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La impunidad y el cinismo con que operaban los grupos criminales en Cuautla sería imposible sin la omisión, protección y hasta complicidad de mandos policiales y administrativos tanto del ayuntamiento de la Heroica e Histórica ciudad como del gobierno estatal que habrían facilitado homicidios, secuestros, extorsiones, narcomenudeo y otros delitos desde hace muchos años.

Todos los datos de investigación hacen presumir a las autoridades estatales que desde el ayuntamiento de Cuautla se permitía que un mando criminal de nombre José Antonio “N” y apodado “El Vara”, generara extrema violencia durante los últimos cinco años; lo que apunta a los alcaldes Rodrigo Arredondo López y Jesús Corona Damián. Pero la situación de violencia en el municipio tiene más tiempo y podría tocar también a Raúl Tadeo Nava.

Como es conocido desde marzo pasado, la Fiscalía General de la República investiga a Corona Damián y Tadeo Nava por su aparición en un video con otro mando criminal apodado “El Barbas”, quien también tiene operaciones en la zona oriente del estado. Las sospechas sobre la protección que Arredondo López habría brindado a mandos criminales tampoco son nuevas, la inteligencia apuntaba a ello desde hace meses, cuando se ubicó una añeja red de omisiones de la policía local.

Y si bien tanto la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana como la Fiscalía General del Estado han sido prudentes en declaraciones, comentarios y cualquier falta que pudiera comprometer el debido proceso, existen las líneas de investigación ya con respaldo suficiente para suponer una protección de Tadeo, Corona y Arredondo a actividades criminales que permitió que los grupos delictivos se asentaran en la región y que la violencia fuera creciendo de forma acelerada.

Y aunque la mayor parte de la evidencia la proporcionarán las carpetas de investigación que se integran; hay hechos que reflejan las enormes omisiones cometidas por el ayuntamiento cuautlense; entre otras, la operación ordenada de los elementos policiales, el resguardo y uso adecuado de armamento y patrullas, la falta de inversión en equipamiento, el deterioro de los sistemas de vigilancia, la muy laxa o de plano nula supervisión sobre giros rojos donde se vendían drogas. Todas esas situaciones que correspondían a las administraciones municipales se están atendiendo desde que el gobierno estatal asumió la seguridad pública en Cuautla en agosto pasado.

Los cuautlenses agradecieron lo que en otras condiciones podría considerarse una violación a la autonomía municipal, porque no olvidan que sólo en menos de ocho meses su actual alcalde, Jesús Corona Damián, falló en tres ocasiones en nombrar a una persona confiable para hacerse cargo de la seguridad en el municipio. Y mucho menos que desde el 2021 la violencia se había apoderado del municipio que se convirtió en el primer lugar en homicidios dolosos tanto en número como en incidencia e impacto social y político en el estado.

Las acciones que el gobierno estatal ha tomado para devolver la paz y tranquilidad a los cuautlenses han merecido el reconocimiento de los habitantes del municipio y de la región oriente en general, pero ellos mismos mantienen la exigencia de sanear las instituciones municipales a profundidad, algo que han tratado de hacer mediante el voto en por lo menos las tres últimas elecciones de alcalde. Es evidente que hace falta un camino complementario, y ese pasa, necesariamente, por investigar y en su caso castigar al funcionariado municipal, incluidos los alcaldes, que protegieron las actividades criminales durante todos estos años.

La Jornada Morelos