Pensamiento lateral para resolver lo imposible

 

Hace ya muchos ayeres, cuando era joven, mi padre me enseñó que para cada problema siempre hay una o varias soluciones, si se busca por el camino acertado. Me decía que era necesario aprender a caminar por los caminos no trillados. Hoy entiendo que don Delfino, mi padre, sin ser un hombre docto, me hablaba del pensamiento lateral.

¿Qué es el pensamiento lateral? Antes de intentar dar una definición de este tipo de pensamiento que caracteriza a las mentes más creativas, voy a enunciar un ejemplo del uso de esta forma de pensamiento que dio como resultado el descubrimiento del primer antibiótico, la penicilina.

En 1928 Alexander Fleming al trabajar cultivos en el laboratorio cayó en cuenta que uno de sus cultivos se había contaminado con un hongo con apariencia de moho. El procedimiento normal en estos casos es desechar el cultivo contaminado. Sin embargo, al observar con más detenimiento el error, observó que en el cultivo contaminado las bacterias morían.

Bajo un pensamiento convencional, lineal y disciplinar la contaminación era un error que se debía desechar. Al ver este error desde una perspectiva diferente Fleming se preguntó si el moho pudiera ser el causante de la muerte bacteriana. Fue de esa manera, con un pensamiento lateral que se descubrió la penicilina que vino a revolucionar la medicina.

En la vida cotidiana usamos con frecuencia el pensamiento lateral para dar solución a problemas de la manera diferente y a veces más sencilla. Por ejemplo, si nos encontramos frente a un charco que bloquea el camino, la solución convencional sería saltar el charco y correr el riesgo de mojarnos o buscar otro camino. Con un pensamiento lateral podemos tomar un par de bolsas de plástico, las colocamos sobre los zapatos y cruzamos el charco sin mojarnos.

Otro ejemplo es cuando abrimos un refresco agitado que genera mucha espuma. La solución más usual es servirlo más lento y con cuidado. Con un pensar lateral inclinamos el vaso para reducir el impacto del líquido, entre otras posibles soluciones que quien nos lee sin duda está ya considerando.

En 1987 un psicólogo llamado Edward de Bono acuñó este concepto para explicar un enfoque para resolver problemas desde diferentes perspectivas a veces poco convencionales y creativas. Esta forma de pensar se usa para encontrar soluciones a problemas que no son tan evidentes a primera vista y que en ocasiones parece imposible de resolver.

A diferencia del pensamiento lógico o «vertical», que sigue un camino lineal y racional, el pensamiento lateral explora caminos menos obvios, rompiendo patrones habituales de razonamiento, camina los caminos no trillados.

El pensamiento lateral fomenta la creatividad, la flexibilidad y la capacidad de resolver problemas de forma innovadora, características necesarias tanto en la vida personal como en el ámbito profesional. Esta ruta de pensamiento es importante en los problemas complejos que no pueden solucionarse con los métodos tradicionales y lineales.

El mundo hoy nos confronta con problemas que requieren nuevas formas de pensar para su solución, una de estas formas es sin duda el pensamiento lateral que va de la mano con el pensamiento complejo al cual nos referimos en una reflexión anterior.

El pensamiento lateral se caracteriza por su enfoque creativo e innovador para resolver problemas. Entre sus características está la creatividad toda vez que privilegia nuevas perspectivas, así como ideas originales. Este pensamiento nos invita a replantear los problemas desde diferentes ángulos.

Esta forma de pensamiento cuestiona los supuestos, los hábitos mentales, rompe los patrones de pensamiento. Otra de sus características es la flexibilidad al incursionar en múltiples soluciones posibles. Propicia el desarrollo de la intuición y el uso de la imaginación visualizando escenarios hipotéticos sin temor a lo que de inicio se antoja inviable o hasta imposible.

En un entorno global que cambia rápidamente, las soluciones lineales, disciplinares, del pasado no siempre funcionan. El pensamiento lateral permite adaptarse y prosperar en circunstancias nuevas. Por otro lado, el ejercicio de solución a los problemas a través del pensamiento lateral es, además, un ejercicio mental estimulante y entretenido que nos enseña a ver el mundo de formas nuevas y emocionantes.

En síntesis, estimados lectores y lectoras, el pensamiento lateral no solo ayuda a resolver problemas, sino que también fomenta la innovación, la flexibilidad mental y el crecimiento personal. Es una herramienta poderosa para enfrentar los desafíos cotidianos y profesionales de una manera creativa y efectiva que nos plantea el mundo actual.

José Antonio Gómez Espinoza