Parte de la ruta azucarera desde la Colonia, Morelos es una zona donde se ubican abundantes restos de aquella antigua industria, entre ellas, de acuerdo con las investigaciones los restos en diversos estados de conservación de 112 haciendas azucareras de las que 30 sobreviven casi íntegras y forman parte del patrimonio histórico y turístico del estado.

Las ex Haciendas de Morelos se convirtieron, al paso de los siglos, no solo en muestra de convivencia de la arquitectura con el paisaje, también en atractivos turísticos que han detonado el desarrollo de pueblos enteros, como hicieron en el pasado, pero en torno a nuevas vocaciones productivas. Algunas se convirtieron en hoteles, en restaurantes, salones de eventos, museos y hasta parques acuáticos; cambiaron la vocación industrial azucarera por la del turismo dirigido a todos los segmentos.

Los proyectos turísticos de Morelos han explotado, más que promover, la riqueza histórica, cultural, paisajística y de bienestar que ofrecen las ex haciendas, y en términos prácticos cada una de ellas logró sobrevivir y generar empleos y prosperidad a través del tiempo como empresas del sector gracias más a sus propias características y al talento de sus propietarios y administradores que a una política turística que las considerara columna vertebral o siquiera una extremidad de proyectos de largo aliento.

La administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, ha integrado a las ex Haciendas de Morelos al que constituye el más amplio proyecto de turismo que haya tenido el estado en su historia reciente; se trata de una articulación de planes y programas que trazan una política con apuestas en cada uno de los atractivos turísticos del estado y hasta en la creación de nuevos nichos mediante la difusión de las tradiciones locales que forman la identidad del estado y resultaban poco conocidas al exterior. Un proyecto en el que las ex haciendas tienen un papel clave como parte de paquetes integrales para el bienestar, la aventura, el romance, los negocios y la diversión.

Así se explica que el estado haya sido designado sede de la XII Convención Nacional de Haciendas de México, que promueve la conservación, activación turística y vinculación estratégica de haciendas históricas de México, e impulsa el turismo cultural con identidad y alto valor patrimonial. La apuesta no es arriesgada, por cierto, otros estados del país han apostado a sus ex haciendas, aún teniendo menos y probablemente de menor relevancia histórica, para centrar en ellas su oferta turística.

La convención de la que Morelos será sede no es un encuentro menos, es el más importante del país y promueve la recuperación, preservación y activación turística del patrimonio hacendario, algo de lo que el estado tiene mucho. En la reunión de tres días se espera participen más de un centenar de propietarios de ex haciendas, además de expertos en historia, arquitectura, turismo, cultura y negocios de todo el país.

Con la incorporación efectiva de las ex haciendas en el proyecto de turismo en el estado parece evidente la solidez de la política en el sector, algo que parece ser lo que más falta hacía a un estado que tiene una amplia oferta para los visitantes de casi todos los segmentos y prestadores de servicios con capacidad y valores para hacer de cada estancia una experiencia digna de prolongarse y repetirse, siempre que el gobierno estatal haga lo que le corresponde en materia de infraestructura, seguridad y promoción.

La Jornada Morelos