

¿Qué es lo que puede unir a un estudiante inexperto con un profesional curtido en el área?
Las Jornadas de la Comunicación, nacidas casi al mismo tiempo que la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UAEM, llevan ocho años acercando a estudiantes y figuras de todas las ramas de la comunicación a través de conferencias y talleres. En cada edición se diseña una cartelera que durante dos días abordan un tema del ámbito, como periodismo, divulgación, radio, cine, guion, arte, literatura, locución y para la edición del próximo año comic.
Su fundadora, Hélène Blocquaux dice que este espacio surgió con la idea de orientar a los estudiantes, ofrecerles un panorama de lo que podrían hacer al egresar y mostrarles, de primera mano, la experiencia de quienes ya trabajan en el campo. Un lugar que funciona como puente entre las verdades del campo laboral y las dudas de quienes aspiran a vivir de eso.
Porque las ciencias de la comunicación, es un área polifacética, muy plástica, flexible y hasta abrumadora al momento de decidir en dónde trabajar, pues el campo de aplicación es tan extenso que, sin una directriz previa, resulta fácil perderse; y esta diversidad puede generar confusión, estrés o varios años transitados en algo que nada se quiere.
Por ello, con toda intención, estas Jornadas permiten conocer esa cara de la moneda que no se revela en las aulas. Para algunos estudiantes pueden ser conferencias obligatorias y aburridas, pero para otros más atentos pueden significar un encuentro con un futuro colega, un posible empleador o un especialista del área. A veces basta ese escenario para encontrar el hilo rojo a seguir, un empujón para decidir un camino o el aliento de saber que no se está tan perdido.
El año pasado, por ejemplo, el guionista Carlos Cuarón (sí, hermano del aclamado director Alfonso Cuarón) visitó la UAEM y ofreció dos clases magistrales. En una habló sobre cómo escribir un guion y sobre la realidad de la industria cinematográfica, y en la otra presentó Tinta de Escritores, una asociación de guionistas audiovisuales y cinematográficos de reconocimiento nacional. Esa experiencia abrió la posibilidad de que una industria que parecía tan lejana se pusiera al alcance de las inquietudes de los estudiantes, esas que no saben en donde buscar respuestas.

En esta edición, y de manera muy acertada, los organizadores incluyeron un espacio para que los jóvenes entusiastas participaran en un concurso de cineminutos; como carta de presentación, pensando en la potencial llegada de la industria cinematográfica al estado. Este concurso abrió la oportunidad de proyectar su trabajo la siguiente semana en el GreenMarket de Cinema Planeta y en octubre en el Cine Morelos. Cada edición es un reflejo del contexto local, de las necesidades y habilidades actuales que requieren los comunicólogos… o quizá las genera. Difícil saberlo.
Lo cierto es que los jóvenes necesitan escuchar voces críticas, nutridas de experiencia y con un espíritu rebelde frente al dominio de las redes sociales. Hoy más que nunca, en tiempos de contenidos virales y efímeros, necesitamos profesionales críticos, inconformes y reflexivos. Voces que no se dejen arrastrar por la pasividad. Y esa ventana buscan abrir estas Jornadas.


