

Aunque todas las señales en términos de economía y seguridad parecen apuntar a la continuidad del desastre, valdría la pena recordar al clásico y empezar a “contar nuestras bendiciones” que, bien vistas, pueden considerarse áreas enormes de oportunidad para que el que iniciará dentro de algunas horas se convierta en un año mucho mejor que el difícil, pero esperanzador 2024.
Más allá de todos los rituales que esta noche hacen las familias para buscar mejor salud, prosperidad, amor y otros bienes materiales y espirituales, conviene reflexionar que el año nuevo es una inmejorable oportunidad para tratar de ser mejores personas, ciudadanos más responsables, solidarios, comprometidos con nuestro entorno; y también lo es para trabajar más por nosotros mismos y la comunidad. Es decir, los buenos tiempos vendrán si somos capaces de colaborar para que eso ocurra.
Cierto que los retos son impactantes, la inseguridad y la carestía constituyen lastres para el desarrollo; pero también es innegable que las señales en el ambiente parecen alinearse mucho mejor para el 2025. La llegada de nuevas inversiones; el aumento de presupuestos para infraestructura; la estrategia coordinada para hacer frente a la inseguridad entre el gobierno federal, el estatal y los ayuntamientos; pero también el sentido de mayor colaboración y exigencia de la sociedad a los gobiernos son algunos de los indicadores que pueden sustentar esperanzas de un mejor futuro.
Pero todos hemos aprendido que, a pesar de las buenas intenciones que pudieran tener los gobernantes la mayor parte de la tarea para el desarrollo de cualquier sociedad está justamente en su gente y en las capacidades que tiene para responder a los retos que vienen y que no son pocos.
Entre otras cosas, los expertos sugieren como un componente del éxito en tiempos tan cambiantes como los que presenta el siglo XXI, la adaptabilidad; es decir la capacidad de ajustarnos a los cambios que, por su tamaño no podemos controlar. El calentamiento global, la escasez de agua, las rápidas transformaciones del mercado laboral, la incertidumbre que provocan los millones de variables en una sociedad globalizada, evidencian la urgencia para todos de estar dispuestos al cambio, a ajustar nuestras rutinas para responder a cada nueva realidad.
La convivencia con el medio ambiente y la comunidad también será una clave para transitar el 2025 de una mejor manera. Intentar reparar lo que hemos destruido y permitir que la propia naturaleza vaya recuperando su dinámica resultará vital para que en los meses que vienen contribuyamos todos a evitar la catástrofe que se avecina y nos ha dado ya muestras de su poder destructor. Pero también es urgente restaurar nuestro sentido de comunidad, entender que es imposible el desarrollo y el triunfo personal sin impulsar los desarrollos y triunfos de los otros; los esquemas en que todos ganan son posibles si entendemos que la vida y el futuro no son un juego, sino algo que estamos construyendo juntos.

Comunidad, medio ambiente y adaptabilidad serán claves para tener un mejor 2025, las señales externas solo funcionarán si ponemos de nuestra parte, depende de cada uno de nosotros. Por lo pronto, desde acá te deseamos un Feliz Año Nuevo 2025.

