Desde la campaña electoral, la aspirante a la presidencia Claudia Sheinbaum Pardo había prometido a Morelos y a la entonces candidata a la gubernatura, Margarita González Saravia, el apoyo del gobierno federal a los proyectos de desarrollo del estado. Aunque el compromiso era muy similar al que en su momento hizo el expresidente Andrés Manuel López Obrador al exgobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo, la deficiencia en el rumbo de las políticas públicas que caracterizó la administración del exfutbolista y hoy diputado federal, consiguieron que esa promesa se tradujera en muy poco para Morelos.

Lejos de echar en saco roto los compromisos de apoyo presidencial, o de usar la buena relación con la presidenta Sheinbaum sólo para apantallar a sus posibles rivales políticos, a diferencia de su antecesor, la gobernadora, Margarita González Saravia tenía desde su campaña una serie de proyectos para potenciar el desarrollo económico y agropecuario, mejorar la seguridad y conseguir el crecimiento y la paz en el estado. Así que cuando vino la hora de conseguir el apoyo federal para el estado, la gobernadora sabía exactamente qué pedir y cómo hacerlo; habilidad que se tradujo en el respaldo además de en materia de seguridad pública, programas de apoyo social e inclusión del estado en programas nacionales de desarrollo económico y turismo; a por lo menos cuatro proyectos de desarrollo que podrían significar un cambio de rumbo definitivo en un estado cuyas inercias lo han mantenido en una barrena de pobreza y violencia durante por lo menos una década.

La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Morelos por la entrega de tarjetas para que los morelenses reciban pensiones que pueden cambiar su vida. 428 mil morelenses recibirán apoyos sociales directos en forma de becas o pensiones, lo que significa poco más del 20 por ciento de la población total del estado que tendrá beneficios directos, en herramientas que, además, contribuyen a estimular la economía regional.

Pero también resultó relevante por el anuncio de apoyo a cuatro proyectos de desarrollo y un tema urgente en la agenda de Morelos, el de la seguridad pública. Respecto a éste, la presidenta advirtió que para atenderlo no se requiere de “mano dura” sino de honestidad y justicia en la procuración de justicia y en los cuerpos policiacos; aseguró que ya se trabaja en ello y los resultados se verán paulatinamente. Por lo pronto, en los tres primeros meses de la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, parece haberse por lo menos contenido el crecimiento en los índices delictivos, lo que es una buena noticia para los primeros 95 días.

Los proyectos que la presidenta y el gobierno federal ya apoyan para Morelos son la mejora del distrito de riego donde se ubica el estado, lo que permitirá mejorar la producción agrícola; la rehabilitación del circuito carretero Tierra y Libertad, que permitirá el mejor tránsito por las rutas que circundan el estado ayudando al transporte de mercancías, pero también al turismo y el transporte de trabajadores; el distribuidor vial de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, que beneficiará a la comunidad de la UAEM y la UNAM, pero también a miles de colonos de la zona norte de Cuernavaca con menores tiempos de trayecto y más seguridad en sus traslados; y el Centro de Convenciones de Cuernavaca, un espacio para estimular el turismo empresarial y de eventos en la ciudad y la zona metropolitana, un logro para la economía regional y el desarrollo de nuevos negocios.

Lo que queda demostrado es que no basta la buena voluntad de cualquier gobernante federal si no existe la capacidad de diseñar y emprender proyectos en el plano local, algo que bien puede traducirse muy rápidamente en un cambio profundo para un estado al que le urgen estímulos para recuperar el rumbo de crecimiento que alguna vez tuvo.

La Jornada Morelos