Además de las terribles escenas de inhumanidad con las que múltiples medios de comunicación de varias partes del mundo retratan el drama que viven los mexicanos que viven en los Estados Unidos desde que Donald Trump, logró imponer desde la presidencia su agresiva política antiinmigrantes. Los efectos de esas iniciativas empiezan a sentirse en Morelos en tres frentes:

Primero, el que probablemente sea el número de morelenses repatriados más alto en las últimas décadas. En el primer semestre del año, 689 paisanos han sido repatriados debido a su calidad migratoria. El gobierno de Morelos ha establecido contacto para brindar apoyos a 135 de ellos, mientras que el resto no lo han solicitado, probablemente con la idea de regresar a los Estados Unidos en cuanto les sea posible.

Segundo, el envío de remesas ha disminuido en por lo menos 4.6% en lo que va del año, y podría disminuir aún más dado el impuesto de 1 por ciento que el gobierno de Trump ha impuesto a las remesas. De acuerdo con el Banco de México en los primeros tres meses del 2025 Morelos recibió 263 millones de dólares por remesas; una cantidad que pone en peligro el máximo histórico en este rubro que el estado había alcanzado en 2023 con mil 149 millones y que se redujo a mil 144 en el 2024. Las cifras ponen en peligro la economía de familias de prácticamente todo el estado, aunque la mayor concentración de este ingreso se da en Cuernavaca, Cuautla, Jiutepec, Jojutla, Axochiapan, Temixco, Yautepec, Miacatlán, Tepalcingo, Ayala, Yecapixtla, Xochitepec, Tlaltizapán y Zacatepec.

Y tercero, el temor de muchos morelenses a ser deportados de los Estados Unidos, aún si su situación migratoria es regular, provoca que pospongan o cancelen sus planes de viaje tradicional en el verano o el invierno, con lo que miles de familias morelenses no podrán ver a sus parientes y muchos de los trámites que requieren hacer de forma personal (ante la Hacienda pública, los servicios de salud, educación, vivienda, y otros) no podrán concluirse, lesionando derechos de ellos mismos o de sus dependientes.

Puede ilustrar el temor el hecho de que el gobierno de Morelos, a través de la dirección de Migrantes haya abierto tres líneas de mensajería WhatsApp para establecer comunicación directa con los migrantes morelenses y se han reforzado las formas de contacto digital, vía correos electrónicos. También se promueve la línea consular para que quienes tengan duda sobre la situación de sus familiares o pierdan contacto con ellos reciban asistencia en la localización de sus migrantes.

La estrategia de la presidencia de los Estados Unidos parece encaminada a frenar la migración por la vía del terror. No sería la primera vez en la historia que campañas tales se aplican; cada sociedad poderosa en tiempos de crisis busca a un grupo poblacional para cargarle la responsabilidad, la mayoría de las veces se trata de los migrantes. Las agresiones directas de la presidencia de los Estados Unidos a los migrantes pretenden, en gran medida, invisibilizarlos y requisito para ello es arrebatarles su participación en el discurso social, silenciarlos. De ahí viene la escalada de agresiones a partir de las manifestaciones de la comunidad migrante que se ha negado a permanecer en silencio. Trump ignora el carácter mexicano.

Por eso no debe considerarse algo menor el que el gobierno de Morelos y Roco Pachukote, el fundador de La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, hayan acordado que sea el músico un vocero y embajador de los migrantes morelenses en los Estados Unidos. Pocos tienen la sensibilidad y el interés para escuchar y darle resonancia a los anhelos de grupos marginados, agredidos desde cualquier Estado, como ha hecho Roco, así que su presencia es mucho más que un pacto, una consecuencia natural de la situación actual de la comunidad morelense en los Estados Unidos. La figura y la música del Pachukote pueden convertirse en el símbolo que tantas voces y almas de morelenses buscan para cambiar el miedo por la dignidad que se les quiere negar, y eso nunca será poca cosa.

La Jornada Morelos