

Después de muchos intentos, conflictos y tensiones para muchos innecesarias, el pueblo de Tepoztlán recuperó su Plaza Cívica de las manos del grupo de comerciantes semifijos que se había convertido en una fuerza operativa y política durante los últimos quince años.
El operativo para el retiro de los comerciantes semifijos se dio después de semanas que se convirtieron en meses de discusiones y dilaciones por parte de quienes se negaban a la reubicación e intentaron todo, desde la arenga popular que no dio resultado, hasta los recursos jurídicos que les concedieron protección para no ser detenidos, pero no para permanecer en la plaza.
Como los comerciantes alegaban contar con el respaldo de la gente de Tepoztlán, se convocó a una sesión de cabildo abierto el martes pasado, en la que los asistentes se pronunciaron masivamente por el desalojo de las estructuras metálicas y la reubicación en el nuevo mercado de quienes cumplieran con los requisitos de antigüedad en el comercio y arraigo en el municipio.
Con la determinación de la Asamblea Popular, el ayuntamiento solicitó el apoyo de las fuerzas estatales y federales para el desalojo. La solicitud no era excesiva, el ayuntamiento había documentado, en un primer intento de desalojo, las amenazas y la portación de por lo menos un arma de fuego entre las personas a retirar.
La madrugada de este viernes se dio el operativo en razonable paz. Hubo, por supuesto, la oposición incluso física de algunos comerciantes que, con jaloneos intentaron impedir el desalojo. No hubo disparos ni mayor violencia, aunque tampoco fue un proceso terso.
La tensión no ha concluido. Los desalojados alegan uso excesivo de la fuerza por parte de la autoridad, aunque en el material de video disponible y las versiones de testigos no hay registro de agresiones. Del otro lado, quedan pendientes los procedimientos que tendrían que iniciarse contra quienes ilegalmente se habían asignado locales en el nuevo mercado, y contra el funcionariado municipal que permitió, alentó y se benefició directamente de la instalación y el crecimiento del ambulantaje en la Plaza Cívica y otras calles de Tepoztlán.

Porque si bien es digna de reconocimiento la postura del alcalde Perseo Quiroz Rendón para que el conflicto, que está ya casi superado por la vía legal y administrativa, no divida más a los tepoztecos; también es cierto que mucho del aliento que aún tienen quienes son practicantes y promotores de la ilegalidad en el Pueblo Mágico y otras comunidades de Tepoztlán, se ven alentados por la falta de consecuencias jurídicas para sus actos. La impunidad alienta y fortalece a los grupos de poder corrupto en cualquier comunidad.
En la parte muy positiva, los tepoztecos recuperaron su Plaza Cívica para realizar eventos culturales, deportivos, cívicos. Vuelven a tener un necesario punto de encuentro, un espacio público de los que escasean en el Pueblo Mágico y que la comunidad necesita para integrarse, expresarse, organizarse y tejer su destino. Una plaza en que se expresará nuevamente la identidad de los tepoztecos. Para muestra, el primer acto público programado será una feria del libro, lo que para uno de los pueblos con mayor tradición cultural en Morelos es casi obligado.


