Tannia Gioconda Mejía Mendoza*, Angel Francisco Betanzos Reyes** y Felipe Antonio Dzul Manzanilla***

En diciembre de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el aumento global del dengue como una emergencia de grado 3, el nivel más alto en su escala, subrayando la gravedad de la situación, especialmente en la región de las Américas, donde se ha concentrado la mayoría de los casos. Esta declaración busca no solo destacar la magnitud del problema, sino también promover acciones de respuesta rápidas y el desarrollo de estrategias pertinentes para revertir el aumento de la enfermedad. Actualmente, se estima que cuatro mil millones de personas están expuestas al riesgo de infección por arbovirosis (dengue, zika y chikungunya), y se proyecta que para 2050 esta cifra podría aumentar a cinco mil millones.

Situación que recrudece durante el presente año con incremento de 2.5 veces en el número de casos por dengue acumulados hasta el mes de septiembre (11.732.921 casos) con relación al total registrado en el 2023 (4.594.823 casos). En respuesta al aumento de casos en las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica el 7 de octubre de 2024, exhortando a los países a tomar medidas urgentes para reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar el diagnóstico temprano y proporcionar atención médica oportuna. La alerta incluye un Plan estratégico mundial de preparación, disposición y respuesta para el dengue y otros arbovirus transmitidos por el mosquito Aedes aegypti, que establece acciones prioritarias para el control efectivo del vector y sostenible adaptado a contexto local, mediante el fortalecimiento inter e intrasectorial; integración y movilización de comunidades; mejoría de la vigilancia de vector, monitoreo y evaluación de intervenciones; y escalamiento e integración de herramientas estratégicas y enfoques (Ecosalud); incluyendo, el manejo clínico adecuado, destacando la importancia de un enfoque regional y de la importancia de participación social en su control.

El repunte del dengue fue mundial

Al tiempo que los casos de COVID-19 disminuyeron, en 2023 se observó un significativo repunte de dengue en el mundo, siguiendo el patrón cíclico de la enfermedad, con epidemias que ocurren cada 3 a 5 años. Este resurgimiento alcanzó cifras inesperadas en regiones previamente no afectadas, con más de 99 países reportando transmisión activa según la OMS. A finales de junio de 2024, se habían notificado más de 10,9 millones de casos y más de 6.500 muertes en todo el mundo, incluyendo países donde antes no se había observado la transmisión como Francia, España, Italia y Estados Unidos. Dado que el sistema de vigilancia global del dengue sigue en desarrollo, es probable que el número real de casos sea aún mayor, lo que subraya la urgencia de la situación.

Mapa

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Fig. 1. Rango de estimación de transmisión del dengue mundial, 2024 Fuente: OMS, 2024: https://www.who.int/publications/m/item/global-strategic-preparedness–readiness-and-response-plan-for-dengue-and-other-aedes-borne-arboviruses.

En México, el número de casos confirmados a finales de septiembre del 2024 fue mayor en casi 2.5 veces con relación al 2023. De acuerdo con el Boletín del Panorama Epidemiológico del Dengue correspondiente a la semana 40 (7 al 13 de octubre de 2024), se han confirmado 75,076 casos, de los cuales 32,110 fueron clasificados como graves o con signos de alarma, y se reportaron 182 defunciones. En el estado de Morelos, se han registrado 5,506 casos confirmados, de los cuales 2,995 presentaron síntomas graves o signos de alarma, lo que sitúa a la entidad en tercer lugar en incidencia (259.15 casos por 100,000 habitantes) nacional.

Fig. 2 Casos de dengue confirmados del 2024 en el estado de Morelos. Fuente: Elaboración Dr. Felipe Antonio Dzul Manzanilla

Sin vacuna, se impone la prevención

La transmisión del dengue es un problema complejo, sin disponer al momento de una vacuna efectiva y segura, en proceso de desarrollo con desafíos derivadas de elevadas tasas de mutación y recombinación del virus, junto con la presencia de cuatro serotipos diferentes (denv1, denv2, denv3 y denv4) que varían en tiempo y espacio. Por otro lado, la influencia de factores biológicos de adaptación y dispersión del mosquito transmisor Aedes aegypti relacionadas también, con determinantes ambientales (cambio climático, temperatura, humedad, precipitación y manejo de residuos sólidos), demográficos (movilidad, migración y crecimiento poblacional) y sociales (marginación, educación, abasto de agua entubada, servicios urbanos y participación comunitaria) asociados al incremento en la abundancia, persistencia y dispersión del mosquito, lo que representa un desafío constante para los sistemas de salud pública.

Los ciclos de infección por el virus del dengue ocurren a través de la picadura del mosquito Aedes Aegypti a hospederos humanos disponibles para satisfacer sus necesidades de alimentación y cría de huevecillos en una ambiente donde el mosquito se ha adaptado a convivir y habitar en hogares tanto urbanos y semiurbanos. Cuando el mosquito adulto hembra pone sus huevecillos en las paredes de los contenedores de agua limpia, como, tambos, piletas, cubetas, tinacos, cisternas destapadas, llantas y otros objetos que pueden almacenar agua limpia: floreros, bebederos de mascotas, contrariamente a lo que muchos creen, generalmente no se reproducen en los cuerpos de agua naturales, como los ríos, lagos, lagunas; su ciclo biológico es de 7 a 10 días, periodo, en el cual el mosquito se desarrolla pasando de huevecillo a maromero (larva), pupa y emerger en un vector adulto .

