

I. Narciso Valtierra, apenas a sus dieciocho y ya estaba en los campos de batalla, contra climas, bandas de criminales denominados polleros e inclemencias climáticas extremas, propias de zonas desérticas o heladas que se tienen en áreas limítrofes de México con el país del Norte. El sufrimiento al por mayor, los riesgos por doquier, el peligro se respiraba conforme transcurrían las horas y se sumaban los kilómetros.
Al regresar la mirada, la dirección hacia el sur era de un despido a corto plazo, tal vez algunos años, pero nunca de toda la vida; ni cómo sustituir u olvidar los ayeres de la infancia y los sobresaltos de esa juventud animada por nuevos horizontes en la posibilidad de una psiquis contagiada con la época de oro del sueño americano.
La recepción de pagos por un jornal o dedicación laboral de menos tiempo y posible ahorro, motivó aquella decisión de otro más de los millones de mexicanos que desde hace más de ocho décadas han entregado todo, incluyendo la vida misma, en aras de un porvenir de fantasía, impredecible, peligroso y sobre manera, de máximos esfuerzos para tratar de sostener la vida familiar en mejores escenarios que los que se tienen en un origen de pobreza alimentado por gobernantes que nunca vieron por las causas más justas y la atención a las grandes mayorías.
Así se surte la realidad de hoy, las caravanas que antes se dirigían hacia arriba, vienen regresando con afectaciones a sus derechos y dignidad humana, despojados de todo su patrimonio y sin recibir nada a cambio de la salud, la tranquilidad y la paz que añoraron e invirtieron y que con un solo acto de autoritarismo vil quedó en la nada, en el olvido y en una situación de caos provocador de negativas secuelas con afectación directa a migrantes y a los habitantes de los EUA.
La crisis humanitaria, económica, política y social que se abona con las erradas determinaciones gubernamentales de esa nación, es de pronóstico reservado, en el que los connacionales tienen hoy las puertas abiertas para regresar con el amor de sus familias y múltiples nuevas oportunidades a este que es su país de origen con el que podrán empatar compromisos de trabajo para salir adelante como parte de la ejemplar raza de bronce. Así Narciso, feliz ya radicado en su tierra natal.
II. A diario y contando; después de la terrible pandemia que nos sometió a reclusión domiciliaria y psicosis colectiva, ahora la presencia de amagues de guerras mundiales no permiten el transcurrir relajado y pacífico de las naciones o países del planeta. La realidad nos alcanza, y cuando no escuchamos de Rusia y Ucrania, llega Israel y Gaza, o Estados Unidos y Venezuela; el caso es que a diario y en los fines de semana, esa conflagración potencialmente riesgosa, nos tiene con el Jesús a los creyentes o con un malestar constante a los ateos, para el caso, ello representa la secuela de tópicos catastrofistas de gran calado. Ni qué decir de las agresivas manifestaciones naturales del día a día.

III. Sin que lo anterior se pueda negar, lo cierto es que tenemos frente a sí el gran reto para superar dificultades que están surtiéndose por doquier, la posibilidad para salir avante como siempre ha ocurrido, es alcanzando niveles de solidaridad, generosidad y unidad nacional; los que se siguen subiendo a un ring de agresión permanente, no calculan el alcance de lo que por sí es violencia, sumando grescas de unas y otros, y así, el desenlace acabará con la oportunidad, ya que en éstos tiempos de crisis, la posibilidad de trascender es para quienes como los y las mexicanas, sabemos sacar la casta y hacer el mejor bien para el mayor número; así de sencillo, éste período de complicaciones, debe traducirse en un acumulado de criterios de oportunidad para aportar en pro de las mayorías con lo que por consecuencia, saldremos victoriosos.
IV. Es tiempo de Mujeres, de Josefa Ortiz de Domínguez, de Leona Vicario y de otras más que nos dieron patria y libertad participando activamente con grandes héroes, nunca al lado, siempre con ellos y al frente, esa libertad e independencia debe surtirse ahora mismo, con las mejores exponentes en la vida pública, política, social y económica del País, son ellas las que nos brindan vida, quienes se entregan para generar la mejor semilla en ésta sociedad civilizada, Vivan las mujeres mexicanas, viva Morelos, Viva México.
1000 PALABRAS. Cuando el quehacer público es oportunidad, el buen ejemplo, la mejor visión, entrega total, compromiso real, honestidad consigo mismo y el rechazo al individualista narcisismo o culto a la personalidad son forma de vida diaria; en lo privado y público debe imperar el beneficio para los demás; resultados no son parte de un sacrificio, si más bien respuesta en reciprocidad a la confianza recibida.

