

Sin afán de desconocer el trabajo que Alicia Vázquez Luna hizo al frente de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano en Cuernavaca (Seprac), debe reconocerse que su renuncia por motivos de salud a la corporación que ella misma ayudó a resucitar, ofrecerá la oportunidad de fortalecer el mando policial de Cuernavaca y dar un nuevo brío al trabajo por objetivos e indicadores que se planteó desde la llegada de José Luis Urióstegui Salgado a la alcaldía de Cuernavaca, y de ella a la Seprac el 1 de enero del 2022.
Sería injusto calificar, desde la perspectiva de los indicadores, el trabajo de Vázquez Luna como malo aunque el enorme reto de dar seguridad a una ciudad con las características de Cuernavaca podría hacer parecer insuficientes los logros de contención de la violencia, reducción de índices delictivos, reconstrucción de una policía municipal que había sido abandonada, incorporación de tecnología en las tareas de vigilancia, prevención y combate a los delitos, y otros aciertos que permitieron a la ciudad empezar a recuperar la esperanza de tener una vida segura.
Pero la salida de la secretaria permite también revisar todo lo que falta en materia de seguridad para la capital de Morelos, y redoblar los esfuerzos para lograrlo. Entre los pendientes está la formación de elementos para aumentar el estado de fuerza de la policía municipal, la revisión de las actuaciones de mandos y elementos que podrían resultar nocivos para las tareas que se les encomiendan, ampliar las herramientas tecnológicas con que cuenta la fuerza policial, mejorar la coordinación con las autoridades de prevención, pero también con las de investigación de delitos a fin de tener más elementos para la vigilancia y reacción.
El alcalde, José Luis Urióstegui, tiene ahora el reto de seleccionar a un relevo para Vázquez Luna que logre consolidar en resultados lo que se ha sembrado desde el 2022. No será una tarea fácil porque la violencia y el crimen en todo el estado no parecen tener descanso; pero también porque, al ser Cuernavaca el centro de su zona metropolitana requiere de la concurrencia de otras fuerzas policiales (las de Jiutepec, Temixco, Emiliano Zapata, Xochitepec, Huitzilac y Tepoztlán, en Morelos, y la de Ocuilan, en el Estado de México), que tienen deficiencias aún mayores que las de la capital.
Es de resaltarse, por supuesto, la confianza que el gobierno estatal, a través del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, ha demostrado tener en el alcalde de Cuernavaca, a quien le dejará la responsabilidad de designar a alguien “de su confianza”, siempre que cumpla con los requisitos para el encargo, entre ellos los exámenes de control de confianza. La confianza tiene su origen en hechos probados durante los cuatro y medio meses que tiene la administración de Margarita González Saravia en la gubernatura, y Urrutia Lozano en seguridad pública. Un lapso que ha servido para trabajar en el mismo objetivo: la recuperación de la paz.
Con toda libertad tocará entonces al alcalde tomar su decisión; aunque las presiones pueden provenir de otros sectores y grupos, algunos con buena fe, que pretenderían que el relevo en la Seprac incluyera un borrón de todo el camino ya andado con éxito. Por eso es tan importante la posición de José Luis Urióstegui de reconocer el trabajo de Alicia Vázquez Luna, pero también de anticipar que los objetivos, metas y lineamientos de la Seprac son establecidos por el Ayuntamiento. De cualquier forma, el alcalde tiene delante una difícil decisión, por el bien de la ciudad, esperemos que sea la acertada.


