

Bien haría el funcionariado del Ejecutivo morelense en escuchar detenidamente los mensajes que la gobernadora, Margarita González Saravia, envió en su conferencia de prensa semanal porque, más que a la ciudadanía estaban dirigidos a sus colaboradores y a quienes, desde otros poderes y órganos autónomos y descentralizados forman parte del gobierno de Morelos.
Como no se trataba de un regaño, los mensajes de la gobernadora adquieren aún más fuerza al no responder solamente a una coyuntura, sino a líneas generales de la administración pública, que no es otra cosa que el servicio a la población de Morelos. Por ello el primer mensaje advierte que la evaluación cotidiana sobre los miembros de su gabinete pasa por las quejas de la ciudadanía. De acuerdo con González Saravia, se escucha a la gente, luego se ponen en la mesa los reclamos y se da oportunidad para corregir; en caso de que tal no ocurra, el funcionario será dado de baja.
El instrumento de evaluación no es nuevo, se ha puesto en marcha, según todo apunta, por lo menos ya en dos dependencias cuyas interacciones con la ciudadanía suelen ser muy difíciles: la Coordinación de Movilidad y Transporte y el Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos. Pero no son las únicas donde hay quejas ciudadanas, por lo que muchos otros funcionarios podrían poner sus barbas a remojar especialmente en áreas delicadas como Salud, Hacienda y otras dependencias con altos volúmenes de trámites que no solo las vuelven susceptibles a malos tratos a la ciudadanía, sino también las hacen susceptibles de esquemas de corrupción.
Un segundo mensaje sobre la función pública fue igual de contundente, la gobernadora recordó que son servidores públicos y están en el cargo para servir, aún quienes fueron electos y no para “subirse en un pedestal a ver quién llega y a quién atienden”. Se trata, dijo la gobernadora, de un compromiso social con la gente de Morelos, “espero que todos y cada uno de los que están en mi equipo de trabajo hagan lo mismo”.
Y luego vino el mensaje más general, ahora respecto del paquete económico y más generalmente, sobre el gasto público. González Saravia adelantó que no se espera un aumento sustancial en el presupuesto que se ejercerá en el 2026, por lo que se revisará la aplicación de los recursos públicos y los proyectos de cada institución para el uso del dinero de la gente.
En este sentido, la gobernadora no solo reiteró que se mantendrán las políticas de austeridad en el gasto público; también prácticamente anticipó que no se aprobarán incrementos en materia de personal. Se trata de conseguir una gestión gubernamental que haga más cosas, más obra pública y programas sociales, mejores servicios. Es decir, se trata de usar de forma adecuada los recursos que la gente aporta todos los días para el funcionamiento del gobierno.

La gobernadora advirtió que el mensaje va para todos los entes que utilizan recursos públicos; los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los ayuntamientos, los órganos autónomos y descentralizados; por que si bien hay quienes realmente usan el dinero público en beneficio de la población, otros aún no lo hacen; algo que seguramente se verá en el diseño y discusión del presupuesto para el año entrante.
Si los mensajes de la gobernadora se escuchan donde deben oírse, es muy probable que para el 2026 haya un mucho mejor desempeño de las autoridades y que también mejore sustancialmente el uso de los recursos públicos. Y las dos son cosas que todos los morelenses esperan desde hace muchos años.


