

Si bien es cierto que la lucha de las mujeres para acceder a puestos de decisión en la política es una conquista que nadie puede reducir, sin las acciones afirmativas que ellas mismas lograron, el acceso de mujeres a diputaciones, gubernatura y ayuntamientos de Morelos habría sido mucho más lenta y los datos lo evidencian.
La primera mujer que ganó una elección para presidencia municipal en Morelos fue Gloria Peña Benítez en Atlatlahucan hace 70 años, en 1955; y tuvo que pasar casi una década para que una mujer fuera electa para otro cabildo, María del Consuelo Salazar Jaime quien antes había ganado la alcaldía que no pudo asumir por los problemas políticos que generó su triunfo. Hasta ahora el arribo de mujeres a las alcaldías sigue siendo noticia por su escasa frecuencia.
En el actual trienio municipal, de los 36 ayuntamientos sólo cinco están encabezados por mujeres, la baja proporción de alcaldesas evidencia problemas graves de representación municipal para casi el 51 por ciento de la población de Morelos, la proporción de mujeres que habita el estado.
Hace unos meses, un grupo de mujeres inició un Juicio de Protección de los Derechos Político Electorales de la Ciudadanía ante el Tribunal Electoral del Estado de Morelos para demandar la implementación de acciones afirmativas que garantizaran el acceso de las mujeres en condiciones de paridad a las alcaldías de Morelos a partir de la elección del 2027. La autoridad jurisdiccional les dio la razón y mandó a la autoridad electoral administrativa en Morelos diseñar un mecanismo para ello con base en un estudio histórico de las condiciones en que se ha dado ese acceso a través del tiempo en cada uno de los ayuntamientos de Morelos.
La instrucción fue acatada en sus términos y el Impepac diseñó un acuerdo que, con base en los datos históricos, reservaría las candidaturas a las alcaldías de Amacuzac, Axochiapan, Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huitzilac, Jantetelco, Tepoztlán, Tlalnepantla, Tlaquiltenango, Zacualpan de Amilpas, Xochitepес, Tepalcingo, Yautepec, Miacatlán, Coatlán del Río, Yecapixtla, Jiutepec y Jojutla, solo a mujeres, en lo que constituye la mayor acción afirmativa que haya tomado esa autoridad electoral respecto de las elecciones de ayuntamientos.
El acuerdo fue presentado al Congreso de Morelos para ser considerado en la elaboración de una reforma electoral que garantizara el acceso paritario de las mujeres a las presidencias municipales. Los legisladores hicieron su propio estudio y determinaron ampliar la cantidad de ayuntamientos considerados en el acuerdo del Impepac de 19 a 21; en algo que pareciera constituir un gran triunfo de las activistas que iniciaron el proceso.

En efecto, podría ser que tener una mayor cantidad de ayuntamientos reservados para mujeres constituiría un beneficio más grande, sin embargo, debe reconocerse que en términos electorales y de proyección política no todas las presidencias municipales son iguales. La autoridad electoral no se ha metido en ese tema y en cambio habla de bloques de competitividad, que básicamente refieren a las posibilidades que de ganar una elección y conforme a ello se asignan las acciones afirmativas. El Impepac consideró eso, y aparentemente también lo incluye la iniciativa de reforma electoral.
El problema sigue estando, por ejemplo, en el eventual retiro de Cuernavaca, ciudad que jamás ha electo a una mujer para su alcaldía, del listado. Lo mismo podría pasar con otros municipios políticamente muy relevantes. Si no se cuidan las proporciones y hasta el impacto político la propuesta para garantizar la paridad en alcaldías que presentó el PAN podría no consolidar sino aplazar, por lo menos tres años más, el avance de las mujeres morelenses en las elecciones municipales. Algo que ellas parecen no estar dispuestas a permitir.

