

Guillermo Peimbert
Fuimos llegando desde las cuatro de la tarde, a pesar de que la función comenzaría una hora después. Nos había convocado el amigo Francesco Taboada a la presentación de su más reciente película en el Auditorio Teopanzolco, amenazándonos amablemente con su blanca ropa y gran sonrisa, que la función de ese día, no solo duraría tres horas, sino que probablemente no tendríamos otra oportunidad para verla completa, sin cortes y gratis.
El auditorio lleno, puso de manifiesto el gran interés que sigue despertando uno de los personajes más importantes y queridos del siglo XX, don Sergio Méndez Arceo [1]. También pudimos enterarnos del famoso “caso Cuernavaca” definido como herético por la Inquisición medieval aún viva para entonces y de la historia de la Iglesia de Santa María de la Resurrección en Ahuacatitlán, el psicoanálisis y Gregorio Lemercier, entre muchas otras cosas contadas.[2] [3] Igualmente pude conocer más datos del genial Iván Illich [4] [5] [6]que los que nos contara nuestro entrañable amigo Jean Robert [7].
Los que llegamos temprano pudimos reconocer, con algunas canas y jorobas más, a quienes podríamos ser fácilmente clasificados como sobrevivientes del COVID, de la edad, del exilio, del cambio tecnológico y sus adicciones, así como de tantas otras pestes imperialistas y neonazis más recientes. Todos, parte de una tribu “guayaba” en lucha digna contra la desmemoria y la discriminación.
Saludé a quienes no había visto en años tratando de reconocer rostros antaño familiares y que pusieron a prueba mi capacidad de reconocimiento facial. Abarrotamos el Auditorio, conversamos en silencio y llegó la tercera llamada. Después de una breve presentación de Francesco dio inicio la función. Algunos comentamos que la mejor prueba del trabajo sería el reto de aguantar, para las personas mayores que habían vivido la experiencia narrada, tres horas sentadas, a pesar de los dolores de ciática, reumas, próstatas crecidas, post menopausias y demás linduras.
Lo que vi durante esas tres horas me dejó conmovido. Al final –y yo con solo una ida al baño– aplaudimos, gritamos albricias y chiflamos por varios minutos, como si fuera un concierto de alguna estrella de rock y, lo que nunca, nos quedamos a leer conmovidos, todos los créditos del final. No sé si por tener tiempo para limpiarnos discretamente algunas lagrimitas o porque queríamos reconocer a alguien.

Casi todos los presentes conocíamos o habíamos vivido, escuchado por amigos y familiares parte de esa historia que incluía como protagonista a un hombre alto y pelón llamado don Sergio Méndez Arceo (1907-1992), quien fuera obispo de Cuernavaca de 1952 a 1982. Nos enteramos de que también fue despedido injustamente por el Papa Juan Pablo II quien nunca respondió a sus solicitudes de entrevista a la vez que protegía a pederastas y depredadores como Marcial Maciel [8].
Por los años noventa, en plena efervescencia del levantamiento zapatista del EZLN, conocí y me impresioné con las mujeres que pertenecían a una red que llamaban cariñosamente CEBs (luego supe que eran las Comunidades Eclesiales de Base) y se trataba de grupos que tejieron en la región lazos de apoyo, lucha y solidaridad que se habían diseminado por varios países latinoamericanos, después de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de 1968 en Medellín. Sabía algo de la Teología de la Liberación y había visto, a raíz del levantamiento zapatista de 1994 a las muchas personas –principalmente mujeres mayores–, que, sin ser convocadas por nadie, se daban cita misteriosamente y con un andar pausado en un lugar que por entonces se llamaba Centro de Encuentros y Diálogos. Ahí conocí mucha gente buena y honesta como Nacho Huape e Inés Montaño, que ya no están con nosotros.
Quienes intervienen en la película con sus testimonios son conocidos directos y gozamos de su amistad desde hace mucho, y por eso conocemos sus trayectorias y ética humana de primera mano. Aunque no conocíamos muchos detalles que le confiaron al director.
La urdimbre tejida por Francesco para contar esta historia, desperdigada en muchos testimonios, libros, artículos, fotos y películas adquirió, cuando menos para mí, un sentido cada vez más claro. El trabajo detrás que se sospecha es monumental (no solo de archivo histórico y técnico, sino de edición). Y respetando los testimonios de las y los protagonistas. Desfilaron ante la cámara don Sergio, Iván Illich, Gregorio Lemercier, Gabriel Chávez de la Mora, Gabriela Videla, Sylvia Marcos y muchas personas más como protagonistas centrales desde la región en torno a los cuales se tejió la compleja historia salpicada de anécdotas que dejaron ver una perspectiva desde abajo y el absoluto compromiso de don Sergio. Esto es el mejor antídoto contra la desmemoria en un formato amable que permitirá que cualquier persona, sin importar la edad, se entere de una versión distinta a la narrada por la Inquisición y el poder medieval que siguen vivas en la Institución eclesiástica. También vimos en pantalla a Salvador Allende, Las Madres de la Plaza de Mayo, Paulo Freire, Enrique Dussel, Gustavo Gutiérrez y más protagonistas latinoamericanos que formaron parte de esta gran experiencia, aun viva…
Queda así clara la gran importancia internacional del Centro Intercultural de Documentación CIDOC (1966-1976), de su producción editorial y el impacto que los muchos intelectuales de primer nivel, así como a los estudiantes que convocó y que convirtieron a Cuernavaca en un espacio de fama internacional.
