

Si algo nuevo está demostrando el Festival Sabor Es Morelos, es el renovado potencial turístico y escénico del centro de Cuernavaca.
Porque sabíamos de las capacidades de organización de la coordinadora del festival, Griselda Hurtado; del talento de los creadores de arte y cultura en el estado; del buen sazón de chefs, cocineras tradicionales y baristas para crear los mejores platillos y bebidas; de la capacidad productiva del campo y la agroindustria; y del enorme potencial de los pequeños empresarios del estado; lo sorprendente es que en condiciones de máxima seguridad y un ambiente de prolongada fiesta, las calles del centro de la ciudad muestren esa renovada capacidad de alojar eventos de enormes proporciones.
El Centro Histórico está de vuelta en la escena como una alternativa para los visitantes internos y externos, en gran parte gracias a la buena intervención del Ayuntamiento de Cuernavaca y su renovada colaboración con las autoridades estatales en materia de seguridad, desarrollo económico, desarrollo agropecuario, y turismo, que prometen que el renacimiento de la zona no será un fuego artificial, sino una permanente flama que ilumine a la zona histórica más importante de la ciudad y del estado.
Porque es cierto que durante el último trienio, el centro de Cuernavaca ha alojado a otras actividades de grandes proporciones, pero también debe concederse que tales fueron apenas ocasiones muy especiales en que la zona parecía recordar sus glorias de antaño para volver a hundirse en enormes problemas cotidianos: la inseguridad, el exceso de basura, el vandalismo, la falta de mantenimiento, la oscuridad, el desorden del ambulantaje, la conflictuada vialidad, entre otros que, a fuerza de consistencia fueron mermando la vida de los vecinos y las ganas de los visitantes.
La nueva colaboración, a la que se han sumado como siempre de buena voluntad los lugareños, empresarios, comerciantes y vecinos, no debe perder de vista esa colección de obstáculos para darles solución a los que la tienen y el mejor tratamiento a los que son un cotidiano. Porque no todos los problemas lograrán solucionarse en el corto plazo, de hecho, la mayor parte de ellos son producto de las relaciones sociales y las actividades productivas de las que viven cientos de personas que trabajan en el área; pero todos pueden tener mejores formas de enfrentarse para que el daño que producen sea el menor.
El centro de Cuernavaca, sin duda, está renaciendo, pero esta no es la primera vez que lo intenta. Las otras, todas, han fracasado por el abandono de las autoridades que parecían solo acordarse del centro cuando eran obligados a ello por eventos de grandes proporciones; aún cuando las autoridades estatales más importantes despachan justo en el centro histórico. En esto la fortuna ha cambiado: tanto el gobierno de Morelos como el ayuntamiento de Cuernavaca parecen dispuestos a que el centro histórico, y el resto de la ciudad, vuelvan a convertirse no sólo en lugares transitables y habitables, sino también acogedores y placenteros para los visitantes.

La tarea no es sencilla después de tantos años de abandono, pero parece contar con un gran consenso y con motivos que, además de humanos y culturales, son evidentemente de racionalidad económica. El Festival Sabor Es Morelos, muestra que es posible el impulso al turismo y el comercio desde esta golpeada área y hace un imperativo lógico que su rescate sea permanente. Ayudémosle a respirar.

