

I. Don Canuto Malacara y Ceferina Buen rostro, pareja de personas que durante más de siete décadas han sostenido contra viento y marea su relación sentimental; hijos, nietos y bisnietos, todos, su prole completa da cuenta de la vida que en honestidad, dedicación y esfuerzo hoy multiplica un amor que así mismo se comparte generosamente y replica para el entorno de los familiares restantes o de quienes viven en cercanía con ellos, así su dinámica cotidiana laboral y social.
La mínima biografía aquí expuesta, es un ejemplo de las familias que en todo el país por mayorías absolutas se replican y multiplican; se trata de quienes en su devenir ocupan la libertad de pensamiento y conducta, en lo bueno, en hacer lo suyo pensando en el futuro, en trascender y dejar un gran legado a la sociedad, en mostrarse frente y de frente a propios y extraños, sin duda alguna de su actuar constante para que en su centro poblacional la gente los reconozca y respete, sin que en los principios y valores que han abonado en calidad de pareja, hayan articulado ofensa o daño alguno respecto de nadie.
Así de sencillo, en un sueño profundo los forjados en la universidad de la vida ya aludidos, duermen en las horas del descanso, con recuerdos en su psiquis, en los que el transcurrir de los años ha servido para dar cuenta de que se puede ser pobre en lo material pero millonario en lo espiritual con la grandeza del bien vivir bajo esquemas de disciplina, respeto por lo demás y por los demás, es decir, en la honestidad externa e interna que forja a las mejores mujeres y hombres de todo el mundo.
II. Lo cotidiano podría parecer sin valía alguna, lo rutinario nos lleva a pensar que la vida pasa y así dejamos al tiempo marcando el compás y ritmo con el que nos movemos; insensato y mediocre el conformismo, peor aún el dejar que otras y otros articulen por nosotros las palabras, las ideas los pensamientos y, sobre todo, los aportes propositivos con los que nuestra sociedad debe encontrar el mejor camino para la transformación en cada rol que la dinámica social encuadra.
Nada más cómodo que opinar por opinar, emitir vociferaciones, acusaciones y demás artilugios, inventar mentiras totales o verdades a medias, atacar sin fundamento y de manera ruin o cobarde, asumirse en todólogos en cuanto el manejo de la dignidad humana, en fin, los que están ocupados en destrozar una sociedad, son los primeros que se destrozan a sí mismos, llegado el tiempo, se les presenta la realidad de sus vidas y tarde, demasiado tarde, comprenden que su ruta y estrategia fuer fallida.
El espejo no miente, cuantos años pasarán para que, a sus congéneres y herederos de su vida, les repitan una y otra vez que estuvieron equivocados, que no atendieron los principios básicos de la constante entrega en pro de los demás, del actuar que implica tropiezos, pero también éxitos, de las decisiones que una a una construyen el andamiaje de una sociedad cada día más ausente de esos valores que nos hacen crecer y engrandecer nuestra historia.

III. He comprometido este espacio para que algunos de los grandes en edad y reinas de la sabiduría, tengan una réplica de lo que me comparten, las mayorías como pueblo mexicano, conocen de los ayeres de esta Nación.
Lucas y Petronila viven en su gran mansión, un mínimo espacio rustico, con piso de tierra, chozas de paja y un tapanco acondicionado como cocina, siempre tranquilos, felices y procurando el trabajo del diario, acompañados de sus semovientes domésticos y mascotas; recuerdan que lo de hoy es un auténtico cambio en la forma del tratamiento a las clases más desprotegidas y necesitadas, insisten en que lo mejor está por venir y que de ninguna manera ellos ni sus demás integrantes de ese pueblo de Tancirato, permitirán que se ponga en riesgo el camino de la reconciliación entre el gobierno y los ciudadanos.
IV. Fiestas patrias, Viva México, pero con todas y todos sus habitantes, sin distingo alguno, en uno y otro rincón, el fervor debe continuar, máxime el respeto por los héroes que nos dieron patria, y heroínas que dejaron sus legados ejemplares; la tarea en este momento es la Unidad Nacional efectiva, real e inmediata, no tenemos tiempo que perder para sostener a un gran País pleno de la riqueza traducida en su gente.
1000 PALABRAS. Días, semanas y meses pasaron; llegar a la publicación 1000 de este medio difundido como la Jornada, concita lo importante que son los derechos a la información, libre comunicación y pluralidad de aportes; así se hace la diferencia, sin líneas o diques. Enhorabuena para la acertada Dirección y todos sus colaboradores.

