señalar a los responsables!
* Profesor de Tiempo Completo en El Colegio de Morelos. Doctor en Estudios del Desarrollo por el Instituto Mora.

Foto Cristina Gómez Lima. Fuente: https://www.jornada.com.mx/2025/02/17/estados/025n1est

