

Aunque la crisis del agua no llega en Morelos a los niveles que padecen otras zonas del país y el mundo, el estado no se ha librado de los problemas que generan la sobreexplotación de los recursos hídricos, la contaminación de acuíferos y fuentes superficiales, y los problemas graves de infraestructura que provocan la pérdida del líquido en algunas áreas y la falta absoluta del mismo en otras regiones.
El problema del agua en el estado sigue siendo, principalmente, de disponibilidad; por lo que las pequeñas obras de captación de lluvia en escuelas y casas; y la gran inversión que se programa para lo que resta del año en obras hidráulicas parecen ser una respuesta correcta del gobierno estatal que, apuntalada por los apoyos federales, podrá beneficiar a todos los municipios, según anunció ayer en Tequesquitengo la Comisión Nacional del Agua.
Las inversiones ayudarán a enfrentar los problemas de agua potable, drenaje y tratamiento que se padecen en prácticamente todo el estado, si a ellos se suman los esfuerzos de los ayuntamientos, en algunos casos modestos y en otros, como Cuernavaca, de mediana envergadura, la ruta de la disponibilidad del líquido parece atenderse de forma correcta.
La reforma que el Ejecutivo prepara a la Ley de Equilibrio Ecológico, con la que se obligaría a todas las nuevas construcciones a contar con un sistema de captación de agua pluvial podría significar, especialmente en la industria y el comercio, un paliativo a la sobreexplotación de las fuentes de abastecimiento; aunque también es necesaria la recuperación de los acuíferos mediante estrategias integrales de conservación de los ecosistemas, como la que empieza a notarse en el Bosque de Agua. La salud de los bosques es vital para la recarga de los acuíferos.
Un tema pendiente, no solo por tratarse de un problema histórico sino también por las omisiones de los ayuntamientos derivadas de presiones políticas, económicas y casos de corrupción, es el de la contaminación de acuíferos y fuentes superficiales. Para sanear ríos, canales, barrancas, y otros cuerpos de agua que se fueron deteriorando a través de décadas de permitir descargas sobre ellos, además de los esfuerzos que hacen las autoridades ambientales y grupos de la ciudadanía que se dedican a la limpieza de estas zonas, es necesaria una inversión multimillonaria que incluye la reorientación de miles de descargas, la modificación de reglamentación para construir, la vigilancia permanente para mantener los espacios a salvo del deterioro.
El Acuerdo por la Conservación de las Barrancas de Cuernavaca ha mostrado que los esfuerzos de saneamiento empiezan a dar resultados con los avistamientos de fauna nativa, chachalacas, mapaches, armadillos, gallinitas de monte y tejones, entre otros. En contraste, en San Antón los niveles de contaminación son un problema de salud pública, según ha reconocido el propio Ayuntamiento de la capital. Mucho hay que trabajar aún para que las barrancas y otras afluentes puedan reincorporarse a las fuentes de captación hídrica.

Por eso debe reconocerse que la gobernadora, Margarita González Saravia, haya anunciado su presencia en la inauguración de cada una de las obras anunciadas por Conagua ayer, para tratar de hacer conciencia sobre lo importante que es el cuidado del agua; un mensaje que debe mantenerse de forma permanente en todos los niveles de gobierno y que no se reduce a solo cerrar la llave. El cuidado del agua nos requiere a todos con mucha mayor responsabilidad y en espacios que incluyen, pero van más allá de las tuberías.

