Ricardo Torres Carreto, delegado del Instituto Nacional de Geografía y Estadística en Morelos, recodó los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2024 que se presentaron hace algunos días y que reflejan los hallazgos obtenidos durante 2023.

De acuerdo a la Encuesta, de cada 100 morelenses 90 opinaron sentirse inseguros de vivir en el estado, con lo que Morelos arribó a la primera posición entre las entidades en las que sus habitantes se sienten más inseguros. En nuestro estado es el 90.1 por ciento de la población, en Guanajuato, el 87.5 y en Zacatecas el 87.4 por ciento.

“El año pasado, esta misma encuesta revelaba que entre 80 y 86 de cada 100 morelenses referían sentir temor de ser víctimas de algún delito; esa cifra aumentó este año”, explicó Torres Carreto.

Todos los temas que se salieron de control en el estado durante la pasada administración son graves porque las fallas de gobierno repercuten de manera inmediata en la ciudadanía pero quizá, por sus efectos, el aumento de la inseguridad -incluso si se considera que es “mera” percepción subjetiva- es un síntoma que apunta a una sociedad en riesgo de perder el amor a su casa y que ha acrecentado la desconfianza y temor a sus vecinos. Es un panorama en el que la solidaridad e identidad comunitarias se van diluyendo poco a poco.

La “percepción” de inseguridad no es de ninguna forma un dato anecdótico pues en ella el ciudadano se conjuga el miedo a la delincuencia con la incredulidad de que las autoridades y sus instituciones -incluyendo, desde luego, las de impartición de la justicia- trabajen verdaderamente a favor de él y su familia. Según la ENVIPE, la cifra negra en nuestro estado señala que en el 92.7% de delitos cometidos no hubo denuncia o no se inició una carpeta de investigación y eso demuestra la confianza en las instituciones.

Este problema genera una atmósfera de incertidumbre y vulnerabilidad en la vida diaria de los ciudadanos, afectando profundamente no solo su bienestar personal y familiar, sino también el propio tejido social y el desarrollo económico de la comunidad. Al mismo tiempo que coarta la libertad personal propicia la fuga de capitales y la migración, no solo de trabajadores del campo, sino de emprendedores y profesionales. Baste recordar que hace unos días la UAEM se vistió de luto por estas razones.

Y si, además, tenemos una institución de impartición de justicia en donde su presidente al mismo tiempo que presiona a jueces para que se liberen a sujetos señalados por multihomicidios -como fue el caso de quien fuera señalado como responsable de las muertes de los trabajadores del Instituto Nacional de Salud Pública-, y persigue incluso penalmente a las víctimas de los delitos, tenemos el cuadro completo.

Además, no hay que olvidar que en 2023, cuando se levantó esta encuesta, los morelenses éramos gobernados por un equipo que parecía tener su atención en otros asuntos en lugar de administrar por lo menos de manera regular al estado.

A nadie debe extrañar los resultados de la ENVIPE, que solo constatan las profundidades en las que se puede olvidar a un pueblo y a todos sus habitantes; y esas profundidades son tales que si queremos salir de ahí no podemos dejar solo al nuevo gobierno, el cual, eso sí, debe pensar en nuevas y eficientes estrategias en las que podamos participar todos.

La Jornada Morelos