*En física premiaron a padres de la computación que va más allá de programar con 1 y 0; en medicina a cazadores de anticuerpos fallidos y en química desarrolladores de quimeras orgánico-metálicas

*El galardón de literatura fue para un autor que busca belleza dentro de mundos apocalípticos, y el de la Paz para una mujer que despierta olas de propaganda política en su contra

 

A contracorriente de la tendencia mundial que busca simplificar todos los temas complejos y a clasificar el trabajo de todas las personas dentro de un estricto dualismo de bueno o malo; en el año 2025, los diferentes comités de expertos que asignan los Premios Nobel reconocieron carreras y proyectos que no se pueden explicar con un meme de redes sociales.

Los reconocimientos más prestigiados que otorga la sociedad contemporánea a la investigación científica, la calidad literaria y los esfuerzos por la paz mundial favorecieron este año a personas dedicadas a estudiar cómo se regula el sistema inmune para no atacar a células sanas del propio cuerpo; también se reconoció a quienes explicaron cómo una partícula puede atravesar una barrera sólida en escalas cuánticas; así como a investigadores que lograron crear redes que combinan moléculas metálicas y orgánicas para diferentes fines; por ejemplo, capturar agua presente en aire del desierto o mejorar la precisión de las quimioterapias.

En la literatura se premió a un autor húngaro que crea mundos distópicos y apocalípticos para demostrar, dentro de esos mundos, que el arte es un instrumento de salvación de la persona. Y para alentar la paz se otorgó el Nobel a una mujer latinoamericana opositora a un régimen político instaurado desde 1999.

Ninguno de los anteriores galardones puede ser explicado con el maniqueísmo estricto del bien y el mal creado por los persas en el siglo III y ampliamente usado por el marketing digital contemporáneo, para generar “likes” o para generar “hate”.

Medicina o fisiología

El lunes 6 de octubre, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska decidió otorgar el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025 a tres investigadores: Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell, de Estados Unidos, y a Shimon Sakaguchi, de Japón. Ellos descubrieron cómo se mantiene la eficiencia del sistema inmune en el cuerpo humano.

Si bien el sistema de defensas o sistema inmunitario es indispensable para la supervivencia frente a las infecciones con bacterias, virus y hongos, existen condiciones en las que las defensas se pueden convertir en enemigo. Explicar cómo opera el sistema inmune aporta posibilidades de atención a un conjunto amplio de enfermedades que antes se consideraban incurables; desde la artritis reumatoide hasta el cáncer. Cuando el sistema de defensas falla, el cuerpo está expuesto a recibir ataques de sus propias células protectoras, como ocurre en las enfermedades reumáticas, el lupus o diferentes alergias. En contraste, un manejo avanzado del sistema inmune generó una nueva área de atención al cáncer que se basa en la comprensión y redirección del sistema de defensas para desarrollar inmunoterapias que destruyan células cancerosas.

Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi han realizado descubrimientos fundamentales relacionados con la tolerancia inmune periférica. Los laureados identificaron a los guardianes del sistema inmunológico, las células T reguladoras, que evitan que las células inmunitarias ataquen nuestro propio cuerpo.

La designación fue tan inesperada que cuando Mary Brunkow recibió la llamada de la Asamblea Nobel, desde Suecia, en su hogar, en Seattle, era la 1:00 am y ella no contestó, puso su teléfono en silencio y volvió a dormir.

Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi, ganadores del Nobel de Medicina 2025 descubrieron la tolerancia inmune periférica. Imagen: Fundación Nobel Prize.

Física

El martes 7 de octubre, la Real Academia de Ciencias Sueca decidió otorgar el Premio Nobel de Física 2025 al británico John Clarke, el francés Michel H. Devoret y el estadounidense John M. Martinis “por el descubrimiento del efecto túnel cuántico macroscópico y la cuantización de la energía en un circuito eléctrico”. Este descubrimiento es una de las bases más importantes para la construcción de las computadoras del futuro, llamadas computadoras cuánticas, que sustituirán a las que se programan y operan con sistemas binarios que sólo usan los número 0 y 1.

Clarke, Devoret y Martinis realizaron experimentos para demostrar un fenómeno físico que ya se conocía a nivel muy pequeño pero que no se había observado a escalas mayores: el “efecto túnel cuántico”, que se produce cuando una partícula atraviesa una barrera que parece imposible gracias a las reglas de la mecánica cuántica. Ellos lograron demostrar este efecto en circuitos electrónicos un poco más pequeños que una mano, lo que aumentó el flujo de electricidad sin resistencias.

Estos descubrimientos permitirán desarrollar nuevas herramientas tecnológicas, con más altas velocidades, capacidades y eficiencia en el flujo de energía y datos. La investigación premiada sentó las bases de los actuales avances en computación cuántica. De hecho, Devoret y Martinis han colaborado con Google en el diseño de modelos de computadoras cuánticas, cuyos chips cuánticos se basan en sus descubrimientos.