Aparecen también las luchas de la llamada “Insurgencia Sindical”, que dieron paso a personajes como Raimundo Jaimes (quien me contó que el mismo don Sergio lo fue a visitar a la celda cuando fue hecho preso) y Sabás Rendón [9]; a Jorge Viveros, José Martínez, Juliana García, Julián Cruzalta y demás personas luchadoras sociales y defensoras de derechos humanos que decidieron no venderse como los líderes sindicales charros y blancos de un régimen clientelar y priísta, que, esperemos, forme parte del pasado.
Yo era niño en los años setenta en la ciudad de México y miraba muchas horas de televisión, principalmente la controlada por Azcárraga. Vivía muy cerca de Tlatelolco y no nos enteramos de la matanza en los medios ya que nos encontrábamos fascinados con los personajes de Roberto Gómez Bolaños (el Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho) que nos invitaban a burlarnos de la pobreza. Si acaso una historia contada por una amiga de mis tías que vivía ahí, y que luego pude imaginar más vivamente cuando presencié la tremenda película “Rojo Amanecer” de Jorge Fons. Mientras la televisión y la radio nos ocultaban lo que sucedía, no solo en México sino en América Latina desde 1975 cuando la llamada Operación Cóndor que se extendió por todo el Continente, vigiló, torturó y, desestabilizó regímenes en una estrategia orquestada desde los Estados Unidos.
Poco fue lo que yo supe sobre esta historia de terror, hasta que en la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco muchos de mis profesores nos contaron el drama. Ellos mismos eran exiliados o sobrevivientes de las matanzas estudiantiles.
En México las masacres de 1968 y 1971 fueron también otra prueba de fuego que demostró que don Sergio era un verdadero seguidor de Jesucristo y que estaba de lado de las causas justas y del lado de los pobres. No solo visibilizó las matanzas en nuestro país, sino que también denunció el asesinato de Salvador Allende en Chile, acompañó en plena dictadura argentina a las Madres de la Plaza de Mayo y muchos más ejemplos. Pudo salvar muchas vidas y apoyó a quienes también estaban amenazados de muerte.
Dan testimonio de todo ello: Gaby Videla, Sylvia Marcos, Jorge Viveros, Enrique Dussel, Leonardo Boff, y muchas otras personalidades. La película pudo darnos luz más allá de las anécdotas que de boca en boca conocíamos.
Queda pendiente considerar las críticas que voces tan relevantes como las de Ivon Gebara [10] plantean a la Teología de la Liberación en torno al orden de género o de las reflexiones publicadas en la obra de Sylvia Marcos[11].[12]
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Videla, Gabriela, Sergio Mendez Arceo Un Señor Obispo (Casa Juan Pablos, 2010). ↑
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Leñero, Vicente, Pueblo rechazado (México: Joaquín Mortiz, 1969). ↑
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González, Fernando M, CRISIS DE FE Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de la Resurrección, 1961-1968 (TusQuets Editores, 20011). ↑
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Ivan Illich, Valentina Borremans, y Javier Sicilia, Obras reunidas. Vol. 1, 1. ed, vol. 1 (México, D.F: Fondo de Cultura Económica, 2006). ↑
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Naredo, José Manuel, «La convivencialidad en perspectiva», en La convivencialidad (Virus, 2023). ↑
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Javier Sicilia, Iván. Illich, y Valentina Borremans, Obras reunidas, 2 (Barcelona: Fondo de Cultura Económica, 2013). ↑
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Ferraris, Diego, Marcos Sylvia, e Insalata, Lucía, Pensar caminando. Diálogos críticos con Jean Robert (Bajo Tierra Ediciones, 2021). ↑
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González Fernando M., Los Legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos (Tusquets Editores, 2010). ↑
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Rendón, Sabás, El sindicalismo automotriz independiente en el México de los setenta: testimonio de un dirigente obrero yautepequense en CIVAC, ed. Peimbert Frías, Guillermo (México: CONACULTA, 2008). ↑
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Gebara, Ivone, INTUICIONES ECOFEMINISTAS: ENSAYO PARA REPENSAR EL CONOCIMIENTO Y LA RELIGION, Ensayos para repensar el conocimiento y la religión (Trotta, 2000). ↑
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Marcos, Sylvia, RELIGIÓN Y GÉNERO (Trotta, 2004). ↑
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Agradezco las recomendaciones de Ixkic Bastian y los comentarios a este documento. ↑

