Aunque la agroindustria en Morelos data de tiempos de la colonia, con los grandes ingenios azucareros, la actividad industrial “moderna” en el estado es realmente joven. El 6 de abril cumplirá apenas 59 años la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca que es un referente de la industria nacional y desde 1966 aloja a la emblemática armadora de vehículos Nissan (antes Datsun), y alrededor de la que se instalaron por lo menos una decena de grandes farmacéuticas cuyo aporte al desarrollo del estado mediante contribuciones fiscales, generación de empleos, fortalecimiento de cadenas productivas y de distribución, y otros impactos significativos, ha construido el desarrollo de Morelos.

Probablemente porque la industria farmacéutica no parece tan espectacular como otras ramas transformadoras, o porque su presencia cotidiana hizo darla por hecho, las farmacéuticas de Morelos parecían olvidadas de los proyectos de desarrollo económico en el estado, por lo menos hasta la pandemia por Covid-19.

La crisis sanitaria del 2020-2021 evidenció la siempre presente necesidad de la industria farmacéutica, pero también los problemas en las cadenas de suministros y distribución, la urgencia de invertir y colaborar más en la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, vacunas, materiales, lo que necesariamente destacó la ventaja competitiva que tiene Morelos en el sector al alojar no solo centros de investigación de punta, sino también empresas farmacéuticas internacionales cuya solidez y compromiso con el desarrollo de México y Morelos ha sido evidente en diversos momentos de la historia reciente.

En Morelos están el Instituto Nacional de Salud Pública, el Centro de Ciencias Genómicas, y los institutos de Biología y Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México; además, la Autónoma del Estado de Morelos tiene centros de investigación en Biotecnología, Investigaciones Biológicas, Ciencias, Dinámica Celular, Química, Ciencias Básicas y Aplicadas; el IMSS tiene su Unidad de Investigación Epidemiológica y en Servicios de Salud y el Centro de Investigación Biomédica del Sur; y el Instituto Politécnico Nacional tiene el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y tecnología Avanzada. Todos ellos generan insumos de conocimiento importantes para la medicina y la industria farmacéutica.

Las empresas también hacen lo suyo, las áreas de desarrollo de las farmacéuticas son conocidas por su capacidad de innovación no solo en los productos, sino en el impacto que pueden tener sobre los pacientes, y los esquemas óptimos de producción, distribución y comercialización. Si bien no todas las empresas de fármacos y equipos médicos hacen investigación en Morelos, los aportes de sus centros de desarrollo en otras partes se incorporan a la producción local de forma eficiente.

Los planes Nacional de Desarrollo, México, estatal de Desarrollo, y las estrategias para enfrentar los retos que plantean las coyunturas económicas actual y las que se avizoran en el futuro inmediato, contemplan a la industria farmacéutica como un sector vital para el desarrollo y que debe estimularse para que produzca más y mejor. Ahí es donde radica la mayor ventaja competitiva de Morelos en materia de industria.

Las administraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y la gobernadora, Margarita González Saravia, han concedido a la industria farmacéutica un espacio relevante en los planes de desarrollo. El aprendizaje de la pandemia y la enorme posibilidad que tiene México para la producción de químicos y biológicos orientados a la salud son probablemente más notorios en Morelos. Así, lo único que tuvieron que hacer los gobiernos fue encontrar a la industria con la investigación y estimular el trabajo y la coordinación. El que la mitad de las primeras nuevas inversiones anunciadas para el estado provengan justamente del sector farmacéutico es una forma de reciprocidad; y en tiempos de incertidumbre como la actual, se trata de una muy buena noticia.

La Jornada Morelos