Conocido por un afán de protagonismo que lo llevaba a aparecer constantemente en los medios de comunicación, fuera en entrevistas o noticias de operativos en los que él mismo aparecía portando arma y chaleco antibalas, extrañaría la aparente desaparición o extraordinaria discreción del exfiscal general de Morelos, Uriel Carmona Gándara.

Habría quien atribuyera su ausencia de meses en la vida pública a la forma en que fue depuesto del cargo que ocupó hasta febrero pasado, de los escándalos previos en que se vio involucrado y que incluyeron su muy sonora aprehensión y posterior liberación, igual de ruidosa, bajo la figura de un amparo. Pero la razón, según apunta el titular de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización de Morelos, José Blas Cuevas Díaz es mucho más simple, aparentemente Carmona Gándara no quiere ser notificado de las irregularidades financieras y administrativas detectadas en la revisión que el órgano fiscalizador hizo del gasto público del 2023 en la Fiscalía General de Morelos, que suman un probable quebranto superior a los 300 millones de pesos.

La mayor parte de los desvíos de recursos identificados provienen del área de personal, algunos en la nómina, pero la mayoría en personal contratado irregularmente bajo la figura de honorarios, una práctica que fue constantemente denunciada por sus críticos y adversarios políticos y que, se presume, servía para comprar conciencias de personajes poderosos y así obtener su respaldo. También se identificaron irregularidades en adquisiciones de materiales y equipos, que representan poco menos de la mitad del probable daño al erario.

El exfiscal ha sido buscado en por lo menos cinco ocasiones para notificarle de las irregularidades y darle oportunidad de hacer las aclaraciones pertinentes ante la ESAF, sin embargo, no ha sido localizado y el contrario, utiliza “tácticas evasivas” que impiden a la autoridad notificarlo, un proceso que debe hacerse personalmente. Pero los plazos se agotan y ante la ausencia del exfiscal, la ESAF podría trasladar el expediente a la Fiscalía Anticorrupción, ya dando por reales y dolosas cada una de las irregularidades encontradas con lo que Carmona Gándara podría enfrentar un nuevo proceso penal incluso antes de que concluya este año. Y, a pesar de ser el más reciente, la acusación por desvíos de recursos en el ejercicio 2023 del gasto de la Fiscalía General de Morelos, podría ser el más sólido contra Carona Gándara.

En contra del exfiscal se mantienen vivos, aunque aparentemente suspendidos, los casos por encubrimiento por favorecimiento en el feminicidio de Ariadna Fernanda, que lo llevó a prisión preventiva; y uno por presunta tortura en agravio de un supuesto líder criminal de Huitzilac; de ambos expedientes han derivado otros probables delitos. Pero sin duda el más contundente, porque se trata de un estudio documentado de irregularidades financieras que dejan rastro, sería el que se le iniciaría por los desvíos del 2023 que, además, identifican conductas de uso de recursos repetidas en el 2024.

Carmona Gándara no es un ignorante del derecho, sabe que la dilación en el caso que lo involucra no conviene a su causa, en tanto estrecha los tiempos que podría utilizar para aclarar las dudas que dejó su gestión; por ello resulta aún más extraña su aparente desaparición. Probablemente haya algún temor, admisión de culpa o, peor aún, preparación de huida.

 

La Jornada Morelos