Mercedes Pedrero Nieto

Entre las mujeres revolucionarias mexicanas sobresale Juana Belén Gutiérrez Chávez (1857-1942), por ser multifacética. Fue una destacada periodista, docente, anarquista, feminista sufragista y activista mexicana, formó parte de las filas zapatistas, siendo nombrada coronela, encargada de organizar el regimiento “Victoria”. Participó en la elaboración del Plan de Ayala. El gobierno carrancista la confinó en prisión durante diez meses.

Colaboró en los periódicos El Diario del Hogar y El Hijo del Ahuizote. Fundó el semanario anticlerical y anti porfirista Vésper en 1901, desde el cual criticó a la dictadura sufriendo la represión, el encarcelamiento y el destierro durante el Porfiriato. Formó parte del grupo político de los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga y Juan Sarabia, participando en la fundación del Partido Liberal Mexicano. En 1907 fundó el grupo político “Las Hijas de Anáhuac”, que exigían mejores condiciones laborales para las mujeres. Fue una de las pioneras del feminismo en México.

Participó activamente en clubs del Partido Nacional Antirreeleccionista; estando ya Francisco I. Madero en la presidencia de la República, Juana Belén exigió el voto para las mujeres. En los años siguientes a la Revolución armada continuó participando en organizaciones feministas como el Consejo Nacional para las Mujeres y el Frente Único Pro-Derechos de la Mujer. Fundó las publicaciones: Anáhuac, La Reforma, El Desmonte y Alma Mexicana. Su labor política y social la desarrolló en distintos estados del país: Chihuahua, Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Querétaro, Michoacán, entre otros. Fue colaboradora de Vicente Lombardo Toledano durante su periodo como gobernador provisional del estado de Puebla (1923-1924).

Sin duda Juana Belén fue una revolucionaría antes, durante y después de la contienda armada. En unas cuantas líneas no se pueden reseñar todas sus contribuciones; en esta ocasión quiero destacar dos de sus semillas que de ella germinaron en Morelos, me refiero a dos de sus nietas: Andrea Gómez y Susana Mendoza.

No por herencia, por mérito propio, aunque si ellas pudieron recibir la influencia directa de su abuela y su imagen espejo (porque sabemos que no necesariamente las personas siguen el camino de sus ancestros; hay Piedras que caen al vacío).

Andrea Gómez (1926-2012), muralista y artista de las artes gráficas, miembro del Salón de la Plástica Mexicana, entre sus muchos grabados está el mundialmente conocido “Madre contra la Guerra” por el cual obtuvo la Medalla de Oro del 5° Festival de la juventud Comunista de Moscú en 1957. Estudió litografía con José Chávez Morado y pintura al fresco en Stroganovskaya Uchilitsa en Moscú. Trabajó como ilustradora en muchos proyectos, como en el Instituto Nacional Indigenista. Como activista política fue Fundadora de la Colonia Rubén Jaramillo en Temixco, junto con el Güero Medrano en 1973, donde ella vivió varios años.

Susana Mendoza (1924-2017), escritora conocida por sus cuentos para niños, aunque también para adultos por su trasfondo filosófico, como Xiuhitl; autora de importantes ensayos y colaboradora editorial en importantes instituciones. Participó en varios talleres literarios con Poli Délano, Rocío Antúnez, Hernán Lara Zavala y Eliana Albala en el Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca. Trabajó como correctora de pruebas de imprenta y de estilo para la Editorial La Prensa Médica Mexicana, para el Instituto de Intercambio Cultural Mexicano-Ruso, para los Talleres Gráficos de la Nación y en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Publicó un ensayo sobre la escultora y poeta Electa Arenal y su presencia en Cuba, donde incluye poemas y fotografías de sus obras. También colaboró con muchos académicos no sólo realizando corrección de sintaxis (estilo), sino en cada revisión daba una cátedra sobre el buen uso del lenguaje.

Sin duda estas tres mujeres dejaron un legado para la construcción de un mejor país, que requiere que sea más justo, más democrático, más equitativo y digno para todas y todos.

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La Jornada Morelos