

El presente de los seres más antiguos del planeta
Por Consuelo Doddoli
Los microbialitos son los seres más antiguos de la Tierra. Se han encontrado fósiles de ellos con una antigüedad de hasta en 3,900 millones de años. Recordemos que la edad de la Tierra es de alrededor de 4,500 millones de años.
“Lo más sorprendente, es que en la actualidad seguimos teniendo comunidades muy similares a las que existieron hace 3900 millones de años y que siguen formando el mismo tipo de estructuras.” Es decir, los microbialitos han sobrevivido todas las eras geológicas de nuestro planeta», refiere la doctora Luisa Falcón, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, Unidad Mérida.
Estas formas de vida se encuentran en pocos lugares en el mundo. En México, La laguna de Bacalar, en Quintana Roo, es el ecosistema de agua dulce con los arrecifes de microbialitos más grandes del mundo.
Su ambiente ideal son los cuerpos de agua rica en carbonato y pobre en fósforo, lo que provoca la escasez de nutrientes, por lo tanto, no abundan las algas, sino el agua limpia y clara.

“Los microbialitos de Bacalar tienen un rango de edad que va desde algunas décadas a más de 9,000 años”, puntualiza la científica.
Su función en la vida
Los microbialitos fueron muy importantes para el desarrollo de la vida en nuestro planeta y actualmente lo siguen siendo, como destaca la doctora Falcón.
“Gracias al metabolismo de algunos microorganismos que se encuentran en los microbialitos como las cianobacterias, la química de nuestra atmósfera fue cambiando poco a poco hasta provocar un cambio en la composición de la atmósfera, que entre otros procesos, permitió la formación de la capa de ozono y evolucionó a lo largo de miles de años hasta formarse la atmósfera que conocemos hoy, con oxígeno libre, lo que permitió el desarrollo de otras formas de vida en la Tierra”.
Amenazas en Bacalar
La ecóloga Falcón y sus alumnos confirman que los microbialitos de Bacalar están en vivos. Los investigadores han podido medir la fotosíntesis que realizan algunas de las cianobacterias, la respiración de los microorganismos, así como la fijación de nitrógeno que realizan.
Además, el equipo ha podido estudiar la enorme diversidad microbiana en estas formaciones rocosas, con alrededor de 8,000 especies diferentes en cada microbialito. También han podido analizar las capas de minerales que se forman de los esqueletos de estos organismos.
Lamentablemente los registros indican que estos arrecifes se están degradando debido a la contaminación del agua. La zona enfrenta la creciente demanda del turismo, sin la infraestructura necesaria para el manejo grandes cantidades de desechos y el tratamiento de aguas residuales.
Las prácticas agrícolas insostenibles han causado un aumento de sedimentos, pesticidas y fertilizantes que son acarreadas a la laguna por las lluvias. Los altos niveles de nitrógeno y amonio es otro de los problemas actuales.
Se suman las altas temperaturas de la Península de Yucatán que provocan la proliferación de algas; además de cambiar el color del agua de la laguna, crecen más rápido que los microbialitos y los están invadiendo, advierte la doctora Luisa Falcón.
“Los humanos somos el principal problema que pone en peligro la biodiversidad del mundo, pero también podemos ser la solución.”