Los huevecillos de los mosquitos pueden permanecer con vida sin agua hasta un año; es decir, aunque sea temporada de secas, los huevos continúan con vida adheridos a las paredes de los diferentes recipientes, razón por la que la estrategia de lavado con cloro y jabón es una acción de vital importancia para eliminar la cría de huevecillos del vector en los contenedores de agua. Está es una de las razones por lo que existen casos en temporadas no epidémicas durante la época de seca.

La transmisión puede ocurrir de dos formas, la primera y más importante ocurre cuando un mosquito adulto sano pica a una persona infectada adquiriendo el virus, y replicándolo en su interior, es capaz de transmitirlo a otras personas cuando inicia una nueva alimentación sanguínea. Alternativamente, el mosquito infectado transmite el virus a sus descendientes huevecillos, que luego al completar su ciclo de vida (huevo, larva, pupa y mosco adulto) serán capaces de trasmitir la infección al picar.

A pesar del desarrollo científico y tecnológico aún no se cuenta con una vacuna o medicamentos capaces de proteger a la población de manera efectiva por lo que la prevención con participación social continúa siendo el principal mecanismo de acción efectiva ante la complejidad del problema, por ejemplo, países como Brasil han lanzado planes piloto de inoculación masiva con la vacuna Qdenga desarrollada por la empresa japonesa Takeda, con un costo que varía entre 2,500 y 3,000 pesos por dosis. Sin embargo, según la revista The Lancet, esta vacuna ha mostrado una efectividad del 60% para prevenir el contagio de dengue y reducción de hospitalización en un 84%. Con debate entre expertos en epidemiología sobre la variación de la eficacia de la vacuna según el serotipo del virus, ya que no responde de igual manera para los cuatro serotipos del dengue.

Otra vacuna disponible, Dengvaxia, tiene restricciones de uso en varios países, incluidas alertas emitidas por la COFEPRIS en México, debido a los efectos secundarios observados. Su uso está prohibido en menores de 9 años. La eficacia general de Dengvaxia es del 56.5% (IC 95%: 43.8 a 66.4%), con mejores resultados en individuos con inmunidad previa al dengue. La protección contra el dengue grave fue del 88.5% (IC 95%: 58.2 a 97.9%), mientras que la eficacia para prevenir hospitalizaciones alcanzó el 67.2% (IC 95%: 50.3 a 78.6%).

Un factor crucial en el control del vector del dengue es el manejo del agua, ya que tanto su escasez como su abundancia juegan un papel importante en la proliferación del mosquito. Por un lado, la disminución de este recurso natural, amenazada por el rápido crecimiento población y e infraestructura urbana, la tala clandestina y deforestación con reducción natural de bosques de agua y fuentes de recarga de los acuíferos, generando escasez; además, la falta de abasto de agua potable en comunidades y viviendas ha originado que las personas acumulen agua en recipientes al aire libre, que se convierten en potenciales criaderos de mosquitos, contribuyendo al aumento de casos de dengue incluso fuera de periodos estaciones epidémicos.

Durante la temporada de lluvias, la abundancia de agua, junto con las altas temperaturas y niveles de humedad, genera condiciones ideales para la proliferación de criaderos de mosquitos. El agua se acumula en objetos como llantas, canaletas, cualquier objeto no útil disponible en el patio o “cacharros”, huecos en los árboles, entre otros, facilitando el ciclo reproductivo del mosquito y su abundancia. Por ello, es fundamental realizar tareas de limpieza y saneamiento de estos espacios.

Históricamente, las soluciones para el control del dengue han seguido un esquema vertical, instrumental, basado en fumigaciones extensivas, que han demostrado ser insuficientes para un control eficaz del vector, diversos estudios han documentado la adaptación del mosquito a los componentes químicos de los fumigantes que se utilizan en las nebulizaciones para reducir las poblaciones de mosquito, por lo cual algunos organismos e instituciones han recomendado su uso técnico razonable, acompañado de estrategias focalizadas que integren estrategias de vigilancia y participación social en actividades de saneamiento vinculadas diversos sectores gubernamentales involucrados.

El abordaje integral de los determinantes sociales, ambientales y servicios de salud es esencial en su comprensión y colaboración transdisciplinaria generando procesos participativos y oportunidades para la prevención y control sostenido con un abordaje ecosistémico, cumpliendo metas de instrumentación con equidad, sustentabilidad e información aplicada en su mejoría continua, comunicación, monitoreo y evaluación.

*Doctora en educación por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, actualmente realiza una estancia posdoctoral Conahcyt. Instituto Nacional de Salud Pública, Centro de Investigación Sobre Enfermedades Infecciosas.

**Doctorado en Ciencias en Salud Pública con área de Concentración en Epidemiologia por el Instituto Nacional de Salud Pública, Médico Especialista “A” adscrito al Centro de Investigaciones sobre Enfermedades Infecciosas, Instituto Nacional de Salud Pública.

***Doctorado en Ciencias con rama terminal en Entomología Médica en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente realiza una estancia posdoctoral de Conahcyt en el Centro de Investigación en Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública.

Así se ven de cerca los huevos del mosquito Aedes aegypti (vector del dengue, Zika y chikungunya), son muy pequeños (<1mm) por lo tanto es muy difícil, sobreviven hasta 1 año sin agua al estar en contacto con el agua en 3 días eclosionan para convertirse en larvas, lava con cepillo, jabón y cloro los recipientes para eliminarlos. Foto: Hugo Alberto Rodríguez Méndez

Casos de dengue en México por estado semana epidemiológica 40. Elaboración propia Dr. Felipe Antonio Dzul Manzanilla

La Jornada Morelos