

Además de su gente, ubicación geográfica, clima, vocaciones productivas, Morelos tiene otro enorme privilegio, es el estado con mayor número de investigadores científicos y centros de investigación per cápita en el país y su actividad en producción de conocimiento es similar a la de países enteros. Como otras de las ventajas que tiene la entidad, por décadas se ha planteado la manera de aprovecharla, sin mayor éxito que el reportado por el aporte regular de los científicos a la economía doméstica.
Durante muchos años los morelenses han podido sentirse medianamente orgullosos de la ciencia en el estado. Decimos medianamente con toda responsabilidad porque una buena parte de la población no entiende o no percibe beneficio alguno por la actividad de la gran mayoría de los científicos que trabajan en Morelos; y porque, en cambio, los problemas de la entidad crecen a grados que parecen ridículos en buena medida por la inacción o los errores de gobiernos de ocurrencias.
Y conforme los dramas del estado se han ido convirtiendo en tragedias, la idea de la ciencia como un valor real para la sociedad y la economía morelense se fue diluyendo al grado de impactar negativamente en la formación de vocaciones científicas y hasta en el respaldo enorme que antes tenía la idea del privilegio estatal que representaba la actividad de producción del conocimiento en el estado.
Por eso resulta tan esperanzador el proyecto de trabajo para el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos CCyTEM que opera básicamente sobre tres ejes que se retroalimentarán durante los próximos seis años: difusión de la ciencia y tecnología, vinculación de la investigación con los problemas locales y nacionales y fomento de las vocaciones científicas para convertir a Morelos en una capital del conocimiento.
El proyecto no es nuevo, por cierto, hace años que se trata de establecer un esquema bajo los mismos términos; desde que Jaime Arau Granda, el padre del actual director del CCyTEM, Jaime Arau Roffiel, era la máxima autoridad educativa del estado. Sin embargo, la propia dinámica del estado, y en varios periodos el desinterés total de los gobiernos, fueron aplazando cada uno de los ejes hasta prácticamente descarrilarlos en la administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo.
La vinculación podrá ayudar a volver cotidiana la hoy aislada práctica de científicos que se ocupan de estudiar los problemas del estado y propones soluciones para los retos que en la política tradicional no encuentran forma de ser atendidos. Con ello, la contribución de la ciencia a la vida cotidiana y el desarrollo futuro del estado será una constante que puede generar grandes oportunidades para toda la sociedad.

La difusión de la ciencia por todos los rincones del estado permitirá identificar y forjar vocaciones científicas en la niñez y la adolescencia de Morelos, pero también ayudará a que la gente entienda mejor su entorno, se involucre en formas racionales de ver y tratar los problemas y fortalezca su ciudadanía para el bien de todas las comunidades.
Y el generar las condiciones para que más estudiantes locales y foráneos se formen en los posgrados que ofrece Morelos, multiplicará los aportes del estado al conocimiento, eleve el nivel de escolaridad promedio del estado, fortalecer la economía local mediante el aporte de miles de estudiantes y egresados, e impulsar otras áreas de la actividad económica en el estado.
En efecto, Morelos tenía desde hace tiempo todo para ser una capital del conocimiento, sólo faltaba revivir y aplicar el proyecto que ahora, promete cambiar profundamente el rostro del estado, si se aplica correctamente.