Los galardonados en Física han trabajado con compañías que ya elaboran las primeras computadoras cuánticas, como Google. Imagen: Fundación  Nobel Prize.

Química

El miércoles 8 de octubre, la Real Academia de Ciencias Sueca otorgó el Nobel de Química 2025 a los científicos Susumu Kitagawa, de Japón; Richard Robson, de Australia, y Omar M. Yaghi, jordano-americano, por “el desarrollo de estructuras metalorgánicas”, conocidas en inglés como MOFs. Esas estructuras, que forman redes en las que se unen con mucha fuerza átomos de carbono con átomos de diferentes metales, no se encuentran presentes en la naturaleza y fueron creadas gracias a dos décadas de análisis y comprensión de las polaridades eléctricas de los átomos.

«Estas construcciones, denominadas estructuras metalorgánicas, pueden utilizarse para recuperar agua del aire en el desierto, capturar dióxido de carbono, almacenar gases tóxicos o catalizar reacciones químicas», detalló el jurado en un comunicado.

El galardón se entrega a los tres científicos porque, en los años 80, Robson fue el primero en crear en laboratorio una molécula orgánica con puntas que atraían, por carga eléctrica, a moléculas de cobre. En la siguiente década, Kitagawa demostró que los gases podrían fluir dentro y fuera de las estructuras metalorgánicas y que éstas podrían hacerse flexibles. Finalmente, Yaghi obtuvo en laboratorio la primera MOF estable y demostró que se le pueden dar diferentes formas para cumplir distintas funciones biomédicas, ambientales o industriales.

Los ganadores de Nobel de Química 2025 no trabajaron juntos sino publicando avances que se acumularon hasta lograr los materiales quimera. Imagen: Fundación  Nobel Prize.

Literatura

El jueves 9 de octubre, la Academia Sueca anunció como ganador del Premio Nobel de Literatura 2025 al escritor húngaro László Krasznahorkai, considerado una figura central de la literatura centroeuropea contemporánea y quien ha desarrollado una obra de culto, rigurosa y profundamente filosófica.

Krasznahorkai desarrolla sus textos con un estilo narrativo muy distintivo: utiliza frases de una longitud torrencial y casi sin puntuación, que fluyen como un río que no se detiene y arrastra al lector a atmósferas opresivas, decadentes y melancólicas. Su trabajo, que se adentra en la desintegración social, la soledad y la búsqueda de sentido, lo ha llevado a ser comparado con maestros como Franz Kafka y Thomas Bernhard.

Entre los libros más conocidos del autor galardonado están Seiobo baja a la Tierra (2008), Tango satánico (1985) y La melancolía de la resistencia (1989). Al anunciar el premio, el comité Nobel argumentó que se otorgaba a este autor húngaro «por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte».

László Krasznahorkai, ganador del Nobel de Literatura 2025, es un autor caracterizado por textos armados como torrentes sin pausa. Imagen: Fundación Nobel Prize

Paz

El viernes 10 de octubre el Comité Nobel Noruego anunció que el Premio Nobel de la Paz 2025 fue otorgado a la venezolana María Corina Machado; una figura central de la oposición al régimen político instalado en ese país desde 1999. Machado se formó como Ingeniera Industrial e incursionó en la vida política en 2002 con la organización civil Súmate, enfocada en la promoción de la transparencia electoral. Ha sido acusada por el gobierno de Nicolás Maduro de encabezar actos de sabotaje y conspiración contra su país y se le ha impedido participar como candidata a la Presidencia.

El Comité le otorgó a Machado el Premio Nobel de la Paz 2025 “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

El galardón ha generado controversia, principalmente entre quienes no consideran que el régimen político de Venezuela sea una dictadura. La figura de Machado se ha polarizado debido a su postura política, caracterizada por un discurso de principios que defiende la libertad económica y política, y un rechazo al modelo socialista. Aunque el Comité Nobel enfatizó la resistencia cívica y la acción pacífica de su lucha, sus críticos la acusan de ser una figura del ala más conservadora de la oposición, señalando que su discurso puede incitar a la confrontación o a la injerencia extranjera. Esta tensión se ha reflejado en las redes sociales y en declaraciones de líderes políticos latinoamericanos de izquierda, quienes han cuestionado el reconocimiento.

El ciclo de anuncios de los ganadores del Premio Nobel 2025 concluirá este lunes 13 de octubre con el anuncio de la persona o personas que recibirán el Premio Nobel de Economía.

Corina Machado, ganadora del Nobel de la Paz 2025, es una opositora política venezolana perseguida por el gobierno de Nicolás Maduro. Imagen: Fundación Nobel Prize.

La Jornada Morelos