

El presupuesto de egresos para el estado de Morelos en el 2025 incluye 17 proyectos relevantes para el Ejecutivo en el año entrante, y van desde el aumento salarial a los policías y programas sociales para la población en condiciones de vulnerabilidad, hasta un nuevo centro de convenciones, la rehabilitación del ex Palacio Legislativo que será recinto oficial, la puesta en marcha del Aeropuerto Mariano Matamoros, rehabilitación de infraestructura carretera, programas de emprendedores y hasta la creación de parques, uno para medicina tradicional y otro ecológico.
La ejecución de esos programas ayudaría a abatir la pobreza y potenciar el desarrollo económico del estado, además de que obedecen, en conjunto, a demandas ciudadanas planteadas a la gobernadora a través de los múltiples canales de escucha que ha habilitado, desde las giras hasta los foros de consulta.
Esas, además del nuevo fondo de apoyo financiero a los municipios son las buenas noticias que incluye el paquete presupuestal.
Las malas, en cambio, son que, para lograr lo anterior, pero también para mantener cierta estabilidad financiera en el gasto público es necesario reducir la enorme dependencia que el estado tiene de las participaciones federales, que actualmente representan alrededor del 93% del gasto total en el estado; la única forma de lograrlo es incrementando la recaudación mediante nuevas contribuciones y el aumento, aunque sea moderado, a algunas tarifas y derechos de particulares.
No es para poner el grito en el cielo si, como anunció la secretaria de Hacienda en la entrega del paquete económico 2025 a los diputados, la mayor parte de los nuevos ingresos provienen de la reducción de la evasión fiscal, que en Morelos involucra a poco más del 60% del sector productivo; pero algo cierto es que en el 2025, los contribuyentes tendrán que pagar más al gobierno estatal con la esperanza de que estos aportes sean manejados con transparencia y se traduzcan en mejores condiciones de vida para toda la ciudadanía.
El éxito de las nuevas formas de recaudación radicará en evitar que éstas resulten en cargas excesivas que inhiban el crecimiento económico y el fomento a la inversión privada, otros pendientes de Morelos. La línea de pensamiento del gobierno estatal es “un sistema tributario que no solamente incremente los ingresos estatales, sino que lo haga de manera progresiva, y que, al aplicarse, quienes cuenten con mayor capacidad económica contribuyan de una manera justa”; lo que en teoría está bien, siempre que, en paralelo, se combata la evasión de cientos de miles de morelenses que trabajan en el mercado informal y cuyas contribuciones son prácticamente nulas.

Considerar el incremento a las contribuciones solo sobre la base actual de contribuyentes, sería volver a cargar la mano a quienes cumplen y premiar, en cambio, a quienes han sabido evadir al fisco por décadas; un esquema que entraña una profunda injusticia y que inhibe los proyectos de inversión y crecimiento económico que urgen al estado.
El Congreso de Morelos y el Ejecutivo estatal tienen 30 días para discutir y acordar el paquete económico para el 2025 y, frente al consenso que parece haber en torno a la necesidad de aumentar la inversión pública en seguridad, salud, educación, infraestructura, desarrollo agropecuario y económico, y programas sociales y de combate a la pobreza, la discusión fuerte seguramente deberá centrarse en las nuevas contribuciones y en la forma en que Morelos puede tener un esquema de recaudación fuerte y eficiente que reduzca la dependencia de los recursos federales, sin ahorcar el bienestar y el crecimiento económico de los particulares.

