

(Segunda parte)
En mi columna anterior, relaté muy a grandes rasgos las situaciones tanto mundiales como nacionales que condujeron a la construcción del Centro Vacacional del IMSS en Oaxtepec. La llegada de este complejo turístico transformó radicalmente no solo a la comunidad en donde fue construido sino que a partir de entonces el estado de Morelos comenzó el transito acelerado hacia el sector terciario de la economía. El epicentro de los cambios inició en Oaxtepec pero en poco tiempo se propagó por toda la entidad.
La insurgencia sindical de los años 50’s motivó al gobierno federal a desarrollar medidas para aminorar la presión sobre los trabajadores. Dado que los médicos fueron un actor destacado en las huelgas del 1956-59, las prebendas hacia su gremio y en general a los trabajadores del Seguro Social no se hicieron esperar. El desarrollo constructivo en Oaxtepec se planteó como un centro de esparcimiento para los trabajadores agremiados al Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Se debe señalar que mientras los gobiernos de Adolfo Ruiz Cortines y el de Adolfo López Mateos fueron claramente represores contra el sindicalismo independiente, supieron desarrollar una política pública adecuada para mejorar las condiciones de otros sectores de la población así como los sindicatos afines al gobierno. En este caso de los trabajadores de IMSS, pero no solo de este sector sino que también el desarrollo socioeconómico de la comunidad de Oaxtepec.
Sergio Sarmiento Silva en su libro Morelos, sociedad, economía, política y cultura, señala que “a mediados de los sesenta, [desde el gobierno federal] decidieron modificar el rostro rural del estado y darle una fisonomía moderna e industrial; poca atención se prestaron a las condiciones naturales de la entidad y la vida de los pueblos campesinos que se quería transformar. Este impulso industrializador se impuso a cualquier costo…” Oaxtepec no fue la excepción a la regla, la vida, la estructura social y el paisaje de la comunidad fueron trastocados de forma irremediable con perjuicios y beneficios dando inicio un lento pero continuo proceso de descampesinización. Nuevamente remitiéndome a Sarmiento esto se hizo para “mantener la paz social o disipar el fantasma del zapatismo en las sociedades rurales de la región”. Y en menor medida el del jaramillismo brutalmente silenciado en las inmediaciones de Xochicalco.
Como ya lo he mencionado, la construcción del Centro Vacacional, transformó radicalmente al que hasta entonces se había mantenido como un pueblo eminentemente campesino, y que, salvo por la experiencia de la Normal Rural de Oaxtepec (1928-1944) y la comunidad estudiantil que la sustituyó entre 1945 y 1953, no había modificado sus dinámicas de comunidad en forma drástica. En poco tiempo una buena parte de esa población se transformó en un proletariado activo, al servicio de una institución del Estado. A partir de 1964 y al menos hasta el final del siglo XX, el CVO fue el principal punto de atracción turística en la región oriente del estado de Morelos. Por otro lado, el CVO fue un agente importante de la transformación del paisaje urbano de Oaxtepec, y zonas aledañas no solo a este poblado sino también al propio estado.
A partir de la llegada y el subsecuente desarrollo constructivo, se debe aclarar que no todo fue de manera tersa y en calma. Las resistencias al proyecto, no se tradujeron en la obstaculización o paralización de la construcción. Estas fueron más bien en la indiferencia de una parte de la población a colaborar, el principal argumento esgrimido era que ya contaban con sus ejidos y parcelas que les daban el sustento familiar, por lo que no veían la necesidad de emplearse en el Seguro Social. Otros pobladores por el contrario, vieron una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida, principalmente aquellos que se vieron afectados por las expropiaciones de tierras, más allá de solo aceptar la indemnización que el gobierno proporcionó. Las primeras fases del centro recreativo de Oaxtepec se terminaron hacia 1963.

En su momento, Mañana: La revista de México, reportó que en los trabajos en Oaxtepec participaron ochocientos mil obreros de la construcción, doscientos arquitectos e ingenieros y 14 compañías. Además de ser un centro vacacional para los trabajadores, el complejo se proyectó como lugar de alojamiento y entrenamiento para atletas de alto rendimiento, con miras para la celebración de la XIX edición de los Juegos Olímpicos de verano a celebrarse en el país en 1968.
La inauguración del CVO se realizó el 28 de noviembre de 1964. Al arribar a Oaxtepec, recorrió el centro vacacional a bordo de un jeep del ejército. Luego realizó un recorrido a pie alrededor de la cúpula geodésica que protege el manantial de agua sulfurosa e inspeccionó una de las cabañas para los visitantes además de subir al teleférico, acompañado de Benito Coquet, director del IMSS, los secretarios de Salubridad, Agricultura y Ganadería y el gobernador de Morelos, Emilio Riva Palacio así como de representantes de la comunidad de Oaxtepec.

Imagen cortesía del autor
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* Historiador ↑

