

Si bien es cierto que, dados los resultados de las últimas décadas, es necesario reorientan el rumbo económico del estado; ese redireccionamiento es imposible si no cuenta con la participación y la convicción de las fuerzas productivas (trabajadores y empresarios) y un plan de largo plazo desde el gobierno estatal como responsable de las políticas y acciones de impulso y fomento.
Las tendencias de inseguridad y polarización política de Morelos desde finales del siglo pasado parecen haber ocultado, o por lo menos distraído la óptica de que las condiciones económicas del estado distan mucho también de ser las óptimas para generar la riqueza necesaria para que los habitantes de la ciudad vivan en una merecida prosperidad.
Los datos de volatilidad del empleo formal, baja productividad, altos niveles de informalidad, profunda pobreza laboral; se suman a condiciones que inhiben la inversión y las exportaciones, provocan una dependencia poco sana de las remesas, impiden la explotación de las ventajas competitivas que tiene el estado, y provocan una baja recaudación local que mantiene la dependencia de los recursos federales para el gasto público.
La administración de la gobernadora, Margarita González Saravia tiene un diagnóstico que concluye en lo mismo: el rumbo económico del estado debe cambiar, y para ello ha trazado seis áreas prioritarias para el desarrollo: industria, agroindustria y agroexportación, turismo social, ciencia y tecnología, logística e industria fílmica; todas ellas operaciones que permiten explotar las ventajas productivas que presenta el estado y que fueron abandonadas, olvidadas o dejadas al garete por anteriores administraciones.
La reorientación propuesta no es solo un documento de trabajo. El gobierno estatal empieza a hacer su parte: fortalece la infraestructura, atrae inversiones, mejora la seguridad pública, agiliza los trámites, capacita a productores, impulsa exportaciones, fortalece la recaudación, entre otras tareas que le corresponden. Mientras, la iniciativa privada, salvo algunos destellos de innovación en muy localizadas empresas, parece haberse acostumbrado a una inercia de décadas que le permitió subsistir sin correr mayores riesgos.
En encuentro de la gobernadora con empresarios de Morelos de este martes, tendría que ser inspirador para los espíritus emprendedores. Si bien la situación de la entidad sigue siendo compleja, hay un proyecto bien trazado y oportunidades de negocios lo bastante atractivas como para traer nuevas; cada uno de los retos que se plantean en el escenario local son superables y las posibilidades de colocar productos locales en los mercados interno y externo, si bien incipientes, proyectan mejorar en el mediano plazo. Es un momento ideal para invertir con enormes ventajas en el estado.

Trazar una nueva economía para el estado requiere de la participación del empresariado, cada una de las semillas de proyecto que existen hoy puede volverse mucho más rentable, más rápido, con la inversión y el respaldo adecuado. Las oportunidades de negocio en el estado existen y, consolidadas con las actividades de las micro, pequeñas y medianas empresas, pueden construir una red firme para fundar la prosperidad del estado en el mediano plazo.
El rumbo económico del estado requiere de la participación de todos. El trazo que hace el gobierno estatal es importante, pero lo definitivo siempre será el talento y el trabajo del sector productivo. Sean bienvenidos entonces.

