

Las sospechas sobre alcaldes vinculados con grupos criminales en Morelos son añejas y, por alguna razón se había tomado muy poco en serio hasta ahora que la Fiscalía General de la República informó a la Mesa de Seguridad estatal que, debido a un video que muestra a los alcaldes de Cuautla y Atlatlahucan reunidos con un presunto líder criminal de la zona oriente, ha abierto una investigación de oficio.
En 2019, la entonces Comisión Estatal de Seguridad Pública reconocía la infiltración de grupos criminales en al menos 17 administraciones municipales que incluían, entre otros, a Cuernavaca, Temixco, Jiutepec, Cuautla, Zacatepec, Jojutla, Puente de Ixtla, y Huitzilac. Eran tiempos en que gente como Alfonso Miranda Gallegos, preso por su presunta implicación en secuestro y homicidio, además de presuntamente vinculado con una organización delictiva, podía no solamente contender y ganar una alcaldía, sino además dar el Grito de Independencia desde el penal federal de Durango.
Un nuevo reporte en el 2021, esta vez de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero con base en información local, advertía de los probables vínculos de alcaldes, diputados locales, y un senador. En el 2022 se divulgaron fotos de diversos políticos morelenses posando con personajes presuntamente involucrados en actividades delictivas, una de esas imágenes incluía al exgobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo y tres jefes de organizaciones delictivas.
Más allá de algunas capturas de funcionarios menores, a excepción del caso de Miranda Gallegos, que él calificó como una persecución política, no ha habido alcaldes procesados por vínculos con la delincuencia organizada.
Cuautla y Atlatlahucan fueros dos de las alcaldías ganadas por la coalición que formaron los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática y Redes Sociales Progresistas. Ubicados en la región oriente de Morelos -asolada por la violencia derivada de homicidios, secuestros y extorsión, entre otros delitos- forman parte, junto con Yecapixtla, Ayala, Tlayacapan y Yautepec, de la zona conurbada de Cuautla, la segunda más grande en el estado.
Es cierto que podría despertar suspicacias que, de todos los alcaldes (y diputados locales, federales, senadores, regidores y funcionarios) señalados por presuntos vínculos con grupos criminales se haya abierto una investigación solo sobre los de Cuautla y Atlatlahucan; aunque hay un elemento contundente, de ellos dos hay un video (probablemente legítimo) acusatorio; mientras de los demás, solo sospechas y en el mejor de los casos investigaciones que alguna vez fueron abiertas y quedaron entre los mil pendientes de la Fiscalía General del estado.

Además, considerar el origen partidista de Corona Damián, que primero fue perredista, luego se afilió a Morena, y finalmente llegó al PAN en busca de ser postulado para la alcaldía, vuelve difícil hablar de una persecución ideológica.
Lo que no debe olvidarse es que Morelos está en una fase de revisión de sus policías, pero también del funcionariado público, para lograr una depuración que abone a la seguridad y pacificación de Morelos. Las investigaciones servirán para deslindar la probable participación de alcaldes o funcionarios municipales en protección o complicidad con grupos delictivos, pero también para que nadie se sorprenda tanto cuando haya otras investigaciones derivadas de sospechas que podrían estar igual de fundadas sobre otros funcionarios electos o representantes populares.

